Cinco pasos para arreglar el problema de la deuda de Grecia

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La decisión del BCE de limitar la liquidez a los bancos griegos fue otro clavo en el euro-ataúd y rumores de una “grecosalida” causaron una aceleración de retiradas de fondos bancarios. Más de 25.000 millones de euros se han retirado de los bancos griegos desde el fin de noviembre de 2014. Pero hay un problema. Los bancos griegos de reserva fraccionaria no tienen fondos para cubrir todas las retiradas y continúa esta tendencia. Los préstamos bancarios actualmente en mora en Grecia están cerca del 40% y los bancos poseen enormes cantidades de deuda pública griega de alto riesgo.

A pesar de los rumores en la prensa, no hay mecanismos europeos para echar a Grecia de la Eurozona. Grecia tendría que ser la que decidiera irse. Así que, por ahora, Europa continuará simulando que pagará y Grecia continuará simulando que está implantando reformas estructurales importantes.

La idea convencional actual es que una corrida bancaria obligaría a Grecia a volver al dracma. Aunque sea una posibilidad, no es una conclusión inevitable. Incluso si Grecia impagara, probablemente seguiría teniendo una enorme deuda basada en euros.

¿Qué puede entonces hacer Grecia?

Paso uno: Default

Grecia debería impagar tanta deuda como sea posible. No hay ningún beneficio en encontrar un punto medio con la UE. El gobierno griego está actualmente generando un superávit primario (o está muy cerca de hacerlo), así que no necesita fondos de la UE para cubrir los gastos públicos griegos. Sin embargo, los bancos griegos no tendrán fondos suficientes para cubrir retiradas de fondos (y así evitar una corrida bancaria) una vez el BCE y la UE corten los fondos.

Grecia podría imponer controles de capitales y rescates internos, pero la mayoría de los depósitos son de griegos cuya renta mensual media es de menos de 780€ mensuales y esta gente son la base votante de la popularidad del nuevo gobierno. En 2013, el gobierno chipriota se retractó rápidamente de su propio intento de rescatar internamente pequeños depósitos una vez la población se levantó con un extendido enfado por la medida.

Paso dos: Implantar una verdadera austeridad

Si quiere sobrevivir políticamente, el nuevo gobierno debe encontrar una forma de atender esta necesidad añadida de financiación.

Para encontrar los fondos para atender las crecientes demandas de retiradas de fondos de los bancos griegos, el gobierno griego podría reducir drásticamente los excesivo salarios públicos reduciendo los pagos por encima de los 1.500€ mensuales en un 50%.

Por ejemplo, un empleado del parlamento en 2011 recibía de media 3.000€ netos mensuales, sin contar los bonus y prestaciones además de los salarios. Según el presupuesto de la Asamblea Nacional, solo los salarios de “los meses 15 y 16” para estos empleados en 2011 costaron a los contribuyentes 16.900 millones de euros. En términos políticos, un gobierno socialista podría salirse con la suya fácilmente con una maniobra así.

Paso tres: Implantar una banca de verdadero mercado libre

Los activos actualmente en posesión del gobierno griego en bancos deberían venderse y Grecia debería hacer entonces una clara distinción entre verdaderas instituciones de depósito y bancos de préstamo.

Los bancos de depósito funcionarían de una forma similar a un almacén en el que se cobra una tarifa a los clientes por el almacenamiento de cosas como muebles, barcos, ropa, libros, etc. Los intentos de prestar dinero por dichas instituciones deberían considerarse un tipo de fraude.

Sin embargo, la banca de préstamos financiada por cartera al 100% debería seguir disponible y abierta a la competencia. Los clientes tendrían que tener en cuenta que poner dinero en un banco de préstamo sería como poner dinero en bolsa. Sabes que puedes perderlo todo. Esos bancos, o fondos de inversión, serían como cualquier otro negocio y este sector ya no necesitaría más regulación especial que el sector de las patatas fritas.

Paso cuatro: Instituir competencia monetaria

Grecia debería entonces considerar abandonar el euro y emular a Suiza en cómo gestiona la relación entre el franco suizo y el euro.

Sin embargo, al contrario que Suiza, una Grecia independiente monetariamente permitiría que el nuevo dracma y el euro se intercambiaran hombro con hombro como moneda de curso legal. Los griegos se beneficiarían de las divisas en competencia. Aun así, los ingresos y pagos públicos se harían en nuevos dracmas y ya no en euros. Esto sería necesario para que el gobierno griego cortara su enlace directo con el BCE.

Paso cinco: Ligar el nuevo dracma al oro

El oro tiene muchos inconvenientes, pero su ventaja principal está en el hecho de que limita a gobiernos actuales y futuros en el uso de imprentas para financiar gastos públicos. Una vez se rompa la relación con el euro, Grecia debería fijar su nueva divisa al oro. Aunque Grecia no tenga reservas significativas de oro, puede seguir el ejemplo de Alemania en 1923, cuando una Alemania rota volvió lentamente a un patrón oro fijando primero su moneda a materias primas distintas del oro (como el pan de centeno en el caso alemán).

Instituyendo una verdadera austeridad y liberando el sector bancario del euro y la UE, Grecia podría pasar de ser el ejemplo a evitar a ser el ejemplo a emular en un periodo de tiempo relativamente corto. Con una estructura financiera como esa, Grecia se beneficiaría una estabilidad financiera y económica a largo plazo. Obligaría a Grecia a tomar decisiones duras anticipadamente, evitando así problemas posteriores en primer lugar.


Publicado originalmente el 4 de marzo de 2015. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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