La depresión no ha acabado

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El PIB real aumentó a un ritmo anual del 5,7% en el cuarto trimestre (Q4) después de subir un 2,2% en el Q3, el ritmo más alto en más de seis años. Está por encima de la previsión de los economistas de Wall Street de un 4,6% en el Q4. El ritmo anual de crecimiento del PIB real aumentó a un 0,1% en el Q4 desde un -2,6% en el Q3. El ritmo anual de crecimiento del PIB en moneda constante, es decir, el PIB nominal aumento en un 0,8% en el Q4 desde un -2,1% en el trimestre anterior.

El rebote en la velocidad de crecimiento tanto del PIB real como del nominal se debe a la expansión monetaria masiva de la FED. Sin embargo, una caída brusca en la velocidad de crecimiento de la oferta monetaria agregada [1] supone una amenaza a la velocidad de crecimiento del PIB en los próximos trimestres.

La mayoría de los economistas, incluyendo la economista jefe de la Casa Blanca Christina Romer, alabaron los datos del PIB en el Q4 como “la noticia más positiva en economía hasta la fecha”.

Pero el crecimiento económico presentado en términos de PIB sólo describe el gasto monetario. El PIB se diseña siguiendo la línea de pensamiento keynesiana, que sostiene que el gasto es igual al ingreso, por lo que más gasto lleva a una renta nacional mayor y a su vez a un mayor crecimiento económico. Siguiendo esa lógica una postura económica más restrictiva de la Fed llevaría a un crecimiento económico menor mientras que los aumentos en las inyecciones monetarias producirían un crecimiento económico mayor. (En el marco del PIB, la expansión monetaria lleva a un aumento en la renta real de la economía y por tanto a un ritmo más alto de crecimiento del PIB).

En realidad se produce exactamente lo contrario: imprimir más dinero debilita la capacidad de los generadores de la riqueza para hacer crecer la economía, mientras que una disminución en el ritmo de crecimiento de la oferta monetaria fortalece esa misma capacidad.

Una vez que el banco central acelera el ritmo de expansión monetaria con el fin de levantar la economía ante una recesión, impide la desaparición de varias actividades erróneas. También da lugar a nuevas actividades erróneas. En resultado de ese supuesto crecimiento económico no es más que el fortalecimiento de los consumidores ricos y una presión renovada sobre los generadores de riqueza. Todo esto socava el proceso de generación de riqueza y debilita el verdadero crecimiento económico.

Los ahorros reales financian la actividad económica

Independientemente de si una actividad es productiva o no, ésta debe financiarse. En cualquier momento dado, el número y tamaño de las actividades que pueden realizarse vienen determinados por la cantidad disponible de ahorros reales.

De esto podemos inferir que el ritmo general de aumento en el total de actividades productivas viene fijado por el ritmo de expansión del volumen del ahorros reales. Esta inferencia va en dirección contraria al marco del PIB, en el que el ritmo de inyección monetaria establece el crecimiento económico.
Después de todo, los individuos, ya sea en actividades productivas o no, debe tener acceso a ahorros reales con el fin de mantener sus vidas y comodidades. El dinero no puede sostener a los individuos, sólo puede desempeñar el papel de medio de intercambio.

Mientras que los productores de riqueza puedan generar suficiente riqueza real para apoyar actividades productivas o no productivas, las políticas de dinero fácil parecerán ser efectivas.

Con el tiempo, puede aparecer una situación en que, como consecuencia de unas persistentes políticas fiscales y monetarias laxas, no queden suficientes generadores de riqueza. En consecuencia, los ahorros reales generados no son suficientes para soportar un aumento de la actividad económica.

Una vez que ocurre esto, la ilusión de las políticas fiscales y monetarias laxas se rompe: el crecimiento económico real queda bajo presión. Incluso en términos de PIB, sería difícil mostrar un crecimiento económico. (La única forma, en este caso, de que pudiera crecer el PIB sería mediante el uso de deflaciones de precios que llevaran a error).

Por norma, la inyección monetaria de la Fed “funciona” mediante la expansión del crédito de los bancos comerciales, el aumento de reservas de los bancos comerciales a cuenta de la inyección de la Fed se amplifica por los medios de expansión crediticia.

Actualmente los bancos encuentran más atractivo sentarse encima de grandes montones de reservas en dinero en lugar de prestarlas. En enero de 2010, las reservas bancarias extraordinarias eran de 1,063 billones de dólares, frente a los 793.000 millones en enero de 2009 y 1.400 millones en enero de 2008.
Los bancos siguen en el proceso de tratar de ajustar sus balances. Tampoco pueden encontrar muchos prestatarios viables, es decir, generadores de riqueza. Todo esto alimenta la probabilidad de que el proceso de creación de riqueza esté en problemas.

Advirtamos que si el ritmo de generación de riqueza estuviera aumentando, los bancos se habrían mostrado muy activos en asegurarse una porción creciente de la riqueza real en expansión. Los últimos datos indican que los bancos siguen muy apretados. De año a año, en enero los préstamos de los bancos comerciales han disminuido un 8,8% y en diciembre bajaron un 7,9%. Fue la novena bajada mensual consecutiva.

Si la oferta de ahorros reales está menguando, el intento del gobierno de potenciar la tasa de crecimiento del PIB aumentando los gastos también va a fracasar. Después de todo, las actividades del gobierno también requieren ahorros reales. Si el gobierno persiste en su postura agresiva, sólo hará las cosas mucho peores: privará de financiación a las actividades creadoras de riqueza.

El aumento de los desembolsos del gobierno mientras disminuye el total de los ahorros reales podría dañar seriamente el proceso de formación de riqueza real. Los comentaristas que son de la opinión de que un aumento en el gasto del gobierno puede arreglar las cosas están diciendo que de la nada puede crearse algo.

No existe una política de estímulo que pueda hacer crecer la economía. Ni la Fed ni el gobierno pueden hacer crecer la economía. Todo lo que pueden hacer esas políticas de estímulo es redistribuir los ahorros reales de actividades productoras de riqueza a actividades no productoras. Estas políticas animan al consumo no soportado por una producción útil.

Los últimos datos muestran que en el Q4 los desembolsos del gobierno en relación con el PIB ascendieron al 0,25. Fíjense que la relación está en un camino explosivo. También el déficit del gobierno como porcentaje del PIB se ha incrementado más en diciembre. El movimiento medio en 12 meses de este porcentaje asciende al 10,3% frente al 10,1% en noviembre y el 4,7% en diciembre de 2008.

Conclusión

El PIB real de EEUU aumentó en un porcentaje anual del 5,7% en el Q4, el ritmo más rápido en más de seis años. El ritmo anual de crecimiento ascendió al 0,1% en el Q4 frente al -2,6% en el Q3. Sugerimos que el presente rebote en la velocidad de crecimiento del PIB real se debe a la pasada inyección masiva de dinero de la Fed. Una caída brusca en la velocidad actual del crecimiento de la oferta monetaria agregada supondría una amenaza en términos de PIB los próximos trimestres.

Sugerimos que lo que importa para un verdadero crecimiento económico es el volumen de los ahorros reales. Existe la probabilidad creciente de que este volumen pueda estar en problemas. Un factor importante que apoya esta conclusión es la caída continua de los préstamos bancarios.

Un intento mayor del gobierno federal por “ayudar” a la economía con un estímulo fiscal probablemente sólo debilite más el volumen de ahorros reales. Esto haría mucho más difícil que la economía lleve a cabo una recuperación sólida.


[1] Frank Shostak, “The Mystery of the Money Supply Definition”, Quarterly Journal of Austrian Economics, volumen 3, número 4 (Invierno de 200)

Publicado el 10 de febrero de 2010. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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