Gravados de por vida

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El menor de los problemas del impuesto sobre la renta es que te quita tu dinero. El problema realmente ‘gordo’ es que el impuesto sobre la renta te quita la vida. Le da al gobierno acceso directo a las cosas que posees y permite a los políticos y burócratas del sector público convertirse en árbitro final respecto de lo que puedes o no considerar tuyo.

Como ejemplo ilustrativo tenemos la amarga noticia de que la agencia tributaria norteamericana conocida por sus siglas IRS (Internal Revenue Service) ha considerado completamente legal tener acceso a los archivos de las cuentas de correo electrónico cuando lo estima oportuno. Esta noticia se hizo pública a causa de una reclamación presentada por la Unión Americana para las Libertades Civiles (American Civil Liberties Union ACLU ) contra la denominada «Freedom of information Act» (Ley de libertad de información).

La reclamación sacó a relucir un memorándum de 2009 que afirmaba abiertamente que: «La cuarta enmienda no protege las comunicaciones almacenadas en dispositivos electrónicos, como correos electrónicos almacenados en un servidor, porque los usuarios de Internet no pueden tener una expectativa razonable de privacidad cuando utilizan ese medio de comunicación».

Olvídense de órdenes de registro y procedimientos legales. Para obtener sus ingresos, el gobierno puede disponer de lo que quiera a voluntad. Dicha aseveración fue de nuevo formulada en 2010 por el consejero jefe del IRS al decir que: «La cuarta enmienda no protege los correos electrónicos almacenados en un servidor» y que no existe «expectativa de privacidad» para los correos electrónicos.

Esta afirmación contradice abiertamente una decisión legal de la sala sexta del circuito de la corte de apelaciones de los EE.UU. En el caso EE.UU. contra Warshak estableció que el gobierno debía disponer de una causa probable de imputación judicial para forzar a la gente y a los proveedores de internet a entregar archivos de correo. Por supuesto, tampoco es que sea una gran protección. El gobierno siempre tiene su «causa probable de imputación».

Bien por la Unión Americana para las Libertades Civiles por traer este asunto a debate. En los meses venideros, seguirá habiendo una contienda legal sobre este asunto, lo cual es obviamente importante para todos. Pero en cierto sentido, eso no es lo relevante. El problema no es que existan procedimientos legales que permitan al gobierno hacer lo que quiera; el problema es que el gobierno (gracias a ese impuesto) tiene echado un garfio o una zarpa sobre nuestra renta personal que permite a los poderosos disponer a su antojo de la totalidad de nuestras vidas.

Si miramos atrás en la Historia, podremos ver que el impuesto sobre la renta ha hecho posible un siglo de intrusiones en nuestras vidas. Han sido 100 años de una forma de imposición que ningún norteamericano durante la mayor parte del siglo XIX podría nunca haber imaginado o tolerado. El impuesto sobre la renta es lo que, por ejemplo, hizo posible la llamada Prohibición (de la venta de licores y bebidas alcohólicas en los EE.UU.). De no haber podido controlar cuánto y cómo ganaba la gente su dinero, no habría habido forma de hacer cumplir esa legislación. Recuérdese que Al Capone no fue condenado por tráfico de aguardiente sino por evasión fiscal.

Es lo que hizo posible la planificación central del New Deal. La presunción que da derecho al gobierno a reclamar los primeros frutos del trabajo (de los contribuyentes) dio lugar al control de precios de los salarios y a la participación obligatoria en el sistema de Seguridad Social. Permitió a los planificadores centrales apartar a los trabajadores jóvenes (aprendices) diciéndoles que no les estaba permitido formar parte del personal laboral. Permitió la introducción del salario mínimo que sigue dejando fuera del mercado laboral a sectores enteros de la sociedad.

Y miren lo que pasó durante la segunda guerra mundial. Los controles de precios sobre sueldos y salarios -que solo fueron posibles porque el impuesto sobre la renta dio al gobierno un incentivo para imponerlos- inspiró a las empresas a empezar a ofrecer asistencia sanitaria como parte de los paquetes de compensación a sus empleados. Esta práctica se generalizó con el tiempo hasta convertirse en obligatoria. Esta práctica es la fuente de la mayor parte de los problemas del sistema de salud que tenemos hoy. Así que el resultado es que: hay una relación directa entre el Obamacare de hoy y el impuesto sobre la renta instituido hace 100 años.

Hace solo unos días, cuando la agencia tributaria (IRS) aún estaba celebrándolo, las elaboradas comidas satisfechas por compañías de altos vuelos como Google entraron en su pantalla de radar. ¿No deberían esos maravillosos buffets ser considerados renta en especie sujeta a gravamen? La decisión aún no se ha adoptado, pero es increíble que la agencia tributaria no pueda permitir que la gente disfrute de una comida sin pedir su parte.

Frank Chodorov, autor de la obra maestra «El ascenso y la caída de la sociedad» (Rise and fall of society), tenía razón en llamar al impuesto sobre la renta «la raíz de todo mal». Miramos hacia atrás en la Historia y nos quedamos atónitos de que cualquiera pudiera tener derecho a ganar el dinero que quisiera sin tener que decírselo al gobierno. Pero eso es lo que pasó durante la mayor parte de la Historia de los EE.UU. Ése es el sistema que una vez se llamó libertad.

Es llamativo cuando te das cuenta de lo completamente innecesario que el impuesto sobre la renta es para el sostenimiento del gobierno. En 2013, el impuesto sobre la renta generará mil doscientos millones de dólares de ingresos tributarios ¿Qué tal si suprimimos gasto gubernamental por exactamente ese mismo importe de forma que sustituyamos el impuesto sobre la renta con absolutamente nada? Eso nos devolvería al año 2004. Como preguntaría Ron Paul: ¿Era el gobierno demasiado pequeño entonces? ¿Se derrumbaría la sociedad si retornásemos a un gobierno del tamaño que tenía hace solo 9 años?

Está claro: al gobierno le gusta nuestro dinero y siempre quiere quitarnos más. Pero lo que es más crucial, el gobierno utiliza el impuesto sobre la renta como un medio no solo para controlar nuestro dinero sino la totalidad de nuestras vidas. Ése es el verdadero propósito del impuesto sobre la renta y la razón por la que el gobierno luchará para mantenerlo hasta el final.

Ahora mismo, muchos norteamericanos están sudando para poder confeccionar y presentar sus declaraciones de renta en plazo antes de la fecha límite del 15 de abril. Sería inconmensurablemente difícil que eso fuera posible sin la ayuda de compañías brillantes que han creado programas de software -que actualizan constantemente- que convierten lo que de otro modo parecería imposible en algo más bien fácil de conseguir. Este es el tipo de cosas que las empresas y el sector privado hacen. Nos ayudan a disfrutar de una mejor calidad de vida. Pero ¿Y el gobierno? Tan solo confisca, fisgonea y controla.

Atentamente,

Jeffrey Tucker.


Traducido del inglés por Juan José Gamón Robres. El artículo original se encuentra aquí.

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