El oscuro secreto de Downton Abbey

0

La quinta temporada de la exitosa serie británica de época, Downton Abbey, empieza en seis semanas. La serie continúa la historia de ficción de la aristocrática familia Crawley y los amigos, parientes y sirvientes de la familia que viven en torno a la finca Downton Abbey. La serie relata las vidas diarias impactadas por todos los grandes acontecimientos de principios del siglo XX, desde el naufragio de Titanic hasta el fin de la Primera Guerra Mundial y más allá.

Una visión imparcial de la aristocracia

Un tema general clave es la enorme disparidad de riqueza entre la familia aristocrática y la clase más baja de servidores. Lo irónico es que la gente de la familia aristócrata y sus sirvientes parecen extrañamente iguales en términos tanto de virtudes como de defectos. La serie no es una acusación contra la aristocracia, por eso la odia la izquierda. Por ejemplo, Salon publicó recientemente un artículo que atacaba a la serie. “la serie retrata a un grupo de monstruos reales de una forma que es explícitamente cariñosa”, opina el artículo. “Cuando los hechos se interpone, se desechan. Downton Abbey es una serie acerca de cómo el mundo era francamente mejor cuando imperaba un sistema rígido de clases”.

¿”Monstruos reales”? L idea de que no hay gente decente en una aristocracia es un sinsentido y lo mismo pasa con la idea de que la serie retrata a los personajes de forma no realista. En realidad, la familia Crawley es retratada como vulnerable, algo inepta, crecientemente irrelevante y a menudo obligada a adaptarse al cambio contra su voluntad colectiva.

Otros articulistas se han centrado en este realismo. Por ejemplo, Jerry Bowyers, de Forbes, encuentra la serie razonable y realista y a los aristócratas con defectos pero admirables. Incluso concluye que la serie retrata un mensaje en contra de la lucha de clases, lo que es otra razón por la que la izquierda la odia y las masas la adoran. La investigación de la ideología del creador de la serie, Julian Fellowes, por parte de John Tamny revela un pensador profundo y complejo y eso apunta en dirección al libertarismo en lugar de al conservadurismo, lo que también explica la gran popularidad de la serie.

El argumento está lleno de secretos. Un episodio podría basarse en un sirviente que sabe un secreto de otro sirviente. Otro episodio podrí basarse en un miembro de la familia aristócrata sabiendo un secreto de otro miembro o amigo de la familia. Los secretos más jugosos son a menudo secretos que sabe un sirviente acerca de uno de los miembros de la familia. Sin embargo, el secreto más oscuro sobre Downton Abbey no es ficción y nunca se ha contado antes. El secreto revela la verdadera naturaleza del estado, ya sea aristocrático, democrático o dictatorial.

Los orígenes de aristocracia con título

El escenario real de la serie es  Highclere Castle, que se usa para tomas de Downton Abbey en el exterior y el interior. Highclere es propiedad de George Herbert,  8º conde de Carnarvon (en su tercera asignación) y su esposa Fiona Aitken.

Los secretos más oscuros de la vida real de los Downton Abbey del mundo pueden entenderse mejor examinando al 1º Conde de Carnarvon (segunda asignación), James Brydges, y cómo se crearon para empezar estas aristocracias.[1]

El primer verdadero economista, Richard Cantillon, describía así la naturaleza de la sociedad humana durante la época de Brydges (es decir, principios del siglo XVIII):

Si un príncipe a la cabeza de un ejército ha conquistado un país, distribuirá las tierras entre sus oficiales o favoritos de acuerdo con su mérito o como le plazca. Luego dictará leyes para otorgar la propiedad a ellos y a sus descendientes.

Esto explica bastante cómo se creó la aristocracia inglesa original y cómo  James Brydges se convirtió en el 1º Conde de Carnarvon, Brydges había nacido en una familia de la baja aristocracia y se convirtió en miembro del Parlamento, en buena parte mediante sobornos, aproximadamente con 25 años. Luego usó su cargo para impresionar y ganarse el favor de la élite política gobernante. Su influencia política continuó creciendo y pronto fue nombrado Comisionado del Almirantazgo.

Su siguiente nombramiento fue el lucrativo puesto de Pagador General británico. Retuvo las cuerdas de la bolsa militar durante la mayor parte de la Guerra Española de Secesión (1701-1714). Fue este cargo el que permitió a Brydges convertirse en fabulosamente rico y le hizo capaz de comprar varios cargos más de alto nivel en la aristocracia inglesa. Sus biógrafos, Collin y Muriel Baker, le calificaron como el “el especulador bélico de más éxito de esa época”.

La biógrafa Joan Johnson presta atención a los registros que indican que Brydges “fue el ejemplo más sorprendente de un cambio de fortuna (…) de cualquier época. Cuando accedió al cargo de Pagador del ejército tenía pocas o ninguna propiedad (…) pero por medio de este cargo (…) en poco más de diez años, viviendo también de forma lujosa entretanto, había acumulado un fortuna de no menos de seiscientas o setecientas mil libras”. ¡Esto equivaldría hoy a más de 1.000 millones de dólares!

El “servicio” público como vía a la riqueza

Utilizar los cargos políticos para enriquecerse era entonces tan común como ahora. Brydges se limitó a sobrepasar a otros de este tiempo y por supuesto los periodos bélicos son el momento perfecto para alimentarse del pesebre público. Las dos herramientas principales a su disposición fueron el presupuesto de su cargo, que era enorme. Recibía todo su presupuesto al principio del año, de forma que tenía acceso a enormes cantidades de dinero. También tenía información interna acerca de la guerra en el continente, porque era uno de los primeros en saber la ubicación de los ejércitos, los resultados de las batallas y los requerimientos de las tropas. Por tanto tenía una enorme cantidad de capital para invertir y la información interna crítica sobre cómo invertir. Además podía recaudar legítimamente tasas y aprovechar los movimientos en los tipos de cambio.

Aquí parece en economista antes mencionado, Richard Cantillon. Provenía de una familia católica irlandesa desposeída, de la que algunos miembros estaban luchando en el bando de España y Francia en la Guerra Española de Secesión. Otros miembros de su familia dirigían bancos en el continente europeo. El tío de Cantillon era un banquero en España que sin duda inició las tareas para conseguir que Richard fuera contratado por Brydges como su agente en España.

Cantillon creó un sistema contable con “dos libros” con el que usaría el dinero obtenido por Brydges a través del banco de su tío para comprar suministros y materiales para la cuenta personal de este. Estos bienes se consignarían con precios superiores y revenderían a la cuenta del Pagador. Con la guerra en marcha y las comunicaciones muy disminuidas era bastante fácil ampliar el margen entre las dos cuentas y amasar una enorme fortuna.

Por parte de Brydges era una apuesta segura que Cantillon guardaría sus secretos, ya que los británicos habían invadido el país de este y se habían apropiado de las propiedades de su familia en Irlanda. Para sellar el acuerdo, Brudges ayudó a Cantillon a establecer en el negocio bancario en París tras la guerra.

Brydges finalmente abandonó su cargo como Pagador cuando se firmó el Tratado Utrecht en 1713, dejando de ser rentable el trabajo en dicho cargo. Brydges fue acusado de abuso y malversación en el cargo, pero nunca fue enjuiciado o condenado por sus delitos. Habiendo amasado una enorme fortuna ilícita, podemos conseguir una impresión más clara de su carácter por lo que hizo con su riqueza.

Una falsa meritocracia

Como indica Cantillon, la aristocracia la establece un rey conquistador que declara su derecho sobre la tierra conquistada. Luego la tierra se subdivide entre sus generales y amigo, que gestionan sus propiedades y pagan impuestos al rey. Por tanto, la aristocracia no es una verdadera meritocracia, sino más bien lo contrario. Estos cargos se obtienen siendo buenos a la hora de matar, en la corrupción o en las intrigas de la corte. La pompa y circunstancia de la aristocracia están pensadas para engañar a la gente acerca de la verdadera naturaleza y orígenes de la clase privilegiada.

No debería sorprender que Brydges fuera un hombre de mal carácter y habilidades limitadas. Johnson señala que fuera de los cargos aristocráticos y políticos, Brydges no podía competir en un mundo que se estaba haciendo más competitivo y que él “no tenía la necesaria sagacidad, crueldad ni poder estable para esto” (es decir, el emprendimiento). “Los resultados de sus actividades solo raramente muestran el empeño que puso en ellas o impresionó a sus contemporáneos”.

Johnson continúa señalando la estrechez de miras de Brydges indicando que “no le preocupaba la moral filosófica o las teorías políticas y económicas. Era esencialmente un realista, viviendo en el presente y, bastante como Walpole, al que admiraba, no tenía nobles ideales que podrían haberle hecho destacar entre sus contemporáneos. Sus éxitos fueron materiales y sus influencias se limitaban a su propio círculo inmediato, así que su muerte causó pocas olas más allá de su círculo”. Es exactamente este estilo de vida de “vivir el presente” lo que llevó a que Brydges acabara agotando la enorme fortuna que adquirió como especulador de guerra.

El secreto más oscuro del Downton Abbey de la vida real es que se creó con las ganancias ilícitas de un derrochador corrupto y conspirador, James Brydges, el 1º Conde de Carnarvon. La guerra puede que sea la salud del estado. Sin embargo, también hay que decir que no solo saca lo peor de nosotros, también saca lo peor entre nosotros. Lo que subyace no es tanto una guerra de clase como una guerra real. La guerra es destrucción y robo a escala masiva. Enriquece al Estado y sus compinches a costa de la clase productiva.

Ya sea arsitocrática o democrática, la administración de Estado importa poco. Poder, robo, guerra y saqueo son lo que importa. Ese es el más oscuro de todos los secretos.

 


[1] El título de Conde Carnarvon se ha creado realmente tres veces con Brydge iniciando la segunda asignación y Herbert al final de la tercera. Así que no hay línea sanguínea entre estos dos hombres.


Publicado originalmente el 29 de noviembre de 2014. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

Print Friendly, PDF & Email