La inutilidad de los aumentos de impuestos

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A raíz del desagradable acuerdo sobre el abismo fiscal de Washington, los norteamericanos, como era de esperar, serán gravados más -sobre todo los estadounidenses más ricos. Los políticos han determinado que los impuestos sobre la renta deben incrementarse para los que ganan más de $400,000 dólares al año. Otros cambios -por ejemplo, la eliminación de algunas deducciones y exenciones- podrían aumentar los impuestos para las personas que ganan $250,000 o más. Muchos estadounidenses creen que tales aumentos fiscales son «buenas políticas» o «justas», y un buen porcentaje de los estadounidenses están contentos de que alguien más pague la cuenta. El presidente Obama ha avivado este sentimiento.

Pero prepárate: hay varios problemas inevitables con las tasas impositivas cada vez mayores.

Todos y cada uno

Lo más importante a destacar es que es imposible aislar los costos de cualquier impuesto. La mayoría de la gente piensa que cada persona paga sus impuestos, pero esta creencia es demostrablemente falsa. Siempre que el gobierno aplica un impuesto sobre los ingresos, los empleadores y los empleados compiten para ver quién realmente soportará esa carga. Es decir, algunos trabajadores de mayores ingresos negociarán mejores salarios o sueldos. Algunos empleados tendrán más éxito que otros, desplazando las cargas fiscales a sus empleadores, pero los empresarios incurren en mayores costos de mano de obra cuando los impuestos suben. Los mayores costos  laborales aumentan los precios de los bienes y servicios. Por lo tanto, un porcentaje de los impuestos recaudados a costa de quienes tienen mayores ingresos serán transmitidos a todos los consumidores -y a menudo a los menos favorecidos.

Una administración tributaria omnipotente podría lograr un objetivo específico de aumentar los impuestos a un grupo. Pero sin esas autoridades, cualquier aumento de impuestos en un grupo será compartido por todos. No hay nada que cualquier funcionario del Estado pueda hacer para cambiar esta realidad. Los estadounidenses de mayores ingresos pagarán sólo una parte de los incrementos de «sus» tipos impositivos. Esta idea importante es raramente reconocida. Y es sólo una manera de que un impuesto sobre uno es un impuesto  sobre todos.

Evasión

El segundo problema con el aumento de los impuestos es que algunas personas simplemente evaden el pago de impuestos más altos. Gerard Depardieu acaba de salir de Francia para evitar pagar el 75 por ciento de tasa impositiva en esta nación. Éste no es el primer caso de exilio fiscal auto-impuesto. Hace dos décadas, el Parlamento británico aumentó los impuestos sobre los británicos de altos ingresos. El Parlamento aumentó la tasa impositiva sobre la renta más alta a 83 por ciento. El gobierno británico también elevó los impuestos sobre la renta de inversión en un 15 por ciento extra. ¿Cuál fue el resultado de este impuesto?

Ringo Starr y Roger Moore se mudaron a Mónaco. David Bowie se trasladó a Suiza. The Rolling Stones recorrerían el mundo en busca de los paraísos fiscales. Phil Collins, Michael Caine, Pink Floyd, Led Zeppelin, Freddy Mercury, Sting y Sean Connery abandonaron el Reino Unido, al menos temporalmente, como exiliados fiscales.

Solamente Mónaco tiene miles de exiliados fiscales británicos. Ya se da el caso de que algunos estadounidenses renuncian a la ciudadanía para evitar impuestos. El quid del asunto es que las personas con mayor potencial de ingresos son también las más móviles. Los esfuerzos para desplazar las cargas tributarias a las personas de altos ingresos impulsarán a más de estas personas fuera de los Estados Unidos.

Dejar un país para evadir impuestos es una medida drástica. Hay maneras menos severas para evitar los impuestos sobre la renta. Las personas con ingresos altos pueden trabajar menos horas al año, utilizar las lagunas fiscales y jubilarse antes. Hay pruebas de que las personas actúan de esta manera. La mayoría de las naciones europeas tienen mayores tasas impositivas y, en promedio, semanas laborales más cortas de lo que Estados Unidos tiene. El primer y segundo problema aquí son dos caras de una misma moneda. Algunas personas retiran trabajo de un mercado laboral que está fuertemente gravado. La supresión de algunas labores de un mercado de trabajo da a los restantes un poder de negociación mayor, y esta ventaja aumenta sus ingresos gravables. Es ingenuo pensar que las personas de altos ingresos simplemente aceptarán y pagarán cualquier tipo de impuesto.

El gasto y la deuda

El tercer problema con el aumento de las tasas impositivas es que los políticos han contraído deudas que los contribuyentes estadounidenses no pueden pagar. El déficit federal anual ha sido de 1 billón de dólares durante cada uno de los últimos años. La deuda nacional oficial se acerca a $ 17 billón. El economista Lawrence Kotlikoff originalmente estimó el valor presente de la deuda real a largo plazo en $ 202 billones de dólares. La deuda prevista se ha hinchado a $ 220 billones de dólares solamente en los últimos años. La deuda pública real incluye los costos de los títulos sin fondos federales, las pensiones y los beneficios de los veteranos. ¿Quién va a pagar por todo esto? ¿Quién puede pagar por todo esto? 1,6 billones de dólares de ingresos extra en más de una década puede parecer un aumento de impuestos grande, pero es muy pequeño en comparación con nuestros problemas fiscales reales.

El gasto federal anual es de cerca de $ 4 billones. El gobierno federal ha estado perdiendo dinero en programas ineficientes a lo largo de su historia. ¿Por qué alguien debería pagar más, mientras que los funcionarios estatales gastan imprudentemente? El despilfarro no debe ser tolerado, pero nuestro derroche está llegando a niveles de crisis. Las propuestas para aumentar los impuestos a los individuos ricos son, como dice el refrán, «reordenar las sillas de cubierta en el Titanic».

Implicaciones

Los tres anteriores problemas relacionados con la subida de impuestos tienen al menos dos implicaciones importantes:

En primer lugar, los esfuerzos para «hacer que los ricos paguen su parte justa» son inútiles. Es muy fácil para la gente ya sea trasladar la carga de las tasas impositivas legales o evitar los impuestos en conjunto. Algunas personas, gustan de creer que los impuestos se pueden utilizar para lograr «justicia social», pero la realidad es que no sabemos cómo recaen las cargas fiscales reales; sólo sabemos que los mercados cambian esas cargas de acuerdo con el poder relativo de negociación. La justicia social es en sí misma una noción difícil de alcanzar, debido a que las cargas fiscales reales son desconocidas.

En segundo lugar, los esfuerzos para resolver nuestros problemas fiscales con aumentos de impuestos son inútiles. Las tasas impositivas no son demasiado bajas, el gasto proyectado es demasiado alto. La única solución realista a largo plazo para nuestra situación fiscal es aplicar severos recortes en los programas de gasto federal y privatizar el Seguro Social y Medicare. En resumen, los esfuerzos para resolver los problemas fiscales con aumentos de impuestos son inútiles.

Publicado el 10 de noviembre de 2005. Traducido del inglés por Andrés Minchalo G. El artículo original se encuentra aquí.

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