Cómo ayudan a los pobres los mercados realmente libres

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Discutir sobre pobreza como defensor de los mercados libres es un negocio tramposo en el mundo actual. Si uno se toma en serio la pobreza y apunta a los apuros muy reales de los empobrecidos, se supone a menudo que debe por tanto defenderse las “soluciones” públicas para el problema. Los exabruptos de muchos defensores de los mercados libres es simplemente negar que exista tanta pobreza o que si los pobres se esforzaran más o no fueran tan vagos, dejarían de ser pobres.

Este tipo de reacción es natural para alguien que trabaja bajo la impresión errónea de que la economía estadounidense es una economía de libre mercado. Como la economía estadounidense es tan libre y llena de oportunidades, piensan, realmente no hay excusa para ser pobre.

Pero, por supuesto, la economía estadounidense ni siquiera es una economía en su mayoría  libre. Todo el sector financiero está fuertemente subvencionado y regulado. Los costes regulatorios impuestos a las pequeñas empresas son enormes. El comercio de todo tipo está regulado y muchos productos están directamente prohibidos. Los salarios mínimos hacen ilegal muchos trabajos de iniciación y ni siquiera se puede transportar a gente en automóvil sin una manada de regulaciones (y sanciones) públicas.

Con todas esas ruedas de molino atadas a los cuellos de los trabajadores pobres y no cualificados, tiene poco sentido declarar que la gente pobre solo debería poner más empeño. Quizá lo intentaron y el gobierno les mandó el mensaje, alto y claro: “renunciad, porque hemos hecho ilegal todo aquello para lo que estáis capacitados”.

Sí, es verdad que, en la medida en que los mercados siguen siendo libres, han llevado a una abundancia de comodidades que incluso los pobres pueden pagar: aire acondicionado, televisión, electrodomésticos, teléfonos celulares y más. Pero al mismo tiempo sería un error sentarse y decir “tienen bastante”, cuando puede tenerse aún más abundancia si sencillamente se diera a los pobre la libertad de trabajar y poseer negocios sin tener que sortear una multitud de requisitos públicos y regulaciones que a menudo suponen un coste de oportunidad insuperable.

Hay varias formas en que recurrir a mercados más abiertos abriría inmediatamente todo un mundo a familias de rentas bajas y trabajadores no cualificados.

Acabar con el salario mínimo

Este es uno de los peores ataques, ya que hace ilegales trabajos para la mayoría de los trabajadores no cualificados y ataca más duramente a los pobres. Como se explica en las páginas de mises.org aquí, aquí y aquí, el efecto primordial del salario mínimo es hacer a los trabajadores menos cualificados legalmente inempleables. En otras palabras, si el salario mínimo es de 10$ la hora y un trabajador produce solo 8$ de bienes y servicios por hora, nunca será contratado. Naturalmente, con un poco de experiencia, un trabajador improductivo (en el sentido económico de la palabra) se convierte en más productivo con experiencia laboral. Pero con un salario mínimo ¿cómo se supone que el trabajador conseguirá su primer empleo? No puede. Como consecuencia, muchos trabajadores atrapados en esta trampa 22 se convierten en receptores de ayudas sociales o recurren a los mercados negros, donde son calificados como delincuentes por el sistema legal.

Derogar todos los impuestos de la renta (incluyendo los impuestos al trabajo)

Incluso quienes ganan salarios bajos pagan impuestos a la renta. Los impuestos de Seguridad Social y Medicare no son más que impuestos de la renta que van directamente al fondo general (el “fondo de  garantía de la seguridad social” no existe). Esa afirmación de Mitt Romney de que la mitad del país no paga impuestos de la renta no fue sino un taimado sofisma político. Los impuestos al trabajo con impuestos de la renta y todos sabemos que se llevan un gran bocado de nuestras nóminas, en todos los niveles de renta.

Así que incluso los pobres pagan impuestos para financiar el TARP y diversos recortes de los ultrarricos. Por si no bastaran estos insultos, el gobierno federal castiga aún más a los pobres con un banco central que les castiga por ahorrar lo poco que pueden.

Acabar con la Fed

La reserva Federal (y los bancos centrales en general) han actuado en décadas recientes en buena parte para empujar a la baja los tipos de interés y devaluar la divisa.

La Reserva Federal (además de darnos el regalo del ciclo de auge-declive) ha sido clave en el rescate de enormes empresas demasiado grandes para caer y ha facilitado un interminable gasto público en guerras, bienestar corporativo y programas sociales. Está por ver si la cantidad de dinero entregado a familias de rentas bajas a través de programas sociales rivaliza con la cantidad de dinero succionada a ellas (en forma de divisa devaluada y tipos de interés por debajo de la inflación para ahorradores de rentas bajas).

Lo que sí sabemos que el compromiso de la Fed con los tipos bajos de interés ha hecho casi imposible ahorrar dinero mediante cuentas de ahorro y otras inversiones tradicionales de bajo riesgo. Hubo un tiempo en que podía ser posible poner dinero en una cuenta de ahorro o depósito a plazo y recibir una cantidad respetable de intereses sobre esos fondos y al menos ganar un interés que excediera la tasa de inflación. Eso hoy indudablemente es imposible. Si eres pobre y tratas de ganar algún rédito de una cuenta de ahorro o depósito a plazo, no tienes suerte. Tendrás mucha suerte si consigues un 0,9% y probablemente conseguirás menos que eso. Entretanto,  el tipo de inflación oficial tirando por lo bajo está muy por encima de eso. Así que tus ahorros pierden constantemente valor en términos reales. También podrías mantener tu dinero en tu colchón, donde también perderá constantemente valor. Por otro lado, si tienes 100.000$ para poner ahora mismo en un depósito a plazo, podrías conseguir un 1,5% en algunos bancos. Pero la gente pobre raramente tiene ese dinero a mano. La gente con más dinero es capaz de contratar a asesores financieros e intermediarios bursátiles y arreglárselas mejor en una economía inflacionista. Los pobres están solos.

Dejar de regular a la pequeña empresa

Empezar pequeños negocios es a menudo la forma preferida de los trabajadores no blancos de rentas bajas para encontrar trabajo y crear capital. Los inmigrantes recurren a menudo a pequeños negocios porque ofrecen flexibilidad y trabajan para gente que no resulta atractiva para empresas ya establecidas hace tiempo. Aunque los salarios y rentas asociados con pequeñas empresas son normalmente más bajos que en las grandes, muchos recurren a emplearse en pequeños negocios porque ofrecen muchas ventajas no monetarias sobre otros tipos de renta.

Los gobiernos trabajan para aplastar diariamente a pequeños negocios. Todo pequeño empresario debe atender a multitud de agencias públicas, desde Hacienda al OSHA, al EEOC, Obamacare y otras. Cada nueva regulación y cada nuevo impuesto hace más difícil a un pequeño empresario pagar las nóminas y obtener un beneficio. El efecto neto, por supuesto es tanto restringir el crecimiento de las pequeñas empresas como restringir el número de estas. La disminución en la competencia rebaja así los beneficios tanto para consumidores como asalariados en las comunidades donde es posible que aparezcan estos negocios: en comunidades de rentas bajas. Por el contrario, los gobiernos se aseguran de que solo empresas grandes y bien capitalizadas puedan permitirse abrir nuevos negocios en muchos casos, probablemente en áreas de renta superior a millas de distancia.

Legalizar la pobreza

Dondequiera que interviene al gobierno para “ayudar” no encontramos más alternativas, sino menos. ¿Quieres empezar tu propio servicio de taxi llevando a gente? Olvídalo si no has obtenido todas las licencias públicas aplicables (y costosas). ¿Quieres alquilar tu garaje reformado a cambio de dinero? Mal. Las leyes urbanísticas no lo permiten. ¿Quieres conseguir un empleo de cinco dólares la hora para tu hijo que no tiene habilidades? Lo siento, también es ilegal. ¿Necesitas un préstamo, pero eres un prestatario de alto riesgo? Piérdete. Tendríamos que cobrarte un tipo alto de interés. Es usura y no está permitido.

Se nos dice todos los días que la única solución a la pobreza es más poder público, más regulación pública, más planificación centralizada, mayores déficits y menos libertad.

Sin embargo, la verdadera solución la describe mejor un lema de la izquierda: “Legalizar la pobreza”. La izquierda normalmente dice esto cuando los vagabundos son expulsados de propiedades públicas, pero se aplica mejor a los muchos tipos de libre empresa que quedan fuera del alcance de los pobres por edictos públicos. Así que muchos trabajadores de rentas bajas deben recurrir a trabajos semi-legales y de bajos salarios en mercados negros, porque eso es todo lo que tienen disponible. Simplemente es ilegal encontrar un trabajo para empezar en empresas normales, preservar sus magros salarios o empezar pequeñas empresas. No ha ce falta decir que estos ataques a los mercados libres no ayudan a nadie, salvo a los agentes públicos pagados para aplicarlos.


Publicado originalmente el 14 de febrero de 2015. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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