La pasión viene de la libertad

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El emprendimiento es un bloque de construcción para el desarrollo económico. Los individuos que invierten e inventan están infundidos de una pasión por crear riqueza. El papel integral que desempeña el emprendimiento en el desarrollo económico y humano está aceptado casi universalmente. El principal punto de desacuerdo es ubicar con exactitud el origen del incentivo para invertir.

¿La dedicación de tiempo y capital a una inversión es un fenómeno natural de la raza humana? ¿O tiene que refrenarse y ser inspirado por alguna autoridad superior, como el gobierno? Si lo último es cierto, entonces sin el estado, la humanidad estaría condenada por siempre al estancamiento.

Aunque estas preguntas puedan parecer extravagantes, hay intelectuales que creen que la pasión y el emprendimiento se basan en la guía del estado. En un artículo titulado “Bringing the World out of Denial: The Power of Passion, the Fallacy of Fear”, James Cusumano apela al gobierno como medio para evitar los defectos de la falibilidad humana. Incluso llega a elogiar programas de gasto gubernamental, como la NASA, como método para añadir riqueza a las economías. [1] Cree que sin el estado, las pasiones humanas nunca llegarán a traer grandes avances a la sociedad humana.

Escribe:

“El biólogo de Harvard, E.O. Wilson, reconocido mundialmente, piensa que los seres humanos pueden ser tan rígidos como para evitar preocuparse por las generaciones futuras. Apunta que ‘Durante cientos de milenios, quienes trabajaron por la ganancia a corto plazo dentro de un pequeño círculo de parientes y amigos vivieron más y dejaron más descendientes, incluso cuando su esfuerzo colectivo causó que sus hijos e imperios se derrumbaran a su alrededor’”.

¿Cuál es la solución de Cusumano?

“En mi opinión, sólo hay una fuerza que pueda eliminar esta actitud autoprotectora de laissez-faire ante los desafíos globales críticos o cualquier otro cambio igualmente crítico: la energía de la pasión desenfrenada”.

Hace una clara distinción entre laissez-faire y factores que canalizan la “energía de la pasión desenfrenada”. Más adelante Cusumano explica en el artículo cómo se llega a esta pasión desenfrenada:

“La gente debe percibir y creer profundamente que son parte de un equipo que cambiará el mundo a mejor. Ésa es la magia. Se ha hecho antes con bastante éxito. El Presidente de EEUU John F. Kennedy galvanizó a los estadounidenses después del lanzamiento con éxito del satélite soviético Sputnik. Aumentó su pasión con su compromiso personal con lo que algunos vieron como un objetivo de enormes proporciones: ‘Debemos y pondremos un hombre en la luna en menos de una década’. Y lo hicimos. Se formó la NASA, que no sólo consiguió el objetivo, sino que también engendró numerosas nuevas tecnologías y empresas, creando en definitiva millones de empleos y estimulando la economía mundial en billones de dólares de PIB”.

Está claro que para James Cusumano los humanos necesitan una fuente de motivación exógena. Además, estas motivaciones deben girar alrededor de objetivos tangibles y utilitarios. Grandes mentes (como Gandhi y Edison) trabajan en desarrollos a largo plazo y alcance con el propósito de lograr un bien común.

En su favor, Cusumano indica otro factor detrás de la pasión:

“Déjenles que desempeñen un rol en el desarrollo del plan estratégico. Eso crea propiedad y compromiso”.

Cusumano alude aquí al concepto de propiedad. Llevándolo al siguiente paso lógico, a lo que tendría que referirse Cusumano es al concepto de propiedad privada.

La pasión y el emprendimiento son innatos en la mente humana. Son producto, no de la motivación externa, sino del raciocinio interno: la tendencia a maximizar la utilidad. Esta es la rueda motriz del desarrollo económico y social. Como un individuo sólo puede destacar intercambiando con sus vecinos, los desarrollos individuales deben ser capaces de satisfacer los deseos y necesidades de sus vecinos. Esto es lo que en último término da la impresión de que el progreso se hace por el bien común. El énfasis debería ponerse en los resultados utilitarios más que en los motivos utilitarios.

Emprendimiento, pasión y propiedad privada

El emprendimiento es el acto de un individuo que invierte tiempo, capital y pasión en satisfacer una idea. La motivación principal es obtener la máxima ganancia con la menor pérdida relativa para maximizar la propia utilidad. Lo que define una ganancia se basa en último término en las preferencias subjetivas del individuo.

Un individuo bien podría trabajar hacia lo que considera fines utilitarios y de esa manera los beneficios que obtuviera por sus esfuerzos girarían alrededor de la satisfacción de su necesidad de obtener “el bien común”. Esos objetivos “utilitarios” son de hecho egoístas por naturaleza, ya que la satisfacción que realmente está cumpliendo es la suya.

La pasión que un individuo dedica a cualquier acción particular depende de lo importante que sea el objetivo para el individuo. Dos estudiantes esforzándose por graduarse en su universidad pueden no invertir la misma cantidad de pasión. La importancia de un objetivo es asimismo una evaluación subjetiva.

El argumento utilitario de James Cusumano ignora la subjetividad y el necesario egoísmo detrás de cada acción individual realizada. Por ejemplo, ¿fundó Bill Gates Microsoft para proveer “el bien común” o su propio interés? Sea como sea, Microsoft ha hecho más ricos a los consumidores, porque sus productos son más baratos y de mucha mejor calidad que los de sus predecesores. [2]

El derecho a la propiedad privada es la piedra angular. Un emprendedor hará una inversión sólo si cree que hay una buena posibilidad de obtener el premio a sus esfuerzos. Una pérdida de derechos de propiedad conllevaría una pérdida en emprendimiento, porque el incentivo para invertir se ha eliminado. Por el contrario, los plenos derechos de propiedad permitirían al emprendedor florecer hasta el máximo posible.

¿Tiene más mérito el desarrollo en busca de ayudar a la humanidad en su conjunto que cualquier otro? Todas las inversiones con éxito son importantes a largo plazo. Las inversiones incrementales pueden parecer menos importantes que aquéllas que están cambiando explícitamente el mundo, pero esta visión es equívoca. No hay inversión con éxito hecha sólo para una ganancia a corto plazo. Por su propia naturaleza, una inversión renuncia al consumo presente a favor del consumo futuro.

Además, las inversiones con éxito acaban generando una creación neta de riqueza, lo que es beneficioso para las generaciones futuras. El emprendimiento se dirige al futuro y por tanto no puede acusársele de sacrificar las generaciones futuras por la presente.

El papel del estado

¿Puede el gobierno garantizar la maximización de la utilidad, en sentido utilitario, distribuyendo capital? ¿Debería el gobierno dar capital a los emprendedores que no tienen?

Para gastar, el estado debe poner impuestos. De esto se sigue que todos los gastos provienen necesariamente del sector privado. Si suponemos que todo gasto del gobierno es honrado y virtuoso por naturaleza, sigue siendo cierto que con el fin de realizar dicho gasto el estado debe infringir los derechos de propiedad privada mediante impuestos con el fin de pagar dicho gasto. Así que podemos establecer que, como mucho, el gasto gubernamental es equivalente a tomar dinero de un bolsillo y ponerlo en otro.

Pero los impuestos también desaniman el emprendimiento y la inversión. Necesariamente disminuyen la utilidad marginal prevista de cualquier acción individual. Así que, en realidad, el gasto del estado lleva a una pérdida neta de riqueza en el sector privado.

¿Puede crear riqueza el gasto del gobierno? Es decir, ¿puede el gasto público aumentar la productividad? Por lo general, el gasto del gobierno se dirige a cubrir necesidades presentes. Esto es, el gasto del gobierno normalmente se dirige al consumo. En ese sentido, el gobierno no invierte y por lo tanto no puede haber ningún incremento neto de la riqueza.

¿Qué pasa si el gobierno invierte en un programa de desarrollo o en una compañía privada? Para que tenga éxito, el producto final de una inversión debe de alguna forma satisfacer los deseos de los consumidores en el futuro. Las empresas privadas juzgan la viabilidad de una inversión mediante pérdidas y ganancias. Las ganancias indican que una empresa lo está haciendo bien en el mercado, mientras que las pérdidas sugieren que no se desean los productos de la compañía. Los gobiernos no responden a las pérdidas y ganancias. Un gobierno siempre puede aumentar los ingresos aumentando los impuestos, así que no siente ninguna necesidad inmediata de ser rentable.

Concluimos que el gobierno no desempeña ningún rol en aumentar la pasión ni en iniciar o financiar el emprendimiento. Más bien el estado actúa sólo en detrimento del emprendimiento.

La necesidad de libertad

El emprendimiento es un fenómeno innato en el espíritu humano. El derecho a la propiedad privada sirve como factor motivador detrás de la acción de invertir. Por tanto, el gobierno es una carga para el desarrollo económico.

Una vez que uno se da cuenta de dónde falla el estado, sólo puede concluir que la mejor forma de acción política es reducir el tamaño del estado o incluso acabar de una vez con él.


Notas
[1] Sobre el tema de la NASA, ver «What Won’t NASA Invent Next?«, de Tim Swanson y “The Trouble with NASA”, de William L. Anderson.
[2] Al menos relativamente, dada la última oleada de críticas dirigidas a la calidad del último sistema operativo de Microsoft.

Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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