Envidia desatada en el New York Times

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En un editorial de portada (domingo, 5 de junio de 2005), apenas disfrazado como su noticia principal, el New York Times ha proporcionado inadvertidamente un caso de estudio de la envidia y la ignorancia.

El “artículo” se titula “Los más ricos están dejando atrás incluso a los ricos”, subtitulado “Las leyes fiscales ayudan a ampliar las diferencias en lo más alto”. Informa sin aliento a los lectores que “La gente en lo más alto de la pirámide monetaria de Estados Unidos ha prosperado tanto en años recientes que (…) han dejado atrás incluso a gente que gana cientos de miles de dólares al año”.

Continúa lamentando el aumento en las rentas de la décima parte superior del 1% de los contribuyentes: “La porción de la renta nacional que ganan los que están en esta categoría máxima se ha más que doblado desde 1980, hasta el 7,4% en 2002. La parte de renta que gana el resto del 10% superior queda muy por debajo y la parte que gana el 90% inferior ha caído”. Con un estilo propio de un discurso, instruye luego a sus lectores diciendo: “Luego, examinemos la ganancia neta de los hogares estadounidenses”, una declaración que introduce más combustible para la envidia.

La continuación de la pieza en la página 17 proporciona casi media página de gráficos, cuyo propósito principal es reforzar su afirmación de que “Bajo los recortes fiscales de Bush, los 400 contribuyentes con mayores rentas (un mínimo de 87 millones de dólares en 2000, el último año del que el gobierno proporcionará esos datos) pagan ahora impuestos de la renta, Medicare y Seguridad Social equivalentes a prácticamente el mismo porcentaje de sus rentas que gente que gana de 50.000$ a 70.000$. Quienes ganan más de 10 millones de dólares anuales pagan ahora una porción menor de sus rentas en estos impuestos que los que ganan de 100.000$ a 200.000$”.

En realidad, por supuesto, no hay nada sorprendente en absoluto en estos porcentajes. Es porque el tipo fiscal de la Seguridad Social, que ha sido de un 15,3% de la renta para el autoempleo, deja de aplicarse a rentas por encima de cierto máximo, que es actualmente de 90.000$ anuales y es algo menor en los años a los que se refiere el “artículo”.[1] Lo que importa a la gente en los tramos superiores que paga porcentajes similares de su renta general en impuestos federales, a pesar de que la mayoría de sus rentas estén exentas del impuesto de la Seguridad Social, son los tipos muchos mayores del impuesto federal ordinario de la renta que se les aplica, incluso después de todas las posibles deducciones y “agujeros” legales.

Aunque el Times no hace ninguna mención de ello en el texto de sus supuesto artículo, y el subtítulo sobre los gráficos, “Los más ricos se benefician más de los recientes recortes impositivos” está pensado para alimentar una impresión opuesta, un lector atento, dispuesto a tomarse la molestia de hacer algunas sumas simples basadas en cifras proporcionadas junto a los gráficos, es capaz de ver que el 80% inferior de todos los contribuyentes en 2001 pagó solo el 29,5% de todos los impuestos federales, mientras que el 20% superior de los contribuyentes pagó el restante 70,5% de todos los impuestos federales y que el 1% superior del 1% de los contribuyentes pagó el 12% de todos los impuestos federales.

El Times se preocupa porque bajo los recortes impositivos de Bush en el año 2015 el 1% superior del 1% de los contribuyentes se prevé que pague solo el 10,8% de todos los impuestos federales. Como parte de su esfuerzo por crear la impresión de que los ricos están ganando a costa de los pobres, el Times decide ignorar la otra implicación de sus propios datos de que en 2015 la porción de impuestos a pagar por el 80% inferior de los contribuyentes se prevé en realidad que disminuya ligeramente, hasta el 29%. Simplemente no puede verse que los muy ricos puedan realmente hacerse aún más ricos.

Este artículo es el más reciente en una serie de clara inspiración marxista de al menos diez artículos bajo el encabezamiento “Asuntos de clase”. Su espíritu envidioso está bien expresado en el título de uno de los libros que su autor parece haber consultado al prepararse para escribirlo y que es The Winner-Take-All Society: Why the Few at the Top Get So Much More Than the Rest of Us.[2]

El Times dice de su serie: “Un equipo de reporteros dedicó más de un año a investigar las formas en que la clase (definida como una combinación de renta, educación, riqueza y ocupación) influye en el destino en una sociedad a la que le gusta pensar de sí misma como una tierra de oportunidades sin límite” (p. 16). No debería hacer falta decir que, aparte del servicio que presta a la teoría marxista de la explotación, lo único que puede hacer que importe la “clase” es si ser miembro de ella explica el éxito o fracaso económico en lugar del mérito individual. Así que a nadie debería sorprenderle que el Times trate de enseñarle con su serie que es una ilusión pensar en Estados Unidos (y más en general, en el sistema económico capitalista) como una tierra de oportunidades.

El supuesto artículo concreto en cuestión pasa a apoyar a George Soros, Ted Turner y Warren Buffet, tres personas extremadamente ricas que sin embargo parece estar dispuestos a denunciar ocasionalmente las grandes riquezas. Incluso se cita a Alan Greenspan hablando en contra de “la creciente concentración de rentas”.[3] Esas referencias pretenden hacer que el mensaje editorial del artículo parezca aplastante.

El artículo, y la serie general a la que pertenece, es muy posible que parezca convincente a la mayoría de sus lectores. Bien puede servir a la evidente agenda política del Times, incesantemente seguida en sus supuestas columnas de noticias, para producir la derrota de cualquier candidato que se atreva a defender impuestos más bajos para los odiados ricos o prácticamente cualquier reducción en la intromisión del gobierno en el sistema económico. Pero esto solo se debe a la increíble ignorancia económica del Times y de la mayoría de sus lectores.

Como ejemplo principal de eta ignorancia, deberíamos considerar el hecho de que la bibliografía oficial del Times para la serie contiene diecisiete títulos. Ninguno de ellos es obra de Ludwig von Mises o de cualquier otro miembro de la Escuela Austriaca de economía o de alguien reconocible como dueño del más mínimo indicio de conocimiento serio de economía. Pero para el Times y la mayoría de sus lectores la lista parece fiable y no aparece ninguna objeción de ningún tipo a realizar una serie sobre desigualdad económica ignorando totalmente la importancia económica real de la desigualdad económica.

Consideremos esa importancia. Las rentas extremadamente altas contra las que protesta el Times se ahorran e invierten de forma abrumadora. De esta manera, producen acumulación de capital a gran escala. El capital es la base tanto de la demanda de trabajo como de la oferta de bienes de consumo. Su acumulación continua es la base de salarios altos y en aumento y de un nivel de vida alto y en aumento para todos.

Las propias rentas altas, aparte de casos de subsidios del gobierno y concesiones de una u otra forma de privilegio monopolístico, como la protección arancelaria, se ganan basándose en una contribución productiva positiva, normalmente como altas tasas de retorno sobre capital invertido. Como tales, su base es la innovación en forma de la introducción de productos y métodos de producción nuevos o mejorados y la previsión con éxito de los cambios en los patrones de demanda de los consumidores. (Estos últimos son en sí mismos en buena parte el resultado de nuevos productos y métodos de producción que aparecen por todas partes en el sistema económico). Las altas tasas de retorno atraen la competencia, lo que las hace bajar. Para continuar obteniéndolas, hace falta nueva innovación.

Así que, contrariamente a las creencias del New York Times y sus “reporteros”, las grandes fortunas empresariales son de hecho la consecuencia de repetidas innovaciones productivas y sirven a para llevar esas innovaciones y muchas más a la gran masa del público. Una gran riqueza invertida en empresas significa exactamente una gran demanda de mano de obra y una gran oferta de bienes de consumo. No significa amontonar una oferta masiva de comida, o de otros bienes de consumo, en los platos de los capitalistas gordos que se atiborran mientras las masas pasan hambre. Pero así es como ven las cosas los escritores y editorialistas ignorantes del New York Times y todo el establishment “intelectual” “liberal”.

Puede agradecerse que haya al menos algunos políticos hayan alcanzado cierto grado de comprensión de que recortar los impuestos a los ricos es en realidad la forma de alcanzar la prosperidad para todos. Lo que estos políticos, como el actual presidente y, antes que él, el presidente Reagan desgraciadamente no han entendido es que el beneficio de esas reducciones impositivas se ve en buena parte anulado por el fracaso en reducir el gasto público en la misma medida.

Por ejemplo, no se logra ninguna acumulación general de capital cuando los impuestos se rebajan en X dólares, aunque se ahorren 0,9X, si se continúa sin cambios en el gasto público y el gobierno toma ahora prestados X dólares en lugar de sacarlos de los impuestos. Todo lo que esto representa es que el gobierno toma X dólares de ahorros a través del préstamo, mientras que los inversores privados solo consiguen añadir 0,9X dólares a través del ahorro adicional que hizo posible la reducción de impuestos. La clave para la acumulación de capital reside aquí en recortar el gasto público junto con la reducción de impuestos a los ricos. Habría entonces acumulación de capital y todos los botes ascenderán de hecho en una pleamar de prosperidad.

Que nadie piense ni por un momento que mi crítica implícita de los recortes fiscales sin las ventajas de que el gobierno recorte gastos me ponga en modo alguno en el bando de aquellos a los que critico. Po el contrario, realmente aumenta la distancia entre nosotros. Porque las reducciones en el gasto que son necesarias están precisamente en los programas de derechos masivos que actualmente consumen tanto gasto público y que son tan queridos por el Times y todos los de su calaña.

Además de los déficits en el presupuesto público, ya sean financiados tomando prestado de la gente o creando nuevo dinero adicional, lo que también actúa socavando los efectos positivos de cualquier política pro-acumulación de capital y pro-empresa que pueda aplicar el gobierno es la imposición de aún más intervención pública. El Times y el resto de la izquierda animan continuamente al gobierno a imponer criterios tan vagos y amorfos como “impacto medioambiental” y “seguridad del producto” sin ninguna consideración en absoluto al impacto económico de dichas medidas.

Cientos de miles de millones, billones de dólares en costes se imponen de esta manera con la expectativa estúpida de que el único efecto que tendrán será conseguir un “entorno” mejor o una mayor “seguridad” sin coste para nadie, excepto posiblemente para las odiadas grandes empresas y los ricos, a los que no les importa en todo caso. Pero luego, sorpresa, sorpresa, como el aumento en los costes debe atenderse de alguna manera y no puede provenir de la tasa de beneficio en un grado importante, el nivel de vida del asalariado  deja de aumentar o en realidad disminuye. Nadie ve que lo que es responsable es el desvío de inmensas sumas de lo que habrían sido salarios superiores a pagar los costes de la intervención del gobierno.

La persona media no ve estas cosas porque no se le ha enseñado a hacerlo por parte de los intelectuales. Los intelectuales no las ven porque se ven sobrepasados por la envidia. No pueden tolerar la idea de que en una sociedad capitalista otros a los que consideran inferiores intelectual y culturalmente, meros empresarios y capitalistas, ganen mucho más y vivan mucho mejor que ellos. Esto es lo que explica la obstinada ceguera y falta de honradez del “artículo” del Times, su serie sobre las “clases” y mucho de lo que aparece en sus páginas todos los días.


[1] La Proción de Medicare del impuesto de la Seguridad Social, que es del 2,9%, se aplica a toda la renta.

[2] Este título está listado en la bibliografía oficial del Times para la serie. La bibliografía se presenta con estas palabras: “Sigue una selección e libros que fueron consultados por reporteros y editores que trabajan en esta serie”.

[3] Para ser justos con Greenspan, debe decirse que su comentario parece que en realidad se aplicaba a las desigualdades en salarios entre trabajadores cualificados y no cualificados, en lugar de a las rentas muy altas. (Ver “As Income Gap Widens, Uncertainty Spreads”, Washingtonpost.com, 20 Sept, 2004). Sin embargo, aunque sea así, representa una gran concesión al igualitarismo.


Publicado el 6 de junio de 2005. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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