El bienestar antes del estado de bienestar

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Mucha gente piensa que la vida sin el estado de bienestar sería un caos. En su cabeza, nadie ayudaría a los más desafortunados y habría disturbios en las calles. Saben poco acerca de que la gente ya encontraba formas innovadoras de apoyarse entre sí antes de que existiera el estado de bienestar. Una de las formas más importantes era la sociedad de socorros mutuos.

El socorro mutuo, también conocido como fraternalismo, se refiere a organizaciones sociales que recogen aportaciones y pagan prestaciones a miembros en dificultades. De acuerdo con David Beito en From Mutual Aid to the Welfare State, había un “gran estigma” asociado a aceptar ayuda pública o caridad privada durante finales del siglo XVIII y principios del XIX. El socorro mutuo, por otro lado, no tenía el mismo estigma. Se basaba en la reciprocidad: el receptor de socorro mutuo hoy podía ser el donante mañana y viceversa.

El socorro mutuo era particularmente popular entre los pobres y la clase trabajadora. Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York en 1909, el 40% de las familias que ganaban menos de 1.000$ al año, poco más que el “salario de subsistencia”, tenían a miembros en sociedades de socorro mutuo. Sin embargo la etnicidad era un vaticinador incluso mayor de la participación en un socorro mutuo que la renta. Los “nuevos inmigrantes”, como alemanes, bohemios y rusos, muchos de los cuales eran judíos, participaban en sociedades de socorro mutuo en un porcentaje de aproximadamente el doble que los nativos blancos y seis veces el de los irlandeses. Esto podía deberse a la necesidad de los nuevos inmigrantes de una red de seguridad social reforzada.

En la década de 1920, al menos uno de cada tres varones era miembro de una sociedad de socorros mutuos. Los miembros de las sociedades administraban el equivalente a más de 9.000 millones de dólares en seguros de vida en 1920. En el mismo periodo, “las logias dominaban el campo del seguro sanitario”. Numerosas logias ofrecían prestaciones de desempleo. Algunas logias fraternales negras, advirtiendo la naturaleza esporádica del desempleo afroamericano de aquel tiempo, permitían a los miembros prestaciones incluso si debían las aportaciones de hasta seis meses.

Bajo la medicina de las logias, el precio de la atención sanitaria era bajo. Los miembros normalmente pagaban 2$, en torno al salario de un día, para acceder a un año de atención de un médico (la cirugía menor se incluía habitualmente en esta tarifa). Los no miembros de una logia normalmente pagaban alrededor de 2$ por cada visita al doctor en este mismo periodo.

Sin embargo, los bajos precios para las logias no se traducían en baja calidad. La Independent Order of Foresters, una de las mayores sociedades de socorro mutuo, promocionaba frecuentemente que la tasa de mortalidad de sus miembros era de un 6,66‰, mucho menor que los 9,3‰ de la población general.

Las logias tenían asimismo incentivos para mantener bajos los costes. Por ejemplo, la Ladies Friends of Faith Benevolent Association, una sociedad de mujeres negras, pagaría a sus miembros 2$ por semana si acudían al doctor de la logia y 3$ si no lo hacían. Un comité de visitas también verificaba a los reclamantes para prevenir reclamaciones falsas. Los miembros que no visitaran al reclamante pagaban una multa de 1$.

Las sociedades de socorro mutuo también aplicaban códigos morales. En 1892, la Oficina de Estadísticas Laborales de Connecticut indicaba que las sociedades seguían la “regla invariable” de negar prestaciones “por cualquier dolencia u otra incapacidad por conductas desordenadas, viciosas o inmorales”. Muchas sociedades rechazaban pagar prestaciones por una lesión recibida por la “participación en una revuelta”. Algunas logias incluso negaban su inclusión a gente que fabricara explosivos o jugara profesionalmente al fútbol.

Muchas sociedades de socorros mutuos abrieron sucursales y fundaron sus propios hospitales y sanatorios. La Securities Benefit Association, o SBA, cobraba 21$ por una estancia de 11 días en su hospital de Kansas, mientras que la media en 100 hospitales privados era de 72$. De nuevo la calidad no se sacrificaba necesariamente por el precio. En el sanatorio de la SBA, la tasa de mortalidad era del 4,5%, mientras que la media histórica de los sanatorios era del 25%. Esto es especialmente impresionante considerando que del 30 al 50% de los todos casos admitidos en el sanatorio de la SBA eran “avanzados”.

Una gran parte de las sociedades afroamericanas creó también sus propios hospitales. A principios del siglo XX, no se garantizaba que los afroamericanos fueran admitidos en muchos hospitales. Si lo eran, frecuentemente tenían que soportar indignidades como ser forzados a traer sus propios cubiertos, sábanas y cepillos de dientes y pagar una enfermera negra si no había ninguna en plantilla. Cuando los Knights and Daughters of Tabor en Mississippi, un sociedad fraternal negra que abarcaba solo unos pocos condados, inauguró el Taborian Hospital en 1942, los miembros casi se doblaron en tres años hasta 47.000.

Las sociedades de socorros mutuos inauguraron también 71 orfanatos entre 1890 y 1922, casi todos sin subvenciones públicas. Quizá el más grande fuera Mooseheart. Fundado por la Loyal Order of Moose en 1913. Cientos de niños vivían allí. Tenía un periódico de estudiantes, dos equipos de debate, tres organizaciones teatrales y una pequeña emisora de radio. El éxito de los alumnos de Mooseheart fue notable. Era cuatro veces más probable que los alumnos fueran a una institución de enseñanza superior que en la población general. Los alumnos masculinos ganaban un 71% más que la media nacional y las mujeres un 63% más.

Por supuesto, con tantos servicios suministrados por el socorro mutuo, muchos grupos tenían razones para cabildear ante el gobierno para su destrucción.

El primer golpe importante contra el fraternalismo se produjo cuando la American Medical Association obtuvo el control de las licencias de las escuelas médicas. En 1912, una serie de consejos médicos estatales formaron el Federation of State Medical Boards, que aceptó como fidedignas las clasificaciones de las escuelas médicas de la AMA. La AMA clasificó rápidamente a muchas escuelas como “inaceptables”. En consecuencia, el número de escuelas médicas en Estados Unidos cayó de 166 en 1904 a 81 en 1918, una caída del 51%. El aumento del precio de los servicios médicos hizo imposible a muchas logias mantener los servicios de un doctor. Los consejos médicos amenazaron además a muchos doctores con la pérdida de su licencia si practicaban la medicina en logias.

La siguiente legislación más dañina fue la Ley Mobile. La Ley Mobile obligaba a las sociedades de socorro mutuo a una mejora gradual en las reservas. Hasta entonces, las sociedades habían tendido a mantener reservas bajas para pagar las máximas prestaciones posibles a los miembros. Los altos requisitos de reserva hacían difícil a las sociedades superar a las compañías aseguradoras tradicionales. La Ley Mobile también requería un examen por parte de un doctor de todos los miembros de la logia y prohibía toda empresa “especulativa” como la concesión de créditos a sus miembros. En 1919 la Ley Mobile se había aprobado en 40 estados.

El requisito de que todos los miembros fueran sometidos a examen médico prohibía en la práctica a las sociedades de socorros mutuos el creciente mercado de los seguros de grupo. Los seguros de grupo son seguros ofrecidos a un gran grupo de gente, como todos los empleados de una empresa, sin un examen médico. De 1915 a 1920, el número de personas aseguradas bajo pólizas de grupo aumentó de 99.000 a 1,6 millones. Algunas logias, como la Arkansas Grand Lodge of the Ancient Order of Workmen, trataron de eludir el requisito del examen médico ofreciendo seguros de grupo a un precio más alto que la cobertura normal de las logias, pero esto les ponía en desventaja competitiva.

El socorro mutuo se vio obstaculizado de otras maneras. Se prohibió a las logias ofrecer cobertura a niños. Esto abrió la puerta a que las empresas comerciales ofrecieran pólizas industriales en las que la cobertura de los niños era normal. El número de pólizas industriales aumentó de 1,4 millones en 1900 a 7,1 millones en 1920. En 1925, las pólizas industriales sobrepasaron el número de pólizas fraternales. El seguro médico de grupo también acabó siendo deducible fiscalmente, mientras que los planes privados como los adquiridos a través de una logia no lo eran.

También los hospitales fraternales fueron objeto de ataques. Durante la década de 1960, aumentó la regulación de los hospitales. El Taborian Hospital en Mississippi fue acusado de “espacio insuficiente de almacenamiento y camas, falta de instalación de puertas que puedan batir en ambas direcciones y excesiva confianza en personal no certificado”. Un regulador estatal de hospitales dijo del Taborian Hospital: “Se nos dice constantemente que no tienen fondos para hacer esto [realizar mejoras], aún así si operan un hospital hay que hacer algo para cumplir con los Estándares Mínimos de Operación de los Hospitales de Mississippi”.

La Ley Hill-Burton de Construcción de Hospitales de 1946 también perjudicó a muchos hospitales fraternales, especialmente a los negros. La ley obligaba a que los hospitales que recibieran fondos federales utilizaran una parte para atención a los indigentes y que los servicios se ofrecieran “sin discriminación por raza, credo o color”. Aunque esto permitió a muchos negros  obtener servicios gratuitos en hospitales antes no disponibles para ellos, también afectaba a la base de los miembros de los hospitales fraternales negros. Además, algunos hospitales, como el Taborian Hospital y la Friendship Clinic en Mississippi, no recibieron fondos, mientras que sus competidores vecinos recibían millones.

La creación del Medicare también aceleró el declive de los hospitales fraternales. La economista del MIT Amy Finkelstein estimaba que Medicare generó un aumento del 28% en gasto hospitalario entre 1965 y 1970 al empujar a los hospitales a adoptar nuevas tecnologías médicas. Los hospitales más pequeños, como muchos hospitales fraternales, no fueron capaces de adoptar las nuevas tecnologías tan rápidamente como los hospitales mayores y desaparecieron del mercado, otro resultado que apoya Finkelstein.

Algunas sociedades fraternales escaparon al ataque del estado convirtiéndose en aseguradoras tradicionales. Tanto Prudential como Metropolitan Life tienen sus orígenes en el fraternalismo. Sin embargo muchas sociedades simplemente desaparecieron.

Aunque millones de estadounidenses siguen siendo miembros de sociedades fraternales como los masones o los “oddfellows”, las organizaciones ya no tienen la importancia que tuvieron en un tiempo en la sociedad. La historia del fraternalismo sirve como recordatorio del poder de la cooperación humana en una sociedad libre.

Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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