Mi consejo a los jóvenes

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Durante los últimos años he estado dando consejos financieros gratuitos a jóvenes. Normalmente empiezo mis comentarios diciendo: “Me divierte deciros lo que hacer con vuestra vida, pero como soy calvo sabéis que soy mayor y que me preocupo mucho”. En este artículo resumiré mis recomendaciones. Me siento a gusto reproduciéndolas para una amplia distribución, porque son consejos conservadores que serían apropiados en cualquier momento, pero particularmente importantes dadas mis sombrías perspectivas sobre las economías occidentales

Ahorrar más

Es de conocimiento común que si una persona tiene la sabiduría y disciplina para ahorrar para el futuro, acabará disfrutando de un nivel de vida permanentemente superior. Sin embargo, es útil ver un ejemplo numérico (como el que detallo en el capítulo 10 de mi libro de texto de introducción) para ver lo importante que puede ser un mayor porcentaje de ahorro en la renta futura de una persona. Como se dice que señaló Albert Einstein, la fuerza más poderosa en el universo es el interés compuesto.

Por cierto, que la gente no debería sentirse culpable por ahorrar más, a pesar de las aprensiones de los economistas de la corriente principal. Como explico en mi libro, todos pueden aumentar su nivel de vida mediante el ahorro. En otras palabras, no se trata de que por cada Alice que se consiga un mejor futuro ahorrando una mayor porción de su renta, deba haber algún Bruce por ahí que va a estar más endeudado y sufra un peor nivel de vida en el futuro. La sociedad realmente puede ahorrar e invertir “en el total neto”, en el sentido de que todos pueden obtener derechos sobre una pila creciente de bienes de capital que hacen más productivos a los trabajadores.

En la recesión actual, es realmente más importante que nunca que la gente ahorre más. Frente a las advertencias keynesianas, si las familias y empresas ahorran más, en realidad aceleran la recuperación económica general.

Desarrollar múltiples fuentes de ingreso

Cuando la gente oye el consejo de ahorrar más, normalmente piensa que debería dejar de salir a comer y en su lugar llevarse un sándwich de mortadela al trabajo o la escuela. Aunque una forma obvia de ahorrar más cada mes es reducir los gastos innecesarios, no es lo importante de lo que tengo en mente.

Si una persona quiere realmente empezar a guardar mucho más cada mes, la mejor vía es aumentar sus ingresos, no recortar el gasto. Particularmente para los jóvenes (mi audiencia objetivo) puede no haber mucho a recortar. Sin embargo, no hay límite (en principio) a lo que uno puede ganar.

No me malinterpretéis. En cualquier caso, si un joven de 22 años sin rentas constantes está pagando cuotas enormes en un deportivo y en alquilar un apartamento en un barrio pijo, evidentemente sería muy prudente mudarse a un lugar más barato y cambiarse a un vehículo aburrido con 80.000 millas recorridas. Aún así, incluso antes de tomar esa fruta que cuelga tan bajo, todos (especialmente los jóvenes) deberían empezar a idear cómo conseguir más ingresos.

Advertid ahora que no quiero decir únicamente que alguien que trabaje en una oficina deba considerar trabajar por las noches como camarero. De hecho, no es eso lo primero que tengo en mente. Más bien pienso que los jóvenes deberían considerar varias aventuras emprendedoras. En lugar de buscar otros jefes, los jóvenes deberían convertirse en sus propios jefes, al menos en unas pocas áreas limitadas.

A algunos esta sugerencia puede sonarles intimidante. Pero advertid que muchos jóvenes son emprendedores sin darse cuenta: Cualquiera que trabaje de canguro o corte el césped a los vecinos es un emprendedor. Esos chicos han de encontrar clientes (generalmente mediante el boca a boca) y proporcionan un servicio por el que se les paga directamente. Eso es lo que hace un emprendedor.

Cuando he mencionado esta recomendación en público, a veces los estudiantes me preguntan qué tipo de negocio deberían iniciar. La respuesta corta es: “No lo sé: eso es lo que tenéis que decidir”. El emprendedor mira a su alrededor e identifica un producto o servicio que le falta ahora a la gente pero estaría dispuesta a pagar por él en tal cantidad que merezca el dinero del emprendedor y su trabajo para proporcionarlo.

El lector debe tener en cuenta que no estoy diciendo que una persona tenga que hacer una tormenta de ideas hasta que descubra “eso”, la fantástica idea que acabará haciendo rico a alguien. Por el contrario, merece la pena hacer todo tipo de empresas diferentes, mientras cada una sea independiente y no amenace con absorber demasiado tiempo. Puede hacer falta mucha prueba y error para conseguir las habilidades, confianza y conocimiento de la demanda de los clientes antes de encontrar algo realmente rentable.

Como todas las recomendaciones de este artículo, generar múltiples fuentes de ingreso es siempre algo sensato. Sin embargo, en el presente entorno es crítico. Ni siquiera  alguien que actualmente tenga un “trabajo bueno y fijo” puede estar seguro de su posición de aquí a un año. Un joven que se dedique ahora a trabajar los fines de semana, puede extender el negocio en el desgraciado caso de un despido. Pero si ese mismo joven, que siempre (por ejemplo) ha pensado dedicarse a pasear perros trata de hacerlo el año que viene cuando la tasa de desempleo se dispare al 12% estará compitiendo con mucha más gente. Es mucho mejor tener establecido hoy un negocio en ciernes, durante los fines de semana y otros festivos, de forma que el propietario ya tenga una base sólida de clientes cuando la economía vuelva a caer.

Repito que mi consejo no  es tratar de ahorrar más mirando el presupuesto mensual y diciendo: “Bueno, esto es lo que gano, así que si recorto aquí, aquí y aquí, puedo permitirme apartar 250$ más al mes”. No, preferiría que una persona dijera: “Si recorto aquí, puedo liberar otros 100$ al mes. Y si limpiara tres casas cada sábado, entonces después de los gastos y de darme una buena cena cada fin de semana, podría ahorro 600$ adicionales al mes”.

Vender los televisores

El consejo más sucinto que puedo dar, para encontrar formas de generar nuevos ingresos es vender todos los televisores de la casa. Me libré del mío durante una de mis frecuentes mudanzas en la universidad. Al principio tuve un retraimiento psicológico, pero ahora me asquearía que alguien pusiera un televisor en mi casa. No puedo imaginar en cuánto destruiría mi productividad. La gente sigue pudiendo ver sus programas favoritos en la computadora.

Ten al menos el gasto de un mes en efectivo

Si una persona está ahorrando más cada mes, la pregunta evidente es: ¿Cómo deberían usarse esos ahorros? Creo que el primer paso (y no estoy tratando de sonar como Dave Ramsey) es acumular al menos efectivo para un mes. (Dependiendo de las preferencias y costumbres de la persona, sería mejor poner este dinero en una lata en el armario, en una cuenta corriente bancaria o en una cartilla de ahorro).

El objetivo de esto es eliminar la costumbre de vivir al día. Ese estilo de vida es malo (al menos) por tres razones: La más evidente es que deja a una persona vulnerable incluso ante un contratiempo menor. Si hay un gasto inesperado, o si la persona es despedida, entonces evidentemente un pequeño colchón de efectivo sería crucial.

Pero además de esta justificación evidente, hay otras dos razones por las que es un paso vital e inmediato tener al menos una ventana de un mes de efectivo. Primero, libera más tiempo, especialmente para una persona que ha seguido los pasos anteriores y ahora obtiene ingresos de varias fuentes. En lugar de tener que correr al banco cada vez que llega en el correo un nuevo cheque y en lugar de tener de contarse en línea y verificar el saldo bancario cada día para asegurarse de que no se devuelve nada, una persona con al menos un colchón de un mes puede afrontar mejor dejar que se acumulen nóminas y facturas, y ocuparse de ellas de un solo golpe. Esto permite tener más tiempo para centrarse en los negocios, en lugar de preocuparse por los flujos de caja.

La otra razón principal por la que la mentalidad de vivir al día es destructiva mentalmente para el empresario es que le hace más propenso a holgazanear cuando ha hecho suficiente como para “pasar el mes”. Pero una vez que el umbral crítico se ha extendido tras la barrera del mes, hay poca diferencia entre tener suficiente para pagar un mes frente a dos o tres meses. Una vez que una persona da por hecho que le quedará dinero en su cuenta corriente incluso después de pagar todas sus facturas del mes, ese exceso misteriosamente empezará a subir con el pasar de los meses.

Contribuir a la iglesia o a la caridad

Puede parecer contraintuitivo, pero cuando una persona religiosa contribuye a su iglesia (o una persona no religiosa da a causas caritativas), de alguna forma hay más dinero cada mes con el que trabajar. Respecto del contribuir (el caso en que una persona se supone que da un porcentaje concreto de renta a la iglesia) creo que es porque la práctica obliga a una persona a estar por encima de sus finanzas.

Más en general, al centrar la atención fuera de uno mismo, las cosas quedan más claras y es más fácil para una persona hacer cosas “responsables” como evitar las compras por impulso y hacer el trabajo extra necesario para conseguir más ingresos.

Este último punto es esencial para gente que sufra depresión y tenga un agujero financiero. Parte de lo que les mantiene allí es que, en el fondo, no creen que merezcan vivir libres de problemas como el resto de la gente que ven a su alrededor, que de alguna forma actúan juntos y no dejan que las facturas se acumulen en la mesa de la cocina. Al dar a la iglesia (o a la caridad que respete realmente la persona), la persona deprimida y acosada financieramente puede dejar de dedicarse a la autocompasión y en su lugar centrarse en ayudar a otros.

Eliminar la deuda de tipo variable lo más rápidamente posible

Si una persona tiene ya una cantidad decente de efectivo en mano, creo que el siguiente objetivo debería ser eliminar la deuda de tipo variable lo más rápidamente posible. El ejemplo más evidente es la deuda en la tarjeta de crédito que se refinancia a un TAE que sigue al tipo prioritario. Si el dólar se estrella, como temen muchos economistas austriacos, podemos esperar enormes aumentos de los tipos de interés. Exterminarán a mucha gente que pensaba que le iba bien hace solo un mes.

Tened en cuenta que “eliminar” la deuda de tipo variable no tiene que significar liquidar los saldos. Por ejemplo, utilizar una nueva oferta de transferencia de saldos podría permitir a alguien fijar un tipo durante un año o más.

He escrito en estas páginas acerca de los pros y contras del uso de las tarjetas de crédito. Al contrario que mis demás sugerencias, ésta en concreto (es decir eliminar la deuda de tipo variable rápidamente) se basa en nuestra situación actual, en la que creo que hay un peligro real de que los tipos de interés repunten sin previo aviso.

Adquirir algunas monedas físicas de oro y plata

Una vez un joven ha acumulado al menos una ventana mensual en efectivo y ha neutralizado las deudas de tipo variable, creo que una excelente salida para parte de lo ahorrado cada mes es la adquisición de monedas de oro y plata. No tienen que ser de coleccionista: de hecho mis favoritas son las monedas de plata corriente, porque si llega el gran terremoto será fácil para otros estadounidenses reconocer las monedas de EEUU que se acuñaron antes de la década de 1960 y tienen un contenido en plata fácilmente verificable.

Desde una perspectiva austro-libertaria, el otro gran beneficio de comprar al menos algo de oro y plata físicos es educativo: Así es el dinero producto verdadero producido por el mercado.

Conclusión

Las pistas anteriores son sobre todo de sentido común. Excepto la advertencia acerca de la deuda de tipo variable, son buenas ideas en cualquier situación. Aún así son particularmente importantes en nuestro entorno actual.

Para terminar, quiero destacar que no soy en modo alguno un modelo en este campo. Puedo escribir con confianza sobre los asuntos anteriores porque he visto de primera mano lo que ocurre cuando no sigues estas indicaciones. Si queréis conservar el pelo, tendréis en cuenta seriamente mis recomendaciones.

Publicado el 12 de septiembre de 2011. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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