Mises en América

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[Este artículo es del capítulo 18 de  Mises: The Last Knight of Liberalism]

Mises sabía que le resultaría difícil encontrar un puesto apropiado en Estados Unidos, pero por suerte no tenía ni idea de lo duro que sería. Estaba completamente desfasado del positivismo o, como él decía, del pan-fisicalismo, que había empezado a dar forma al desarrollo de la economía estadounidense durante las pasadas dos décadas y que en el mismo momento en que llegaba a las orillas americanas, estaba siendo promocionado con grandes sumas por la Fundación Rockefeller, entre otros. Y sus opiniones políticas, por supuesto, estaban muy pasadas de moda. En la tierra de los libres (la misma cuna de las políticas de laissez faire), la filosofía de los padres fundadores de la republica estadounidense estaba muerta en 1940. Unos pocos años después, un corresponsal resumía la situación:

Dickens, Carlyle, Coleridge, Charles Kingsley, Charlotte Bronte, Byron, Hood (“La canción de la camisa”), Elizabeth Barrett Browning y muchos otros siguen siendo recordados y leídos hoy por millones de personas, mientras que las obras de Adam Smith, Malthus, Ricardo, McCulloch y Mill quedan por desempolvar, salvo por los investigadores.[1]

El mundo intelectual estadounidense de la época era profundamente anticapitalista. ¿Cómo podía integrarse un hombre como Mises en un entorno así?

Llegada a Nueva York

El 3 de agosto de 1940, el barco atracó en Nueva York. Mises no había estado allí desde 1931, cuando había acudido a una conferencia de la Cámara Internacional de Comercio en medio de la Gran Depresión. En ese año había llegado como representante distinguido. Ahora llegaba casi con las manos vacías. Con cincuenta y ocho años, tenía que empezar de nuevo su vida. Tenía por delante el peor año de su vida.

Friedrich Unger le había reservado una habitación y Alfred Schütz  esperaba a Ludwig y Margit en el muelle. Su felicidad por verle duró poco. Schütz tenía la desagradable tarea de entregarle una carta de Robert Calkins, decano de UC Berkeley, que decía a Mises que la facultad no tenía presupuesto para contratarle. Podía conseguir algún dinero en forma de estipendio, pero sería poco y Calkins entendía por tanto que Mises aceptara un puesto más atractivo en otro lugar.[2] Pocos días después, Howard Ellis escribía desde Berkeley agradeciendo a Mises haber enviado un ejemplar de Nationalökonomie y deseándole buena suerte. Eso fue todo desde UCLA.

Machlup escribió desde California, donde había conocido al decano Calkins y recomendaba a Mises ponerse en contacto con la Fundación Rockefeller con respecto a un puesto en UCLA. En muchos otros casos, la Fundación había facilitado la transición de intelectuales emigrados copatrocinando cátedras para ellos. Esto no debería ser ningún problema en este caso, creía Machlup . Así que Mises decidió no ir a Berkeley y hablar con sus amigos en la Fundación y estos dieron luz verde el 15 de agosto. Ahora la esperanza era que Machlup encontrara algo. Pero, con gran desilusión  de Mises, el intento fracasó.

¿Qué debían hacer entonces? Ludwig y Margit decidieron quedarse por el momento en Nueva York, donde muchos de sus amigos y conocidos europeos también habían encontrado refugio bajo condiciones similares. Ya habían encontrado un alojamiento cómodo en un hotel. El siguiente paso fue incomparablemente más difícil: encontrar nuevas fuentes de ingresos. Sin el trabajo en Berkeley y con muchos de sus activos bloqueados en Europa, Mises podía contar los días en que tardaría en quedarse sin dinero. Esperaba encontrar un empleo académico en Nueva York o en otro lugar, pero no había mucho mercado de trabajo para economistas. Unos pocos años después, la G.I. Bill creó multitud de nuevos puestos de profesores en las universidades, pero en 1940 solo había disponibles unos pocos puestos a tiempo completo. Es verdad que el gobierno federal había empezado a contratar economistas para agencias del New Deal, como el Consejo Nacional de Planificación de Recursos y después de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial en diciembre de 1941, el empleo federal se convirtió en una bonanza para los economistas.[3] Pero Mises ya había sido considerado inapropiado para un empleo público en la Primera Guerra Mundial en su Austria natal, en un momento en que era mucho menos conocido como opositor al intervencionismo. Imaginad a Mises en la Oficina de Administración de Precios de EEUU, trabajando bajo el joven John Kenneth Galbraith, o con Milton Friedman en el Grupo de Investigación Estadística de la Universidad de Columbia, determinando los detalles técnicos de la retención fiscal que acababa de inventar Friedman.[4] Muchos expatriados europeos (entre ellos muchos antiguos alumnos y socios de Mises, como Fritz Machlup, Oskar Morgenstern y Abraham Wald) fueron aceptados en el servicio público en tiempo de guerra. Pero Mises no podía acudir más que a lo privado.[5]

Sin embargo, entrar en el mercado privado tomaría tiempo y él no lo tenía. Es verdad que disfrutaba de una excelente reputación internacional como teórico, pero no tenía experiencia demostrable en la economía estadounidense y estaba a punto de cumplir 59 años.[6]

Aun así, tenía que encontrar un trabajo. Empleó sus antiguos contactos para disponer discursos en diversas organizaciones de Nueva York. Por ejemplo, el 7 de noviembre se dirigió al Seminario de Banca de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia sobre el problema de “La reconstrucción de Europa de la posguerra”.[7] Dos semanas después, hizo una presentación de sus contribuciones a la teoría económica ante el departamento de economía de la Universidad de Nueva York. Dio una clase en la Universidad de Princeton el 19 de diciembre y en el nuevo año acudió a una reunión de la American Economic Association en Nueva Orleáns.[8] Y el 11 de febrero de 1941 dio una charla al exclusivo Club de Contables en la Suite Perroquet del hotel Waldorf-Astoria de Manhattan. La invitación vino de John T. Madden, el decano de la escuela de comercio de la NYU, que también le dijo que por primera vez en su historia, el club había aceptado pagar honorarios (50$). El tema de la charla fueron las econdiciones económica de Europa en la posguerra. El club no parecía estar bajo el influjo de los economistas académicos, pues anunció la charla señalando que Mises “aunque [!] sea uno de los principales economistas del mundo, es conocido por su punto de vista práctico y su capacidad de expresarse en términos inteligibles para un hombre normal”.[9] Mises produjo el resultado habitual en su audiencia. Un participante recordaba que fue “el análisis más claro, sobrio y provocador de pensamiento que yo haya oído nunca” y dispuso una reunión posterior con Mises para continuar la explicación.[10]

Sus otras presentaciones produjeron resultados similares.[11] El enérgico intelectual de Viena impresionaba a sus audiencias, pero ninguna de estas actuaciones llev-ó a nada que se pareciera a un contrato. La situación era desesperada. Sin embargo, un buen efecto colateral de estas actividades era hacerle más conocido entre intelectuales y empresarios de mentalidad similar.

Por supuesto, Mises también buscaba el contacto directo con aliados ideológicos y aliados potenciales. El ejemplo más importante fue Henry Hazlitt (1894–1993), que unos años antes había escrito una reseña muy favorable de Socialismo, indicando que Mises había “escrito un clásico económico de nuestro tiempo”.[12] Hazlitt recordaba posteriormente como se conocieron en Nueva York:

En algún momento de 1940 recibí una llamada telefónica. La voz en el otro extremo dijo “Soy Mises”. Como he contado a mis amigos desde entonces, es como si alguien hubiera llamado y dijera: “Soy John Stuart Mill”. Me había referido a Mises como “un clásico” ¡y no esperas que un clásico te llame por teléfono! En todo caso, eso llevo a nuestra amistad.[13]

Era agosto de 1940. Hazlitt tenía una columna semanal en el Times y pocos meses después subió a bordo a Mises.

Hazlitt es posible que haya sido el primer amigo íntimo estadounidense de Mises. Benjamin Anderson se había mudado a Berkeley y Seligman había muerto en 1939. Durante sus primeros años en el Nuevo Mundo, Mises y su vida social pudieron basarse principalmente en amigos conocidos del Viejo Mundo. Manhattan se había convertido en el nexo de las élites de la oposición europea tratando de sobrevivir a los años de guerra en el lado americano del Atlántico. Políticos, académicos, artistas, empresarios y banqueros cuyas vidas no eran seguras bajo el régimen nazi habían elegido Nueva York como refugio seguro.[14] Naturalmente, la mayoría de ellos tenía un perfil burgués o de clase alta y muchos eran judíos. Ludwig y Margit estaban realmente asombrados al descubrir cuántos amigos, colegas, alumnos e incluso parientes habían llegado a Manhattan: los Unger, los Geiringer, los Schüller, los Klein, los Kallir, los Fürth, los Schuetze, los Hula, Eric Voegelin, Felix Kaufmann, Emmanuel Winter, Emmanuel Winternitz, Robert Michels, Engel-Janosi y muchos otros. De hecho, Mises podría haber reanudado su seminario privado: ¡todos sus miembros estaban en Nueva York! Incluso su médico de familia de Viena estaba allí.[15]

Mucha otra gente, entre ellos sus amigos más cercanos de Viena, no lo consiguieron. En las siguientes semanas y meses, llegaron noticias de sus terribles destinos. Emil Perels y su mujer murieron en un campo de concentración alemán.[16] Ludwig Bettelheim-Gabillon fue primero separado de su familia y obligado a vivir en una residencia comunal en Viena; posteriormente fue deportado y no se volvió a saber de él.[17] Viktor Graetz había muerto antes del Anschluss y solo su esposa Emmy había conseguido emigrara a Estados Unidos.[18] Ewald Pribram y su esposa se habían suicidado al no poder abandonar Bélgica.[19]

Seguía sin haber noticias de la hija de Margit, Gitta, y los Mises pasaron meses de preocupación acerca de su destino. Sin embargo, en abril de 1941 supieron que estaba sana y salva en compañía del hijastro de Louis Rougier y en camino hacia América. Para entonces, la madre de Margit también residía en Nueva York.[20]

Mises estableció contacto con expatriados políticos austriacos. Después de aproximadamente un año en el exilio, se implicó más formalmente en el trabajo de diversas organización del exilio austriaco, que proliferaron después de que Estados Unidos entrara en guerra en diciembre de 1941- Desde el principio, se pidió a menudo ayuda a Mises por parte de amigos, conocidos y a menudo gente que solo le conocía indirectamente. En muchos casos, eran antiguos alumnos o empleados que no tenían currículum en Europa. Escribía pacientemente cartas de recomendación y certificados de asistencia a clase y, en algunos casos, esto fue fundamental para conseguirles un empleo.[21] También escribía incansablemente cartas de apoyo y realizaba otros intentos de ayudar a los que todavía no habían llegado al refugio seguro de Estados Unidos.[22]

Las cartas que Machlup y unos pocos más escribían para Mises no producían el resultado deseado. Debió empezar a envidiar a Hayek, que le escribía desde Londres sin novedad o casi:

Aunque los aviones alemanes se han convertido en una molestia durante la última semana y, por supuesto, existe una pequeña posibilidad de ser alcanzado por una bomba perdida, uno se acostumbra pronto a esto y realmente no afecta a la vida normal. Estamos cómodos y continúo con mi trabajo como siempre y si las cosas no cambian muchísimo en realidad no hay razón para que esto no deba continuar.[23]

Mises también habría tenido la templanza para vivir bajo bombardeos ocasionales, pero no podía vivir indefinidamente sin ingresos, ya que se estaba quedando sin dinero. Tenía algún dinero en Reino Unido, ingresos por la venta de sus libros, que podía mantenerle algunas semanas o meses más. Hayek gestionaba su cuenta bancaria en Inglaterra, pero los controles de cambio de moneda en tiempo de guerra hacína imposible transferir estas sumas fuera de Gran Bretaña y era solo cuestión de tiempo que se hiciera imposible disponer de algo de la cuenta. Era sin embargo posible exportar productos, así que Hayek entró en el negocio del comercio de libros. Tomó el dinero de la cuenta de Mises y empezó a comprar libros de lujo (entre ellos una primera edición de La riqueza de las naciones y dos colecciones de las obras completas de Jeremy Bentham), que luego enviaba a Mises a través de Haberler en Harvard. Esto indudablemente no habría sido eficaz en tiempos normales, pero bajo esas circunstancias era la única forma de conseguir sacar dinero del país.[24]

Oficina Nacional de Investigación Económica

La Nueva Escuela de Investigación Social había absorbido muchos científicos sociales de Europa Central e incluso algunos socios de Mises, como Richard Schüller. Mises nunca recibió una oferta. Hayek recibió una en agosto de 1940, pero la rechazó por lealtad a sus colegas en la LSE.[25]

Acabaría siendo de nuevo la Fundación Rockefeller la que financiaría a Mises. Joseph H. Willits, que en ese momento encabezaba la división de ciencias sociales de la Fundación, concedió una asignación de 2.500$ a la Oficina Nacional de Investigación Económica para poner a Mises en su nómina durante un año a partir del 15 de diciembre de 1940.[26] El salario era menos de un tercio del que tenía en Ginebra, pero dadas las circunstancias Mises se habría contentado con encontrar cualquier cosa.[27]

Los contactos de Mises con otros economistas de la ONIE parecen haber sido efímeros. Dirigió un seminario en las oficinas de Hillside de la ONIE, pero lo encontró poco inspirador. Escribió a Hayek:

Mi seminario está en marcha. La pasada semana, M. [¿Machlup?] y L. [¿Lutz?] tomaron parte. Creo que su impresión fue que sigue estando muy por debajo del nivel del Stubenring. Pero todo requiere tiempo.[28]

Sin embargo, resultó que no tuvo tiempo para organizar un grupo de participantes permanentes, como en Viena. Todos los alumnos que acudían eran absorbidos rápidamente en trabajos públicos (los años de guerra fueron un periodo de fuerte crecimiento del gobierno federal, que contrató a miles de jóvenes graduados de todo el país.[29]

Durante el primer año en la ONIE, Mises continuó escribiendo en alemán que pocos o ninguno de sus colegas podían leer. Debió pensar que algún día volvería a un puesto académico en Europa. ¿Pero había alguna posibilidad real de que esto pudiera ocurrir? Cuando llegó a Nueva York, este podría haber sido su plan y su esperanza, pero la perspectiva se hizo cada vez más tenue a lo largo de 1941.

Sus escritos eran traducidos al inglés. La responsable de los asuntos de publicación, una tal Martha Anderson, también trató de encontrar un traductor para uno de sus libros manuscritos, probablemente el manuscrito original en alemán de lo que luego se publicó como Gobierno omnipotente. En noviembre de 1941, Anderson propuso a Max Eastman para el trabajo. Eastman era un periodista de Nueva York que ya había traducido El capital. Mises contestó que le gustaría conocer a Eastman y puede que lo hiciera en la casa de Eastman en marzo de 1942, pero no se llegaría a ninguna relación profesional.

Horas oscuras y nuevos planes

El dinero de la Fundación Rockefeller no era bastante para vivir de él y en 1941 era prácticamente todo el ingreso que tenían. Nunca había pasado tantas necesidades. Su familia no había sido rica, pero siempre había estado cómoda, siempre había tenido ayuda en el hogar. Pero ahora apenas podían pagar un restaurante o entradas para el teatro o la ópera. Margit empezó a estudiar para ser secretaria.

Aún más deprimente era el estado ideológico de cosas en los mismos países que eran entonces el baluarte contra el comunismo internacional y el nacionalsocialismo. Las cosas se habían deteriorado considerablemente desde su último viaje a Estados Unidos en 1931, cuando el intervencionismo “progresista” ya estaba en un punto alto anterior. En los años del New Deal de Roosevelt, el evangelio político predicado desde la prensa y los púlpitos se había escorado aún más hacia la izquierda. La Unión Soviética ahora tenía una muy buena consideración y los planes comunistas se discutían seriamente, mientras se desdeñaba el mercado libre como un atavismo de un pasado ilustrado. Era solo cuestión de tiempo que Reino Unido o Estados Unidos se convirtieran en fascistas o comunistas o en alguna variedad de esto. ¿Era este un futuro por el que mereciera la pena morir? Sin esperanzas para el futuro, ¿merecía la pena vivir el presente? ¿Dónde estaban las voces de los disidentes, salvo unas pocas dispersas como Henry Hazlitt y Lawrence Fertig? ¿Dónde estaban los economistas que suficiente cuajo como para resistir la tentación keynesiana, la misma encarnación de los anhelos estatistas? ¿Cuánto tiempo podrían aguantar sus discípulos, estando inseguros con su estatus de emigrantes?

Fue entonces cuando Hayek, a quien debió confiar su desesperación, le confirmó que “no tenía que temer que me convirtiera en keynesiano”, aunque a Hayek el futuro también le parecía incierto:

Estoy completamente de acuerdo con lo que dices acerca del horrible estado del pensamiento económico aquí y en EEUU. El que en el momento presente cuando uno puede tener al menos alguna esperanza por el futuro inmediato, la visión a largo plazo deba ser tan oscura es realmente escalofriante.[30]

Mises no creía que podía contribuir a cambiar las tornas. Su carrera estaba en un profundo agujero. Estaba completamente en contra de las modas científicas que prevalecían en Estados Unidos y no veía la forma de tener un impacto en la opinión pública. Irónicamente, un factor que le impedía llegar a una audiencia mediante sus escritos era que los editores de EEUU se dirigían estrictamente a las corrientes dominantes. Los grandes defensores del capitalismo no podían hacerse oír porque en un mundo dominado por la ideología estatista sus libros no parecían lo suficientemente rentables como para disfrutar de apoyo de lo editores comerciales. Escribió a Hayek:

He estado muy ocupado estos últimos meses escribiendo mis obras póstumas. No creo que me sea posible publicar nada más que pequeños artículos en periódicos.[31]

Mises tocó fondo en abril de 1941. Margit había estado enferma desde principios de marzo (gripe y problemas en los senos) hasta el punto de que no podía mantener su agenda diaria. Mises, normalmente discreto en extremo acerca de sus emociones, lamentaba en una carta a Hayek: “Margit aún no se ha recuperado del todo. Esto parece interminable”.[32] Tampoco era posible alegrarla porque seguía teniendo ansiedad por el destino de su hija. Así que estaba solo con sus penas y aprensiones. Había abandonado Suiza porque rechazaba depender completamente de la voluntad de una parte, el gobierno suizo. Pero en Estados Unidos no le había ido mejor. Todo su dinero venía de la Fundación Rockefeller, que dejaba claro a Mises cual era entonces su estatus. Mientras que los lunáticos de la izquierda y los fanáticos de la ciencia imaginaria de la economía cuantitativa recibían contratos lucrativos en la Nueva Escuela de Investigación Social, Mises tenía que vivir con el equivalente de un salario postdoctoral. Y se le hacía entender que incluso esta cantidad no era un pago por sus servicios a la ciencia económica, sino algo entre una pensión y una obra de caridad para un hombre viejo que no podía arreglárselas de otro modo.

Mises no era un hombre que diera mucha importancia a las cosas materiales. Una vez dijo a Margit que, si buscaba riquezas, se había casado con el hombre equivocado. Pero tampoco era el tipo de intelectual que retrataba Ayn Rand en su novela La rebelión de Atlas: el filósofo libertario que en tiempos difíciles abandonaría estoicamente su cátedra en la universidad para trabajar detrás de un mostrador en la hamburguesería de un pueblo pequeño. Si Mises hubiera acabado cocinando hamburguesas, su corazón se habría roto. ¿Y qué le hubiera pasado a la economía, la Escuela Austriaca y la libertad humana si Mises hubiera tenido que renunciar al trabajo intelectual? No hubiera publicado ni un solo artículo escrito en inglés. Aún no había encontrado ni siquiera a uno de sus alumnos estadounidenses posteriormente famosos. Habría dejado al mundo un tratado revolucionario sobre economía que nadie podría leer durante la guerra y que no importaría a nadie cuando esta terminara. Mises habría seguido siendo un personaje importante en la historia del pensamiento económico, pero la Escuela Austriaca de laissez faire nunca habría llegado a existir.

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Estos días más oscuros no dejaron de tener alguna buena noticia, aunque pareciera en principio sin importancia. Henry Hazlitt había puesto a Mises en contacto con el New York Times y en marzo de 1941 Mises escribía su primer editorial.[33]

En mayo de 1941 tomó parte de la reunión de un grupo relacionado íntimamente con la Liga Austro-Americana. El grupo incluía a Dietrich von Hildebrand, Richard von Schüller, Raoul Auernheimer, Erich Hula y Otto Kallir (Nirenstein). El portavoz en la Liga era von Hildebrand, pero el impulsor de la organización era el secretario, Otto Kallir, que probablemente había incorporado a su primo Mises. En junio de 1941, Mises y otros miembros de este grupo formaron el Comité Austriaco para promover la independencia de Austria después del fin de la guerra. El liderazgo aparentemente recayó en las manos de Richard von Schüller. La mayoría de los miembros del comité al menos simpatizaban con la idea de restablecer una monarquía en Austria. Esto ya habría sido por sí solo un impedimento decisivo para la cooperación del comité con los expatriados austriacos de convicciones republicanas, especialmente con los socialdemócratas.[34] Seguían sin poder estar de acuerdo sobre el principio fundamental de la independencia austriaca. Seguían aspirando al viejo programa del Anschluss, esta vez sin Hitler.

Planificar para después de la guerra seguía teniendo un lugar prominente en la obra de Mises. El 20 de mayo de 1941 informaba a Young que había avanzado mucho en su proyecto de investigación: un estudio de los problemas sociales y económicos de la Europa central uy oriental, que Mises esperaba que pudiera servir como base para la reconstrucción de posguerra dela región. Decía que empezaría pronto a escribirlo y que debía estar terminado a mediados de julio, cuando enviaría copias a amigos y colegas. En su memorando de 43 páginas, Mises rescribía el alegato político y económico para el establecimiento de una Unión Europea Oriental con un gobierno central fuerte: crecimiento mediante libre comercio y laissez-faire, respuesta a los problemas de las minorías lingüísticas y protección contra los tres vecinos poderosos.[35]

En otro trabajo que había acabado de escribir a finales de mayo, señalaba que su plan para una Unión Oriental complementaría ideas similares para el establecimiento de una Unión Occidental. Esta aproximación (la formación de bloques políticos, como se establecerían finalmente después de la Segunda Guerra Mundial, la OTAN en occidente y el Pacto de Varsovia en Europa Oriental) era más prometedora que la aproximación de la Sociedad de Naciones del periodo de entreguerras, que consistía en atender “una falta de una ideología de la paz mediante el establecimiento de una organización y una burocracia”.[36]

***

El final de la primavera de 1941 dio la bienvenida a Mises con una oportunidad muy bienvenida. Volvió a coincidir con el señor Montes de Oca, un alto cargo del tesoro de México y presidente ejecutivo del Banco Internacional, a quien había conocido en sus tiempos de la Cámara Internacional de Comercio. Luis Montes de Oca era un duro empresario y un gran admirador de la obra de Mises. Ya en 1937 y 1938 le había invitado a visitar Ciudad de México para una serie de conferencias, pero Mises no había aceptado la invitación. Debió ser una agradable sorpresa para ambos reencontrarse con buena salud en Manhattan y Montes de Oca renovó instantáneamente su invitación: Mises debía ir dos meses a México.[37] Fue la primera señal verdadera de reconocimiento en dieciocho meses. Mises estaba feliz y Margot estaba feliz de que su marido estuviera feliz.

Mises y Montes de Oca también comentaron el proyecto de traducir el Socialismo de Mises al español. Montes de Oca propuso hacer él mismo la traducción a partir de la edición francesa cuando Mises alabó esta edición por su precisión y estilo. (Montes de Oca no sabía alemán). También propuso un precio concreto para la edición en español: 200$, el salario de un mes para Mises en ese momento. Todo esto eran muy buenas noticias y tan pronto como partió su amigo mexicano, Mises escribió un programa para su visita proyectada a la Universidad Nacional de México. Proponía ocho clases en inglés sobre la economías del capitalismo, socialismo e intervencionismo; además, una clase en francés sobre el patrón oro y la divisa gestionada y también dos seminarios, uno sobre dinero y banca, el otro sobre el “papel desempeñado por las doctrinas económicas y sociales en las polémica políticas actuales”. Envío estas propuestas a Montes de Oca el 12 de junio.[38]

***

Pocas semanas después, Ludwig y Margit abandonaron Manhattan para unas largas vacaciones en las White Mountains de New Hampshire. Viajaron en tren el 16 de julio llegaron el mismo día a su destino: Glen House, en Gorham, New Hampshire, en la base del monte Washington, el pico más alto del nordeste de Estados Unidos. Casi todos los días pasearon por las montañas.[39] Aunque monte Washington era un lugar muy concurrido, Ludwig y Margit se encontraban a solas tan pronto como se alejaban lo suficiente de las carreteras.[40] El paisaje de las White Mountains les recordaba el delos Alpes, justo lo que él necesitaba para recuperar fuerzas, ya que en Europa había necesitado estar un mes cada año en esas montañas. En la serenidad de rocas desafiantes, aire fresco y amplias vistas, donde el cielo y la tierra son el centro de la atención en su espléndida majestad, podía alzar su mente de nuevo por encima de las circunstancias materiales a las que le habían catapultado grandes acontecimientos. Aquí consideró de nuevo el panorama y su lugar en él. Fue aquí probablemente donde Mises decidió empezar una nueva vida en Estados Unidos, convertirse en ciudadano del país y continuar la lucha por la libertad en territorio estadounidense.

Margit debía estar extremadamente contenta al ver que su marido recuperaba engerías hasta el punto de que ascendió casi todos los 1.917 metros del monte Washington. [41] Casi al final de su estancia en Glen House, llegaron más buenas noticias con la publicación de la Carta del Atlántico el 14 de agosto. El gobierno de EEUU parecía decidido a apoyar el gobierno de Reino Unido en la guerra y a crear un orden de posguerra basado en la libertad.[42]

Las vacaciones llegaron justo a tiempo. Después de que Estados Unidos entrara en guerra, las vacaciones se considerarían poco patrióticas y los Mises se abstuvieron de ellas.

De vuelta en Nueva York, se lanzó al trabajo con nuevos bríos. A partir de entonces, mejorarían las cosas en su vida, lenta pero constantemente. A principios de octubre, él y Margit se mudaron al piso en el que permanecerían el resto de sus vidas. (estaba sometido a las leyes de control de rentas). Margit había encontrado un piso de tres dormitorios en 777 West End Avenue en Manhattan.[43]

Mises continuó trabajando unas pocas semanas en la propuesta de la creación de una Unión Democrática Oriental. En octubre había completado el memorando, uno de los primeros trabajos que escribió en inglés y que contenía su testamento político para Europa Oriental. Los pensamientos de Mises se dirigieron entonces a Estados Unidos.

Escribió a Hayek:

Como no quiero aumentar más la colección de mis obras póstumas, ahora escribo en inglés. Espero conseguir acabar en un año un libro que trate críticamente todo el complejo de doctrinas “antiortodoxas” y sus consecuencias.

Continuaba:

Tus ensayos sobre la contrarrevolución de la ciencia son la contribución más valiosa a la historia de la decadencia de la civilización occidental. Espero que publiques pronto el libro completo.

Sin embargo, soy bastante escéptico con respecto a los resultados prácticos de nuestros esfuerzos. Parece que la época de la razón y el sentido común se ha ido para siempre. Razonar y pensar se han visto reemplazados por lemas vacíos.

Hace unos pocos días, Alvin Hansen dio un discurso sobre reconstrucción económica de posguerra. Las viejas historias sobre pleno empleo, escasez de moneda extranjera, la necesidad de un control de cambios y planificación, más autosuficiencia, etc. Ni siquiera mencionó el problema de la escasez de capital. Parece creer que gravar a los ricos haría posible mantener los niveles de vida de las masas anteriores a la guerra. Dos siglos de teoría económica han sido en vano, ya que no han podido acabar con los prejuicios mercantilistas. La audiencia (muchos exmiembros del Verein für Sozialpolitik) expresó su completo acuerdo con el conferenciante.[44]

Mientras hacían preparativos para el viaje a México, otra noticia alegró a Mises y le dio esperanzas para el futuro. El 8 de diciembre de 1941, Estados Unidos declaró la guerra contra Japón, después del ataque de los japoneses a Pearl Harbor. Finalmente los estadounidenses estaban en la brecha. Ahora nada podía salvar a Hitler. Pocos meses después, Mises escribía a un amigo, un ministro protestante de Massachusetts:

Por supuesto, la guerra es algo muy desgraciado. Pero tienes razón, era inevitable y tiene que librarse hasta el fin. Es necesario establecer un nuevo orden en el que la gente que quebró la paz tenga que ser tratada como los que recurren a la violencia dentro de cada país.[45]

Mises parece haber recaído en lo que en momentos más serenos llamaba el complejo dictatorial. Suponía alegremente que las instituciones encargadas del “nuevo orden” usarían su enorme poder solo para los propósitos que aprobara él, Mises.[46]

La entrada estadounidense en la guerra impulsó a diversas personalidades austriacas a unir fuerzas y crear más organizaciones formales para preparar la reconstrucción de Austria tras la guerra, que, estaban seguros, acabaría con una victoria aliada. Ya anticipando el acontecimiento e impulsados por la Carta del Atlántico de Roosevelt y Churchill, Richard von Coudenhove-Kalergi, un aliado cercano de Otto de Habsburgo, había enviado una solicitud al gobierno de EEUU para un tratamiento independiente de Austria después de la guerra. Mises firmó la solicitud, junto con muchos otros importantes expatriados austriacos.[47]

Después de Pearl Harbor, el Comité Austriaco tuvo diversas reuniones en diciembre para discutir cómo proceder. Después de una reunión el 13 de diciembre, Mises preparó un manifiesto de una página que diseñaba un orden político de posguerra en Austria que se basaría en el principio de la libertad individual. El trabajo probablemente fue el resultado de las discusiones de esta reunión: Mises lo escribió, pero no firmó con su nombre. En todo caso, el documento daba entusiastamente la bienvenida a la Carta del Atlántico como la “constitución de una nueva comunidad de todos los pueblos libres” y expresaba el deseo de una Austria independiente después de la guerra. Según las disposiciones más importantes del documento, la nueva Austria sería un estado de libertad y democracia, aunque la cuestión de la forma concreta de estado (democracia parlamentaria, monarquía, etc.) se dejaba explícitamente abierta. Además, la nueva Austria no insistiría en el derecho a ser un estado “soberano”, porque la soberanía ya no sería coherente con el espíritu del momento, sino que por el contrario buscaría la integración en la Unión Europea Oriental y una nueva sociedad de naciones.

Pero el Comité Austriaco no era sino uno de muchos grupos similares que empezaron a aparecer y Mises era también miembro de Acción Austriaca. Un grupo liderado por el conde Ferdinand von Czernin.[48] Estaba claro que una representación efectiva de los intereses austriacos en Estados Unidos era imposible bajo estas condiciones y los líderes de diversos grupos decidieron unir fuerzas. A principios de enero de 1942, Mises, entonces en México, recibió un telegrama con la invitación a unirse al recién formado Comité Nacional Austriaco. El telegrama estaba firmado por Walter Schuschnigg (posiblemente un pariente del último canciller de la Austria libre) y Hans Rott.[49] Mises aceptó ser miembro, aunque no podía acudir a la reunión e fundación en Manhattan, donde le representó su colega Erich Hula.[50]

Seis semanas en México

El viaje a México (de finales de enero a marzo de 1942) sobrepasó con mucho sus expectativas. Fueron tratados con el máximo respeto (las reservas de hotel se habían hecho en el Ritz local) y Mises encontró una audiencia preparada y receptiva a su mensaje. Empezó a dar conferencias el 14 de enero y acabó su programa el 20 de febrero. Aparte de su curso en la Facultad de Economía, que dio en inglés, también dio dos clases en francés en la Escuela Independiente de Derecho.[51] El curso solo atrajo a unos 8-14 alumnos, pero Mises siguió pensando que fue “un gran éxito. La audiencia fue por supuesto pequeña, ya que los estudiantes en su mayoría no entienden idiomas extranjeros”.[52] Montes de Oca acudió a todas las sesiones, pero Mises tuvo discusiones especialmente animadas con el señor Eduardo Hornedo.

Margit se quedaba en el hotel y sus alrededores y por las tardes Ludwig se reunía con ella y a menudo salían. También pasaron muchas tardes en casa de Montes de Oca. En esas reuniones Mises expresaba una y otra vez su pesimismo sobre el futuro y una y otra vez su anfitrión mexicano protestaba diciendo que nunca era demasiado tarde para luchar por la libertad y las políticas económicas sensatas. Montes de Oca estaba en realidad convencido de que el mejor lugar para empezar esta lucha era México. Había hecho a Mises una oferta de trabajo por correspondencia incluso antes de que su invitado austriaco hubiera abandonado Nueva York. La Asociación de Banqueros y la Cámara de la Industria Minera (dos de las tres asociaciones empresariales más importantes de México) estaban interesadas en contratar a Mises para “una estancia extendida” como consejero económico.[53] Mises contestó que la oferta era “muy halagadora y tentadora” y que estaba “ansioso por conseguir información más detallada acerca de las funciones que se espera que cumpla”.[54] Seis semanas después, Montes de Oca la contestaba con una oferta en firme. De acuerdo con esta propuesta, Mises se convertiría en el jefe de los departamentos de economía de los dos asociaciones empresariales, con suficiente personal para ayudarle y un salario mensual confortable de 1.000 pesos mexicanos (una comida para una persona en el Ritz costaba tres o cuatro pesos). También daría cursos y seminarios en cualquier departamento que quisiera en la Universidad Nacional de México y estaría libre para aceptar otras asignaciones (remuneradas) de enseñanza. La oferta era por tres años y podía hacerse efectiva en cualquier momento: Mises ni siquiera tendría que volver a Estados Unidos después de su próxima visita.[55]

Era una gran tentación. Si la oferta hubiera llegado un año antes Mises probablemente la habría aceptado de inmediato. Pero desde entonces había hecho nuevos planes. ¿No estaba su futuro en Estados Unidos? Montes de Oca trato de conseguir de Mises un compromiso rápido por correspondencia, pero su amigo austriaco se mantuvo firme: primero haría una visita a cada una de las dos asociaciones empresariales antes de tomar una decisión.

Desde su llegada a México, Mises realizó charlas sobre muchos temas con sus anfitriones mexicanos. Incluso empezó a escribir un par de palabras en español y a solicitud de sus anfitriones empezó a trabajar en un memorando analizando los problemas económicos de México. En las siguientes semanas, leyó detenidamente los anuarios económicos del país y se familiarizó con otra literatura acerca de las condiciones mexicanas. Leía la presa hasta donde podía y conversó mucho con su anfitrión y otra gente. Lentamente le quedó clara una imagen más concreta de México, que describió posteriormente en una carta a Hayek:[56]

México es un país sin industria y muy escaso de capital. La tierra es en la mayoría del país muy pobre. El resultado (…) es que tienen que importar trigo y maíz, pero los gobernantes (generales, líderes sindicales e intelectuales a la violeta) tratan de iniciar una industrialización mediante una despiadada confiscación de capital. Ni esta actitud ni sus efectos difieren de las condiciones en otros países. Pero es realmente asombroso el hecho de que haya alguna gente (por supuesto solo una pequeña élite) que tiene una idea muy aguda de los problemas que hay y trata de educar a los intelectuales.

Mises continuaba comparando esta élite mexicana muy favorablemente con el “pequeño grupo de economistas” que, según Hayek, resistía la tendencia hacia la omnipotencia del gobierno en Gran Bretaña.[57] Hablando de sus anfitriones mexicanos, Mises decía:

No se puede encontrar hombres así en otros países. Contrariamente a tu declaración en el artículo de Nature, todos en este país defienden una planificación completa. Todos los economistas, empresarios y grupos de presión simpatizan con las ideas de Sir William (publicadas en el London Times hace unos pocos días). Están convencidos de que los acontecimientos actuales han demostrado de forma irrefutable la superioridad del sistema de “correos”. La gente no aprende nada: desprecia la teoría e interpreta los hechos desde el punto de vista de sus errores y prejuicios.[58]

Seguía permaneciendo el hecho de que México era un país muy pobre y que las fuerzas de la razón eran débiles. Luis Montes de Oca debió percibir que Mises no estaba exactamente entusiasmado con otra carrera de Cámara de Comercio y aportó la posibilidad de una organización de investigación bajo el liderazgo de Mises, un “Instituto de las Ciencias Sociales” privado. Esto era mucho más del gusto de su invitado austriaco y cuando Mises partió le prometió que escribiría un trabajo para Cuadernos Americanos (una revista dirigida por uno de los socios de Montes de Oca), así como un breve memorando sobre el establecimiento de un Instituto de las Ciencias Sociales, como base para una futura deliberación. Cumplió con esta solicitud después de volver y escribió dos memorandos (uno respecto de aspectos generales de la empresa, el otro respecto de aspectos institucionales más concretos del instituto propuesto) en junio de 1942.[59]

El Comité Nacional Austriaco

Ludwig y Margit volvieron a Nueva York en marzo. Había llegado una carta de Machlup, informándoles de otro intento sin éxito de conseguir un empleo apropiado para Mises, esta vez en Rochester. El presidente del departamento había dicho a Machlup que “debería avergonzarse de aproximarse a un economista tan distinguido como el profesor Mises con tan pequeños salarios a su disposición”.[60]

Por suerte la beca Rockefeller para la ONIE se había extendido, aunque aparentemente no sin resistencia. Mises solicitó la extensión en diciembre de 1941, basada en un informe de seis páginas sobre sus actividades de investigación en el año anterior. La extensión no se confirmó hasta mediados de febrero, pero es posible que el retraso fuera el resultado de su viaje a México. Durante los siguientes meses, Mises desempeñó un papel activo en la reuniones del recién constituido Comité Nacional Austriaco. Como dijo muchas veces en comentarios y correspondencia privados, era extremadamente pesimista con respecto al futuro de Europa: “No puede haber un estado razonable de cosas con gente no razonable. No creo que un miembro de las juventudes hitlerianas o los grupos equivalentes en Italia, Hungría, etcétera pueda alguna vez hacer tener un trabajo honrado y no depredatorio. Las bestias no pueden domesticarse en una o dos generaciones”.[61] Pero, fiel a su lema, se lanzó al trabajo de preparar políticas para la posguerra y animaba a sus corresponsales a hacer lo mismo.[62]

El Comité Nacional Austriaca era una creación de Otto de Habsburgo, que era a quien oía la administración estadounidense y resultaba ser el denominador común para los enfrentados grupos de expatriados austriacos. Otto realizó una excelente labor diplomática durante los años de la guerra que acabaron impulsando a los aliados a restablecer un estado austriaco independiente después de la guerra (una decisión a este respecto se realizó en una conferencia de ministros de exteriores de Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia en octubre y noviembre de 1943 en Moscú). El éxito de Otto también impulsó un pequeño renacimiento del principio monárquico. Debió al menos jugar con la idea de restablecer su dinastía después de la guerra y muchos seguidores devotos (así como los habituales oportunistas, que apreciaron una oportunidad de beneficios políticos extraordinarios) le animaron a seguir esta estrategia. Estos círculos de expatriados austriacos generalmente se referían a Otto de Habsburgo como “Su Majestad, el káiser Otto” y la llamaban “Alteza Imperial”. El propio Mises continuaría usando este título en su correspondencia con el Habsburgo mucho después de que hubiera desaparecido la perspectiva de una restauración de la monarquía austriaca.[63]

En los ajetreados días de la Segunda Guerra Mundial, muchos expatriados austriacos apostaban por un retorno político de la dinastía de los Habsburgo después de la guerra. El antiguo colega de Mises en la Universidad de Viena, Heinrich Graf von Degenfeld, era uno de los mayoers defensores de una restauración monárquica de base legitimista. A mediados de abril de 1942, Habsburgo pidió a Mises y a otras pocos hombres su opinión detallada sobre unas cuarenta a cincuenta cuestiones relativas a problemas estratégicos y tácticos que afrontaba aquel en su doble situación como líder del Comité Nacional Austriaco y la Casa de Habsburgo. Mises dio este trabajo la máxima prioridad y respondió al cuestionario en una semana. Solo ha sobrevivido una parte del informe confidencial de Mises: aquella en la que comenta acerca de las condiciones bajo las que podía lograrse una restauración. Mises escribía que no había contradicción entre la autodeterminación nacional y un régimen monárquico, siempre que la monarquía es estableciera en un referéndum libre.

Este punto de vista reflejaba la herencia polaca de su autor.[64] Polonia había tenido en realidad un reino electivo de 1573 a 1795: el parlamento aristocrático (el Sejm) elegía al rey mediante voto unánime. Pero Mises no basaba su argumentación en el precedente histórico. Más bien argumentaba que solo un monarca elegido disfrutaría de una base segura para su reinado. La entronización sobre la ase de afirmaciones legitimistas no podía durar contra la voluntad del pueblo. Era probable que hubiera resistencia y se le acabara destronando. Como aproximación alternativa, Mises adjuntaba un memorando conteniendo su propuesta para el establecimiento de una Unión Democrática Oriental.[65]

El Comité Nacional Austriaco unía a todos los derechistas austriacos y les proporcionaba representación política en Washington (en la persona de Egon Ranshofen-Wertheimer). Un éxito de este grupo fue la proclamación del “Día de Austria” el 25 de julio de 1942, por parte de doce gobernadores estatales. Y el secretario de estado, Cordell Hull, declaró que el gobierno de Estados Unidos nunca había reconocido la anexión de Austria de Hitler. Esta disociación de los malvados alemanes y las víctimas austriacas seguiría siendo la postura común unitaria de los diversos grupos derechistas de exiliados austriacos a lo largo de la guerra y aquí obtuvieron un claro éxito. (Los socialdemócratas exiliados nunca enunciaron al programa de una gran Alemania).

Mises tomó parte en una reunión plenaria del Comité Nacional Austriaco el 22 de abril de 1942 y un mes después fue elegido para un subcomité sobre reconstrucción de posguerra. En junio de 1942 también tomó parte en un subcomité sobre política exterior, donde parece que tuvo un gran impacto. Las primeras sesiones se usaron para discutir y realizar un borrador de una “Declaración de los austriacos libres unidos”, basada en el manifiesto de 1941 del Comité Austriaco. Sin embargo, al contrario que ese documento, la Declaración afirmaba que Austria había sido anexionada coactivamente por los nazis y que por tanto estaba bajo una ocupación de hecho por parte de un ejército extranjero. La Declaración también restaba importancia a la integración en federaciones políticas internacionales y destacaba el concepto de soberanía. Lo más importante era que la Declaración evitaba la cuestión de qué forma de gobierno debería adoptar Austria tras la guerra. De acuerdo con el anterior manifiesto, la forma de gobierno se debería determinar mediante la deliberación de una asamblea nacional. Pero la Declaración callaba en este punto, porque una facción monárquica bajo el liderazgo del antiguo colega de Mises, el conde Degenfeld, quería mantener la opción de una base legitimista para una futura monarquía constitucional austriaca.[66]

En aquel entonces, el compromiso era suficientemente bueno para Mises y otros republicanos. Lo importante era que se alcanzara algún acuerdo como base para el resto del programa. Mises detalló este programa en un “Aktions-Kalender”, un plan de proyecto que parece haber circulado dentro del Comité. De acuerdo con este plan, el siguiente paso sería entrar en negociaciones con dos grupos de derechas de exiliados austriacos para apoyar una declaración conjunta. Luego el resultado se publicaría y se iniciarían nuevas negociaciones, esta vez con checos y polacos y luego con otras naciones que Mises recomendaba para una Unión Europea Oriental. Finalmente tendría que haber negociaciones con banqueros y empresarios para ocuparse del asunto de la financiación de los primeros meses y años del nuevo estado.

Pero no se llegó a aprobar y aparentemente Mises renunció a una participación activa en los comités y ni siquiera acudió a la cena en honor de Otto de Habsburgo en su treinta cumpleaños el 20 de noviembre de 1942. El trabajo en el Comité le debió convencer de que no tenía futuro en Europa. El viejo continente estaba devastado por la guerra porque había mantenido firmes las riendas de las ilusiones estatistas. Los exiliados que estaban haciendo planes para la Austria de la posguerra estaban completamente bajo el mismo hechizo. Es verdad que rechazaban el nacionalsocialismo, pero no rechazaban el socialismo en sí. Cada uno tenía su propio pequeño plan e invariablemente todos estos implicaban que el estado dirigiera el país. Muchos años después escribía en su correspondencia: “Como los borbones de la Restauración, muchos austriacos no han aprendido nada ni han olvidado nada”.[67] Estos deben haber sido sus sentimientos también de 1942.

Nuevos amigos

Los honorarios de las clases mexicanas complementaron sus ingresos y las cosas parecían mucho mejores en 1942 de lo que habían sido en su primer año en el país. Pero la situación financiera era todavía preocupante, sin una fuente permanente de ingresos y con el fondo de jubilación de Ludwig paralizado en Austria. El 18 de diciembre de 1942 reportaba las actividades del año y solicitaba otra extensión de su beca de investigación. También trataba de convencer a la ONIE para que financiara un proyecto de investigación a gran escala para esclarecer los orígenes del totalitarismo moderno. Planeaba un seminario completo con gente como Rougier, Röpke, Hayek y otros. El proyecto no se materializó, pero su beca de investigación se extendió en enero de 1943. Mises incluso recibió una extensión de dos años bajo las mismas condiciones que antes. Era la política habitual de la Fundación Rockefeller para subvencionar la integración de los intelectuales europeos emigrados en las universidades estadounidenses durante unos dos años. Así que Mises podía estar contento de obtener dos veces dicho apoyo. Sin embargo, iba a ser el final de su cooperación. El bonus del segundo año era un adiós poco sutil. Los Willits de la Fundación Rockefeller lo dejaron claro y Carson, de la ONIE, decía aún más claramente, que esta extensión sería la última.[68]

Por suerte para Mises, había encontrado una fuente más dispuesta de apoyo independiente de la Fundación Rockefeller: la National Association of Manufacturers. La jefatura de la NAM se oponía al New Deal y otros proyectos estatistas. Estos hombres estaban decididos a preparar un contraataque, empezando una campaña a gran escala para educar al público estadounidense acerca de los beneficios de lo que llamaban el sistema de libre empresa. La NAM necesitaba liderazgo intelectual de gente familiarizada tanto con el mundo de la empresa como con el mundo de las ideas. En febrero de 1943, habían descubierto lo que estaban buscando en la persona de Ludwig von Mises. Sus muchos años en la cámara de comercio de Viena le habían acostumbrado a tratar con empresarios y a comunicar con eficacia sus ideas económicas y políticas a esta audiencia. Justo cuando la Fundación Rockefeller dejaba claro que ya no estaba interesada en apoyar al economista austriaco, la NAM apareció de inmediato y ofreció contratar a Mises como consultor “Empezando hoy mismo”.[69] Mises se convirtió en miembro de Grupo Asesor de Política Económica. Posteriormente se convirtió en miembro de la Comisión de Principios Económicos de la NAM y de su Grupo Asesor de Relaciones Económicas Internacionales. El contrato fijaba unos honorarios anuales de 3.000$, lo que era un 20% más de lo que ganaba Mises en la ONIE. El contrato tenía una duración anual. En el periodo de 1944-1945, los honorarios de Mises aumentaron a 3.600$.[70]

Mises trabajaba cerca del secretario de la NAM, Noel Sargent, que en 1943 le había encargado un estudio sobre “reconstrucción monetaria internacional” después de la Segunda Guerra Mundial. En el otoño de ese año, Mises había escrito un memorando de 68 páginas sobre el tema, en el que defendía una vuelta al patrón oro y criticaba los planes de reconstrucción que había realizado Harry Dexter White y Keynes preparando la conferencia de Bretton Woods de 1944. Pocos meses después, tomó parte en una reunión de expertos patrocinada por la NAM para discutir las propuestas de Keynes y White. El grupo incluía a Rufus Tucker, de General Motors, el professor de Princeton, Edwin Kemmerer y el Viejo conocido de Mises, Albert Hahn, que se convirtió en un buen amigo durante sus años en Manhattan.

En junio de 1944, Mises había preparado otro memorando, esta vez sobre monopolio.[71] Unos pocos meses después, habló en dos almuerzos del Comité Asesor en la Costa Oeste. En ese momento ya había adquirido una sólida reputación mediante la publicación de Burocracia y Gobierno omnipotente en el mismo año en la editorial Yale University Press. Consecuentemente, era presentado como “el defensor más eminente e inflexible de la libertad inglesa y el sistema de libre empresa que ha llegado a su máxima evolución aquí en Estados Unidos”.[72] Habló en las delegaciones locales de la NAM en San Francisco (18 de octubre) y Los Ángeles (25 de octubre) y conoció a “personas tan excelentes como Leonard Read, [Orval] Watts y R.C. Hoiles”.[73]

El encuentro con Leonard Read fue trascendental. Podían haberse conocido unos pocos años antes, poco después de su llegada a Estados Unidos. Read recordaba posteriormente esa primera reunión en 1940, en la que le había impresionado mucho la pureza de la oposición de Mises a cualquier poder gubernamental más allá del mínimo necesario para la conservación de la paz interior y el mercado. Parece que Mises había acudido a una fiesta en casa de Read.[74] Uno de los demás preguntó al profesor Mises:

Todos estamos de acuerdo con usted en que afrontamos tiempos difíciles, pero, Dr. Mises, supongamos que usted fuera el dictador de estos Estados Unidos y pudiera imponer cualquier cambio que considerara apropiado. ¿Qué haría?

Read recordaba con claridad la respuesta:

Rápido como un rayo, Mises replicó: “¡Yo abdicaría!”[75]

Mises había permanecido en contacto con Read mediante correspondencia. Pude que haya estado también en la lista de correo de Read y recibió una de las 1,5 millones de copias del panfleto de cuatro páginas de Read, “Why Not 1,900?”, una reacción contra la legislación propuesta por FDR para quedarse con todos los salarios anuales por encima de 25.000$. Read había argumentado que no había ninguna razón objetiva para quedarse con todos los salarios por encima del salario medio nacional, que resultaba ser de 1.900$.

Read era un empresario hecho a sí mismo que había sido la mayor parte de su carrera un ejecutivo para diversas cámaras de comercio de la Costa Oeste. Tuvo la suerte de dirigir la cámara de Palo Alto en 1928, cuando el habitante más importante de la ciudad fue elegido presidente de Estados Unidos. Raed organizaba una especie de peregrinación de 700 californianos a Washington y captó la atención del séquito de Herbert Hoover. Había hecho carrera. Se trasladó a puestos cada vez más altos dentro de la red más grande de cámaras de comercio de California y acabó convirtiéndose en director general de la mayor cámara de comercio del mundo, en Los Ángeles. Para entonces, se había convertido en un defensor del capitalismo de laissez faire, había publicado su primer libro (una crítica de las políticas del New Deal) y había dirigido durante muchos años la Western School de secretarios de organización comercial.

Una vez en su nuevo puesto en Los Ángeles, contrató a V. Orval Watts, un profesor de economía que había sido un instructor popular en la Western School.[76] Así Watts se convirtió en el primer economista nunca contratado a tiempo completo por una cámara de comercio de EEUU. Juntos lucharon contra el New Deal bastante eficazmente, organizando muchos cursos y otras conferencias formativas en toda California. Las clases de Mises eran parte de este esfuerzo. En la tarde del martes, 17 de octubre, un día antes del discurso del almuerzo de la NAM, Mises dio un discurso en el Rotary Club sobre “expansión del crédito y depresión” y esa misma tarde habló ante una audiencia en el Instituto de Santa Clara sobre las “causas de la guerra”. Mises estaba invitado en la casa de R.C. Hoiles, que publicaba el predecesor del actual Orange County Register.[77] Varias semanas antes de los discursos, la Cámara de Comercio de Los Ángeles y el Register empezaron a promover el evento mediante artículos y columnas y resultó ser un éxito. Read en particular estaba muy impresionado por lo que había visto y oído. Un año después se mudaría a Nueva York y acabó creando la madre de todos lo think tanks libertarios con Mises como líder intelectual. La asociación duraría el resto de la vida de Mises.

Por el contrario, la alianza con la NAM no duró mucho. Mises continuó “asesorando” a la NAM, siendo coautor de un estudio en dos tomos titulado American Individual Enterprise System, que se publicó el 1 de abril de 1946. El libro era parte de una campaña a gran escala de la NAM buscando la volición de la Oficina de Administración de Precios del tiempo de la guerra. La campaña tuvo éxito y la ofician expiró, pero también el contrato de Mises. Continuó trabajando en el Grupo Asesor de Relaciones Económicas Internacionales de la NAM, pero dimitió al final de 1948, cuando la NAM se convertía en cada vez más agnóstica sobre el tema de la inflación y sus consecuencias. La gota que colmó el vaso para Mises fue que la NAM empezó a defender la opinión de que una mayor productividad era el antídoto apropiado para la inflación.[78]

***

Aproximadamente al mismo tiempo que empezaba su trabajo en la NAM, Montes de Oca escribía desde México que había hecho grandes progresos en la preparación del Instituto Internacional de Ciencias Sociales. Ahora pedía a Mises que le mandara una lista de posibles profesores permanentes y alguna indicación de los salarios que requerirían. Mises replicó  que Walter Sulzbach, Alfred Schuetz, Louis Rougier, Jacques Rueff y él mismo (todos exiliados europeos que vivían en Nueva York pero sin nacionalidad estadounidense) estarían disponibles para un empleo permanente en México con un sueldo de aproximadamente 6.000$ por cabeza. Era un salario bastante generoso y resultó ser un gran obstáculo para la creación del Instituto. Pero a principios de 1943 todo parecía posible: un grupo de intelectuales de primera clase con pedigrí liberal-clásico estaba al menos potencialmente disponible y otro grupo de personas estaba interesado en financiar la aventura. Además, había un plan: Louis Rougier sería invitado a la Universidad de la Ciudad de México para una serie de clases; Mises iba a preparar un estudio sobre las condiciones político-económicas de México (que había encargado Montes de Oca para su Banco Internacional) y Montes de Oca continuaba trabajando en la traducción de Socialismo.[79]

Al planificar el futuro personal docente de un instituto en México, Mises también había mencionado los nombres de Plant, Machlup, Rappard, Röpke y Robbins.[80] También hizo un último intento de ganarse a Lionel Robbins. A principios de 1943, invitó a Robbins a venir a Nueva York. Robbins combinaba su autoridad científica y su red personal con grandes habilidades organizativas y una inusual habilidad para una expresión clara y convincente tanto hablando como por escrito. El destino de Gran Bretaña, y por tanto de Europa, dependía de a quién apoyara. Mises buscaba sacarle de su ambiente de Cambridge y Londres para que respirara el aire fresco de la libertad. Pero Robbins nunca vino a Nueva York: por el contrario se convirtió en un defensor del gobierno intervencionista británico.[81]

Mises acabó enviando el estudio sobre las condiciones económicas de México a su amigo mexicano cuando este último llegó a Nueva York en diciembre de 1944. Montes de Oca quería ahora tener un epílogo para la inminente edición en español de Socialismo.[82] Aún no había renunciado al Instituto de las Ciencias Sociales, aunque otro problema aparte de la cuestión salarial había impedido hasta entonces ningún progreso. La mayoría del posible personal docente permanente y temporal (Robbins, Plant, Machlup, Sulzbach y otros) estaban entonces trabajando en las oficinas de guerra de del gobierno francés, británico y de EEUU y, o no estaban disponibles, o no estaban dispuestos a renunciar hasta que acabara la guerra.[83] Montes de Oca invitó a Mises a volver a México como profesor visitante durante el año, pero Mises lo rechazó porque planeaba pedir la ciudadanía de EEUU en agosto (cinco años después de su llegada) y trataba de evitar cualquier complicación que pudiera generar un viaje al extranjero.

***

A la integración social de Mises en el ambiente cosmopolita de Nueva York le acompañó una integración más general en la sociedad estadounidense. Una señal de ajuste fue el cambio en los modales de Mises, que se hicieron menos formales en su trato con amigos. Durante 942, cuando escribió una serie de editoriales para el New York Times y otros periódicos, Henry Hazlitt se sintió los suficientemente cómodo dirigiéndose a su amigo austriaco dejando atrás el respetuoso “Profesor Mises” en favor de “Querido Ludwig” (julio de 1942) y posteriormente “Querido Lou” (diciembre de 1942).

En abril de 1945, hizo otra amistas importante y duradera, cuando inició correspondencia con Philip Cortney, en ese momento vicepresidente y tesorero en Coty, la empresa perfumera. Mises escribió para felicitar a Cortney por un escrito en el que había criticado el keynesianismo. Cortney, que ya conocía la obra de Mises, le escribió de vuelta diciéndole que “no [había] ninguna persona en el mundo cuya opinión valore más que la suya” y que esperaba conocerle pronto en una cena con su amigo mutuo, André Maurois.[84]

Sin embargo, a nivel profesional, la integración de Mises iba más lentamente. La razón esencial era su negativa a renunciar a sus convicciones para ser aceptado socialmente. En 1944 era miembro de la Hermandad Rotaria Extrajera de Nueva York, lo que no significaba nada para él: encontraba las reuniones extremadamente aburridas y después de poco dejó de acudir a ellas.[85] También tenía cierto acceso a la prensa nacional a través de Hazlitt en el Times, pero pronto hubo confrontaciones.

Un buen ejemplo es una carta al director del New York Times publicada el 3 de enero de 1943. Aquí Mises explicaba que dispositivos meramente organizativos no ayudarían a la paz mundial después de la guerra. En particular, rechazaba la idea de que una nueva versión de la Sociedad de Naciones mejoraría las relaciones internacionales con respecto al periodo de entreguerras. Solo un “cambio radical en las mentalidades políticas e ideologías sociales y económicas” hacia una postura liberal-clásica podía asegurar paz y prosperidad al mundo.[86] La carta provocó que el editor de Barron’s solicitara artículos similares de Mises.[87] Pero esta cooperación no estaba destinada a durar mucho. Mises contribuyó con solo un artículo titulado «Big Business and the Common Man», que se publicó en febrero de 1944 y solo después de fuertes protestas de algún “asociado” de Barron’s.[88] El punto fundamental de conflicto era si Mises exageraba o no al afirmar que el espíritu de inventiva estaba ausente en Rusia. Mises escribió:

Hasta donde yo sé, los mejor que han conseguido los rusos es imitar modelos extranjeros. La principal atracción en sus exposiciones en las ferias mundiales de París y Nueva York eran imitaciones de los implementos agrícolas estadounidenses y de coches y tractores de la Ford. Sus aviones y tanques no eran originales. Hoy están luchando casi completamente con material regalado o prestado.

Por cierto, quiero señalar que Alemania tampoco contribuyó en mucho a la mejora de las armas. El barco de hierro, el barco armado, el torpedo, el submarino, el avión, la ametralladora, el tanque vienen de Inglaterra, Francia y Estados Unidos. Los generales alemanes desconfiaban de aeroplano y el tanque y Tirpitz, antes de la Primera Guerra, menospreciaba al submarino. El dirigible es una verdadera invención alemana. Pero es impracticable tanto comercial como militarmente.[89]

La cooperación con Barron’s acabó poco después.

Igualmente, la integración en organizaciones profesionales de economistas estadounidenses sufrió un contratiempo. Justo cuando Fritz Machlup se unía al consejo editorial de AER en octubre de 1943, Mises decidía que tenía que terminar su cooperación con la revista. ¿Qué había pasado? Reseñaba libros para diversas revistas, centrándose en obras que trataban la reconstrucción de Europa en la posguerra. Dos de ellas eran reseñas solicitadas por la American Economic Review[90] y AER publicó una réplica de un tal Alfred Braunthal a la primera de ellas, sin dar a Mises la oportunidad de responder. Para Mises era una señal clara de discriminación. Escribiendo a Machlup, decía que no estaba “dispuesto a contribuir más a una revista cuyos editores no cumplieran con los principios de la decencia literaria por consideraciones partidistas. Deberían en su lugar mandar sus libros directamente a Mr. Braunthal u otros camaradas”.[91]

Ciudadano estadounidense

Mises había solicitado la ciudadanía lo antes posible (agosto de 1945) y el 14 de enero de 1946 se convirtió en ciudadano estadounidense.[92]

Una de las primeras cosas que hizo fue ponerse en contacto con su antiguo empleador para reclamar los fondos de pensiones a los que tenía derecho, pero que le habían sido denegados en una carta de agosto de 1938 de un oficial nazi.[93] Decía que tenía derecho a un pago mensual de 953,95 chelines, a partir del 1 de mayo de 1945. El dinero se transferiría a su antigua cuenta bancaria en Viena. Sin embargo seguía habiendo controles de cambio de moneda y Mises no podía transferir el dinero a una cuenta estadounidense si no tenía autorización del Nationalbank.

¿Pensó alguna vez en volver a Viena? No. Mises seguía en contacto con algunos conocidos de antes de la guerra, por ejemplo, con Carl Brockhausen y el historiador y escritor Richard Charmatz. Hizo que el editor de Idaho, J.H. Gipson, les enviara paquetes de ayuda.[94] También se ocupó de la madre superviviente de Ludwig Bettelheim-Gabillon, que había muerto a manos de los nazis.[95] Aun así, Mises no aprovechó la oportunidad para visitar Alemania o Austria. Ambos países eran todavía zonas ocupadas y el acceso requería permisos especiales.[96] Por la correspondencia con Charmatz sabía que Viena estaba en un estado aún peor que tras la Primera Guerra Mundial y esta vez le faltaba el liderazgo que impidiera la rampante socialización de todo el país. Como escribía Charmatz, muchos austriacos había ansiado la victoria aliada, de la que esperaban la liberación, muy literalmente. Por el contrario tenía aún más reglamentación pública que antes. Incluso las llamadas profesiones “liberales” estaban ahora obligadas a formar parte de organizaciones controladas por el estado y, como en los peores años de la guerra, la población vivía con la comida racionada, siendo la única diferencia que las raciones eran más pequeñas y los cupones no siempre podían hacerse efectivos.[97]

Pero la falta de inclinación de Mises por visitar Viena tenía también otro origen. Como escribió a su amigo Carl Brockhausen, un excatedrático de derecho constitucional y administrativo en la Universidad de Viena: “No deseo encontrarme con la masa que aplaudió la masacre de personas excelentes”.[98] No está claro a quién tenía Mises en la cabeza. El bienintencionado Brockhausen trató de convencer a Mises que este juicio severo no se correspondía con los hechos: no había habido linchamientos en masa en Viena.[99] Pero por “masa” Mises probablemente quería decir hombres como Hans Mayer, Othmar Spann, Srbik y Nadler, que habían apoyado activamente la apropiación nazi de Austria y aun así estaban de nuevo en puestos influyentes. Mises acabaría volviendo a Viena, pero solo de visita.

 

Publicado originalmente el 19 de octubre de 2007. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

[1] Royal Wilbur France a Mises, carta fechada el 7 de noviembre de 1946; Grove City Archive: fichero France.

[2] Ver Calkins a Mises, carta fechada el 1 de agosto de 1940; Grove City Archive: fichero Machlup.

[3] Roosevelt aprobó la G.I. Bill en 1944. La ley proporcionaba fondos para enviar a la universidad a los soldados retornados, manteniéndoles así fuera del mercado laboral. Costó a los contribuyentes estadounidenses unos 14.000 millones de dólares entre 1944 y 1956. Ver Theda Skocpol, «Delivering for Young Families: The Resonance of the GI Bill«, American Prospect, vol. 28 (Septiembre de 1996), pp. 66-72. En 2003, el gobierno federal empleó más de 3.000 economistas, en torno al 15% de todos los miembros de la American Economic Association. Peter Klein ha argumentado que, debido a esta circunstancia, la Segunda Guerra Mundial cambió la visión de la profesión de los economistas estadounidenses, que se convirtieron en estatistas. Ver «Why Academic Intellectuals Support Socialism», inédito, presentado en la Mesa Redonda Empresarial de Nueva Zelanda, en abril de 2003.

[4] Friedman recuperó su honor por su arrepentimiento posterior, lamentando: “Es verdad que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”. Milton y Rose D. Friedman, Two Lucky People: Memoirs (Chicago: University of Chicago Press, 1998), p. 123.

[5] Durante la década de 1930, las universidades de EEUU habían absorbido muchos economistas comunistas y socialdemócratas de Alemania. Por ejemplo, Emil Lederer, Adolf Loewe y Eduard Heimann encontraron empleo en la Facultad de Grado de Ciencias Políticas y Sociales (Nueva Escuela de Investigación Social) en Nueva York y Carl Landauer se convirtió en catedrático en Berkeley.

[6] “Ya he pasado el límite de edad”. Mies a Machlup, carta fechada el 7 de agosto de 1940; Hoover Institution: fichero de correspondencia Machlup-Mises. Esto, por sí solo, no puede haber sido un obstáculo decisivo. Richard Schüller, unos diez años mayor que Mises, encontró un trabajo en la Nueva Escuela de Investigación Social. Margit llamó a Machlup en busca de ayuda, diciendo que su marido estaba profundamente deprimido. “Es capaz de servir y luchar por una idea, pero no por su destino personal”. Margit von Mises a Machlup, cartas fechadas el 6 de agosto de 1940 y el 8 de octubre de 1940; Hoover Institution: fichero de correspondencia Machlup-Mises.

[7] Publicada en Trusts and Estates (Enero de 1941), reimpresa en Ebeling (ed.), Selected Writings of Ludwig von Mises, vol. 3 (Indianapolis: Liberty Fund, 2000). Los editors de Trusts and Estates “distribuyeron unas 3.000 copias, muy por encima de nuestra tirade habitual, para formadores y economistas importantes, así como inversores institucionales”. Luhnow a Mises, carta fechada el 17 de marzo de 1941; Grove City Archive: fichero Trusts and Estates.

[8] El discurso de la NYU acabó publicándose como «My Contributions to Economic Theory», Planning for Freedom (4ª ed., South Holland, Ill.: Libertarian Press). La invitación a Princeton vino de Morgenstern. En Nueva Orleáns, Mises coincidió con Irving Fisher y su ayudante alemán, Hans Cohrssen. Ver Fisher a Mises, carta fechada el 3 de febrero de 1941; Grove City Archive: fichero Fisher.

[9] Ver Grove City Archive: fichero Accountants Club of America.

[10] Ver Seidman to Mises, carta fechada el 19 de febrero de 1941; Grove City Archive: fichero Accountants Club of America.

[11] Ver Mises a Machlup, cartas fechadas el 14 de noviembre de 1940 y el 27 de noviembre de 1940; Hoover Institution: fichero de correspondencia Machlup-Mises.

[12] New York Times Book Review (9 de enero de 1938). Sobre Hazlitt, ver Jeffrey Tucker, «Henry Hazlitt: The People’s Austrian», R.G. Holcombe (ed.), 15 Great Austrian Economists (Auburn, Ala.: Mises Institute, 1999), cap. 11.

[13] Henry Hazlitt, «An Interview with Henry Hazlitt», Austrian Economics Newsletter (Primavera de 1984). Ver también  Margit von Mises, My Years with Ludwig von Mises, p. 58.

[14] Marianne Herzfeld, que pasó los años de la guerra en Londres, pidió a Mises que extendiera su saludo a todos sus amigos en Nueva York y decía: “hay, creo, unas cien personas allí a las que me gustaría ver”. Herzfeld a Mises, carta fechada el 23 de agosto de 1941; Grove City Archive: fichero Herzfeld.

[15] Ver Thieberger a Mises, carta fechada el 31 de octubre de 1941; Grove City Archive: fichero Thieberger.

[16] Ver Susi Schoelson (Chris Butler) a Mises, carta fechada el 12 de septiembre de 1948; Grove City Archive: fichero Butler. Schoelson era sobrina de la mujer de Perels, Lilli Roth. Su última señal de vida fue una carta que escribió Perels en 1943 a su hija, Frieda Becher von Rüdendorf. Schoelson, los Perels y Mises habían esquiado a menudo juntos en los Alpes Austriacos. En julio de 1946, Mises escribió a Otto Friedländer que el “terrible destino” de Perels le había “afectado profundamente” (carta fechada el 13 de julio de 1943; Grove City Archive: fichero Friedländer). Todavía en febrero de 1994, no conocía aún el destino de Perels; ver Grove City Archive: fichero Hoover Library.

[17] Ver Mises a Hans Cohrssen, carta fechada el 12 de febrero de 1946; Grove City Archive: fichero Cohrssen. El periodista Richard Charmatz estuvo con Bettelheim en vísperas de su deportación. Ver Charmatz a Mises, carta fechada el 26 de febrero de 1947; Grove City Archive: fichero Charmatz. Charmatz sobrevivió a la guerra en Viena porque estaba casado con una aria, pero perdieron todas sus pertenencias materiales.

[18] Ver Elsa Brockhausen a Mises, carta fechada el 4 de mayo de 1947; Grove City Archive: fichero Brockhausen.

[19] Ver Marianne Herzfeld a Mises, carta fechada el 23 de agosto de 1941; Grove City Archive: fichero Herzfeld. El hermano de Ewald, Karl consiguió llegar a Washington, donde continuó su carrera en organizaciones internacionales. Sobre las víctimas de crímenes nazis entre amigos y conocidos de Mises, ver también Mises a Passow, carta fechada el 29 de enero de 1947; Grove City Archive: fichero Passow.

[20] Ver Mises to Potter, manuscrito de una carta fechada en 17 de abril [de 1941]; Grove City Archive: fichero Geneva Research Center. Ver también Karl Hagedorn a Margit Mises, carta fechada el 2 de mayo de 1947; Grove City Archive: fichero Hagedorn. Mises a Hayek, manuscrito de una carta fechada en 18 de abril [de 1941]; Grove City Archive: fichero Hayek.

[21] Por ejemplo,  Henry Bund, Otto Ehrlich, Bert Hoselitz, Karl Kapp, Leon Koeppel, Rudolf Loebl, Edmund Silberner, Louise Sommer, Walter Sulzbach.

[22] Por ejemplo, en los casos del historiador del derecho, Hermann von Grimeisen, y de Paul Mantoux y su familia.

[23] Ver Hayek a Mises, carta fechada el 29 de agosto de 1940; Grove City Archive: fichero Hayek. En la misma carta, Hayek le anunciaba confidencialmente su plan de abandonar el país en algún momento posterior por una beca de una fundación en Estados Unidos. Jacob Viner estaba implicado y prometía ayuda. Sin embargo, durante el resto de la guerra Hayek permaneció en Londres y Cambridge y no se permitió verse interrumpido por los acontecimientos de la guerra. En un momento dado lamentó el riesgo de destrucción de sus libros por las bombas incendiarias. Estos riesgos no eran “inconsiderables en una casa vacía sin nadie a la vista para acabar con una bomba incendiaria, cosa, que si se llega rápidamente es lo fácil del mundo”. Hayek a Mises, carta fechada el 12 de enero de 1941; Grove City Archive: fichero Hayek.

[24] Ver Hayek a Mises, carta fechada el 1 de junio de 1940 y correspondencia subsiguiente; Grove City Archive: fichero Hayek. Utilizaron esta fórmula al menos hasta 1948, porque el Reino Unido mantuvo un régimen de control de cambio de moneda incluso en el periodo de posguerra.

[25] Ver Hayek a Mises, carta fechada el 29 de agosto de 1940; Grove City Archive: fichero Hayek. La afiliación de Rougier y Hula se menciona en una lista manuscrita sin fecha de Mises contenida en Grove City Archive: fichero Montes de Oca.

[26] Ver William J. Carson a Mises, carta fechada el 24 de diciembre de 1940; Grove City Archive: fichero NBER.

[27] Jacques Barzun observaba en aquellos años que “los salarios profesionales en las universidades estadounidenses [llegaban] al no muy vertiinoso nivel de nuevo o diez mil dólares anuales” y luego añadía el siguiente comentario: “Los niveles más bajos del poder adquisitivo de la profesión son dolorosos de pensar y no permiten ninguna broma; por ejemplo, en 1940 había 433 universidades menores, cuya escala de salarios iba, de media, de 1.572$ a 2.130$ anuales y 177 universidades de maestros, en las cuales la cifras son de 2.433$ y 3.600$”. J. Barzun, Teacher in America (Indianapolis: Liberty Press, 1981 [1945]). El salario inicial de Fritz Machlup en la Universidad de Buffalo en 1935 había sido de 6.500$. Ver Machlup a Mises, carta fechada el 6 de mayo de 1935; Hoover Institution: fichero de correspondencia Machlup-Mises.

[28] Mises a Hayek, manuscrito de una carta fechada en 18 de abril [de 1941]; Grove City Archive: fichero Hayek.

[29] Mises a Rappard, carta en el Graduate Institute Archive.

[30] Hayek a Mises, carta fechada el 12 de enero de 1941; Grove City Archive: fichero Hayek. Continuaba: “Estoy intentando con vigor mostrar a la gente cómo esta tendencia actual lleva inevitablemente a la decadencia económica y el fascismo y voy a acompañar mi panfleto con un manual más popular (probablemente en una serie barata) en la que estoy trabajando ahora, parte de un libro más grande, que va progresando lentamente”. Tres meses después, Hayek informaba de la publicación de su primer artículo sobre la influencia de cientifismo en el pensamiento social.

[31] Mises a Hayek, manuscrito de una carta en respuesta a otra de Hayek, fechada el 6 de mayo de 1941; Grove City Archive: fichero Hayek. Escribió a Machlup: “No sé por qué estoy trabajando, pero he sido muy productivo”. Mises a Machlup, carta fechada el 20 de mayo de 1941; Hoover Institution: fichero de correspondencia Machlup-Mises.

[32] Mises a Hayek, carta fechada el 18 de abril de 1941; Grove City Archive: fichero Geneva Research Center.

[33] Ver la correspondencia entre Hazlitt and Mises en Grove City Archive: fichero Hazlitt. Aparentemente, fue su único editorial en 1941. En la primavera de 1942, publicó tras editoriales más y en todos se ocupaba de los problemas cruciales de logística del empeño bélico de Alemania. En 1943 publicó los cuatro últimos editoriales, que se ocupaban principalmente de los problemas de la reconstrucción de posguerra, especialmente los problemas monetarios. Por cada uno de estos artículos recibió 10$. Los recibos están en Grove City Archive: fichero NYT.

[34] Ver Otto Kallir (Nirenstein) a Mises, carta fechada el 12 de enero de 1941; Grove City Archive: fichero Austrian National Committee.

[35] Este nuevo plan difería de las propuestas que había hecho a principios de 1938 en que proponía que la Unión Democrática Oriental (UDO) incluyera no solo países de la cuenca del Danubio, sino prácticamente toda Europa Oriental, incluyendo los territorios que en 1933 formaban los estados soberanos de Albania, Austria, Bulgaria, Checoslovaquia, Danzig, Estonia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía y Yugoslavia, así como grandes porciones de Prusia. La nueva entidad política cubriría por tanto 1.800.000 km2, con unos 120.000.000 de habitantes usando 17 idiomas distintos. Ver Mises, «An Eastern Democratic Union: A Proposal for the Establishment of a Durable Peace in Eastern Europe», fechado en octubre de 1941, 43 páginas. Un primer borrador mecanografiado de este trabajo está fechado el 1 de julio de 1941 y contiene 15 páginas. A través de la Embajada Británica en Washington, Mises envió copias de la versión de julio a Hayek y Robbins (ver Noel Hall a Mises, carta fechada el 18 de julio de 1941; Grove City Archive: fichero “H”). En mayo de 1941, Mises posiblemente dio un discurso en Yale explicando su plan para una Unión Europea Oriental. Ver Irving Fisher a Mises, carta fechada el 11 de junio de 1941; Grove City Archive: fichero Fisher.

[36] Mises, «Post-war Reconstruction», fechada el 28 de mayo de 1941, 22 páginas. Continuaba: “Hoy se cree de forma generalizada que la soberanía de la nación pequeña ha demostrado su impractibilidad y que tiene que desaparecer como estado independiente. Es verdad bajo las condiciones actuales. (…) incluso Estados Unidos debe contarse entre estas naciones ‘pequeñas’ (…) Creo que lo único que pueden hacer las democracias occidentales es formar una Unión para (…) defensa. (…) No veo ninguna otra solución razonable para el problema de la posguerra que una unión política y militar más cercana entre las democracias amenazadas” (pp. 17-18). La gran debilidad de su propio plan era que también callaba sobre la cuestión de la “ideología de la paz” que pudiera proporcionar la integración política y económica de Europa Oriental. Unos diez años después Mises confesaba implícitamente esto en su correspondencia privada con Salvador de Madariaga (ver  Grove City Archive: fichero Madariaga).

[37] Ver Mises a Velasco, carta fechada el 16 de diciembre de 1958; Grove City Archive: fichero Velasco.

[38] Esta carta se menciona en Montes de Oca a Mises, carta fechada el 29 de agosto de 1941; Grove City Archive: fichero Mexico 1942. El contenido del curso, clases y seminarios se menciona en Mario de la Cueva a Mises, carta fechada el 10 de octubre de 1941; Grove City Archive: fichero Mexico 1942.

[39] En el primer fin de semana, volvió brevemente a Nueva York. El 21 y el 23 de julio dio conferencias en la Escuela de Comercio de la Universidad de Nueva York sobre la “Economía de la regulación pública de los negocios”. Ver correspondencia en Grove City Archive: fichero Dorau.

[40] “Muchos cientos de coches pasan cercad e nuestro lugar cada día, ya que todos ansían estar 5 minutos en lo alto, tomar una foto e irse”. Mises a Hayek, manuscrito de una carta, fechada el 14 de agosto de 1941; Grove City Archive: fichero Hayek.

[41] Ver Mises a Anne Robbins, carta sin fecha (probablemente de enero de 1943); Grove City Archive: fichero Robbins.

[42] Mises también se sintió muy aliviado por la entrada en guerra de Rusia contra Alemania. Margit von Mises a Machlup, carta fechada el 3 de septiembre de 1941; Hoover Institution: fichero de correspondencia Machlup-Mises.

[43] Ver Mises a Machlup, carta fechada el 19 de septiembre de 1941; Hoover Institution: fichero de correspondencia Machlup-Mises.

[44] Mises a Hayek, manuscrito de una carta en respuesta a otra de Hayek, fechada el 24 de octubre de 1941; Grove City Archive: fichero Hayek.

[45] Mises a Otto Loverude, manuscrito de una carta, fechada el 7 de marzo de 1942; Grove City Archive: fichero Churches.

[46] Ver Mises, «The Dictatorship Complex», Omnipotent Government, cap. XI, sec. 2. En su pensamiento monetario había superado este error, sobre todo en el contexto de su rechazo final al patrón oro cambio.

[47] Ver Coudenhove-Kalergi a Mises, carta fechada el 20 de noviembre de 1941; Grove City Archive: fichero Austrian National Committee.

[48] Ver Austrian Action a Mises, carta fechada el 4 de febrero de 1942; Grove City Archive: fichero Austrian National Committee.

[49] Ver Rott y Schuschnigg a Mises, telegrama fechado el 10 de febrero de 1942; Grove City Archive: fichero Austrian National Committee. En 1941-1942, Schuschnigg era el impulsor de los intentos de traer a Estados Unidos a un grupo de refugiados de Austria, principalmente judíos, que se habían refugiado en Lisboa; ver Grove City Archive: fichero Schuschnigg. Mises estuvo en contacto con Schuschnigg a lo largo de la guerra. Ver la correspondencia de 1944-1945 con Pitman Potter en Grove City Archive: fichero Potter. Potter se había mudado al Oberlin College en Ohioy editaba el American Journal of International Law.

[50] Ver Hula a Mises, carta fechada el 20 de febrero de 1942; Grove City Archive: fichero Austrian National Committee.

[51] El curso en la Facultad de Economía se pagó a 800$; por las clases en la escuela de derecho recibió 50$. Ver Montes de Oca a Mises, carta fechada el 4 de octubre de 1941; Grove City Archive: fichero Mexico 1942. El mismo fichero contiene sus notas de clase muy detalladas (en ese momento probablemente no se sentía demasiado cómodo hablando en inglés), lo que permite una reconstrucción detallada de los temas que trató.

[52] Mises a Hayek, manuscrito de una carta en respuesta a otra fechada el 18 de marzo de 1942; Grove City Archive: fichero Mexico 1942. La fecha de la carta puede deducirse de la respuesta de Hayek, fechada el 19 de mayo de 1942; Grove City Archive: fichero Hayek.

[53] Ver Montes de Oca a Mises, carta fechada el 4 de octubre de 1941; Grove City Archive: fichero Mexico 1942.

[54] Mises a Montes de Oca, manuscrito de una carta fechada el 7 de octubre de 1941; Grove City Archive: fichero Mexico 1942.

[55] Ver Montes de Oca a Mises, carta fechada el 29 de noviembre de 1941; Grove City Archive: fichero Mexico 1942.

[56] Mises a Hayek, manuscrito no fechado de una carta en respuesta a otra fechada el 18 de marzo de 1942; Grove City Archive: fichero Mexico 1942. La fecha de la carta puede deducirse de la respuesta de Hayek, fechada el 19 de mayo de 1942; Grove City Archive: fichero Hayek.

 

[57] Ver F.A. Hayek, «Planning, Science, and Freedom», Nature (15 de noviembre de 1941), p. 580.

[58] Mises a Hayek, manuscrito no fechado de una carta fechada el 18 de marzo de 1942; Grove City Archive: fichero Mexico 1942. “Sir William” es Lord Beveridge.

[59] Ambos memorandos están en Grove City Archive: fichero Montes de Oca. El trabajo fue traducido y publicado como “Ideas sobre la Política Económica de la Postguerra», Cuadernos Americanos 4:4 (Julio-Agosto de 1942), pp. 87-99. El manuscrito original tenía el título «Economic Nationalism and Peaceful Economic Cooperation» y fue publicado muchos años después en Money, Method, and the Market Process, R. Ebeling, ed. (Boston: Kluwer, 1990).

[60] Machlup a Mises, carta fechada el 16 de marzo de 1942; Grove City Archive: fichero Machlup.

[61] Mises a Alexander Hirsch, manuscrito no fechado de una carta fechada en respuesta a una carta de Hirsch fechada el 12 de mayo de 1943; Grove City Archive: fichero “H”.

[62] Mises contribuyó en varios memorandos con respecto a la reconstrucción de posguerra (ver fichero Habsburg). «Entwurf von Richtlinien für den Wiederaufbau».

[63] Ver su carta al Habsburgo fechada en 20 de mayo de 1960; Grove City Archive: fichero Habsburg.

[64] Ver capítulo “Raíces”.

[65] Ver Degenfeld a Mises, carta fechada el 11 de abril de 1942;  Mises a Degenfeld, carta fechada el 20 de abril de 1942; el cuestionario de tres páginas y el manuscrito de Mises «Monarchismus, nicht Legitimismus»; Grove City Archive: fichero Habsburg.

[66] Comparar la versión de la Declaración fechada en 20 de junio de 1942, las revisiones del 25 de junio, las anotaciones de Degenfeld fechadas el 1 de julio de 1942 y la versión final del 12 de julio de 1942. Grove City Archive: fichero Austrian National Committee.

[67] Mises a Rudolf Berthold, carta fechada el 8 de diciembre de 1959;  Grove City Archive: fichero Berthold. Entre la poca gente que mostró algún interés en su análisis de las necesidades y los problemas de la una Unión Europea Oriental en la posguerra estuvo el Consejo Panificador del Centro y Este de Europa (socialista), una organización que pretendía una federación de posguerra entre Checoslovaquia, Grecia, Polonia y Yugoslavia. Ver Olgierd Langer a Mises, carta fechada el 18 de febrero de 1943;  Grove City Archive: fichero “C”.

[68] Entretanto, Willits tenía buenas relaciones personales con Wesley C. Mitchell. Ver su carta a Mitchell, fechada el 2 de enero de 1944; Grove City Archive: fichero AER.

[69] Noel Sargent a Mises, carta fechada el 10 de febrero de 1943;  Grove City Archive: fichero NAM.

[70] Su renta imponible aumentó a casi 6.100$ en 1943 y casi 7.100$ en 1944. Ver declaraciones fiscales en Grove City Archive: fichero NBER.

[71] Probablemente sea el manuscrito que se publicó póstumamente como «Monopoly Prices», Quarterly Journal of Austrian Economics, vol. 1, nº 2 (1998).

[72] Presentación del discurso de Mises al Comité Asesor de la NAM del Sur de California del 18 de octubre de 1944; Grove City Archive: fichero NAM.

[73] Mises a Fuller, manuscrito de una carta, fechada el 14 de noviembre de 1944; Grove City Archive: fichero Fuller. Read había invitado a Mises a una conferencia en nombre de la Cámara de Comercio de Los Ángeles. Había sabido del viaje de Mises relacionado con la NAM a la Costa Oeste a través de su amigo mutuo, Walter Sulzbach. Ver Read a Mises, carta fechada el 7 de agosto de 1944; Grove City Archive: fichero Read.

[74] La primera correspondencia existente empezó en junio de 1943, cuando Read preguntó a Mises si estaría dispuesto a dar clases en el marco de una campaña de formación empresarial. Read invitó a Mises a cenas en su casa el 19 o 20 de octubre de 1944. Ver la correspondencia en Grove City Archive: fichero Read.

[75] Citado de Mary Sennholz, Leonard E. Read: Philosopher of Freedom (Irvington-on-Hudson, Nuevo York: FEE, 1993) p. 145.

[76] Watts fue alumno del profesor de Harvard, Thomas N. Carver, que había dado clase en la Western School de secretarios de organización comercial de Read en la década de 1930. Watts ocupó el puesto de Carver cuando el salario de este resultó inasequible para Read.

[77] Ver la correspondencia de 1944 en Grove City Archive: fichero Hoiles. Hoiles publicaba varios periódicos y había conocido a Mises a través de Walter Sulzbach.

[78] Ver Nymeyer a Brown, carta fechada el 2 de octubre de 1952; Grove City Archive: fichero Nymeyer. Muchos años después, tuvo otro contrato como personal de la NAM, empezando en enerod e 1954, por 6.000$ anuales más 2.400$ en gastos. Mises habla de su primera cooperación con la Nam en una carta a Albert Hunold, fechada el 27 de diciembre de 1947; Grove City Archive: fichero Hunold.

[79] Ver su correspondencia de enero y febrero de 1943; Grove City Archive: fichero Montes de Oca.

[80] Ver Mises a Montes de Oca, carta fechada el 22 de julio de 1945; Grove City Archive: fichero Montes de Oca. No está claro si estos fueron los únicos nombres que sugirió o si solo eran los que Montes de Oca mencionaba en su contestación. Mises había hecho una lista borrador más larga de posible personal (permanente y temporal) y también una corta lista de las materias a impartir. El personal incluía: Machlup, Haberler, Nurkse, Sulzbach, Voegelin, Poetter, Schutz, Rougier, Kelsen, Hula, Rueff, Baudin, Hayek, Robbins, Plant, Hutt, Wiese, Einaudi, Rappard, Strigl, Heckscher y Bourquin. Los principales temas a impartir eran (1) economía, (2) historia y análisis crítico de las doctrinas socioeconómicas de los últimos doscientos años, (3) historia constitucional desde 1776, (4) historia económica y social desde 1750 y (5) finanzas públicas modernas. Ver Grove City Archive: fichero Montes de Oca.

[81] Ver correspondencia desde enero de 1943; Grove City Archive: fichero Robbins. No hay correspondencia superviviente entre diciembre de 1935 y principios de enero de 1943 y luego fue la esposa de Robbins, Iris, la que escribía, agradeciendo un paquete de Navidad con dulces (chocolate, zumo de limón y otras cosas) que había enviado Mises. Dos días después, su hija Anne escribió también y el 25 de enero, el propio Lionel reanudó su correspondencia.

[82]  Ver Montes de Oca a Mises, carta fechada el 2 de enero de 1945; Grove City Archive: fichero Montes de Oca.

[83] Ver Mises a Montes de Oca, carta fechada el 22 de julio de 1945; Grove City Archive: fichero Montes de Oca.

[84] Ver Cortney a Mises, cartas fechadas el 9 de abril y el 7 de marzo de 1955; Grove City Archive: fichero Cortney. Mises había conocido a Maurois en el piso de Louis Rougier en Nueva York. La cena en el piso de Maurois probablemente tuvo lugar el 21 o 22 de mayo de 1945. Ver Maurois to Mises, carta fechada el 13 de mayo de 1955; Grove City Archive: fichero “M”.

[85] Mises a R.C. Hoiles, carta fechada el 21 de junio de 1944; Grove City Archive: fichero Hoiles.

[86] Ver Mises, «Super-National Organization Held No Way to Peace: Radical Change in Political Mentalities and Social and Economic Ideologies Viewed as Necessary in Order to Eradicate Economic Nationalism», Carta al Director, The New York Times (3 de enero de 1943), p. E-8.

[87] Ver George Shea a Mises, carta fechada el 3 de febrero de 1943; Grove City Archive: fichero Barron’s.

[88] Ver Mises, «Big Business and the Common Man: High Living Standards in U.S. Came from Big Mass Production Enterprise», Barron’s 24:9 (28 de febrero de 1944), p. 3.

[89] Mises a Shea, carta fechada el 19 de enero de 1944; Grove City Archive: fichero Barron’s. Ver también Mises a Stringham, carta fechada el 13 de junio de 1946; Grove City Archive: fichero «S».

[90] Mises reseñó The Tragedy of European Labor, 1918–1939 de Adolf Sturmthal (Columbia University Press, 1943), The American Economic Review, vol. 33, nº 3 (Septiembre de 1943), pp. 702-705; así como S. Leon Levy’s Nassau W. Senior: The Prophet of Modern Capitalism de S. Leon Levy (Bruce Humphries, 1943), The American Economic Review, vol. 34, nº 2 (Junio de 1944), pp. 359-361.

[91] Mises a Machlup, carta fechada el 26 de noviembre de 1944; Grove City Archive: fichero AER. Cinco años después, escribía de forma similar al decano de la Escuela de Administración de Empresas de la Universidad de Buffalo: “En referencia a su carta del 11 de mayo, lamento informarle de que no tengo sugerencias a ofrecer para el programa de la Sociedad Econométrica. Su seguro servidor, etc.”. Mises a Somers, 17 de mayo de 1949; Grove City Archive: fichero «S».

[92] Ver Mises a Köhler, carta fechada el 21 de noviembre de 1959; Grove City Archive: fichero Köhler. Renunciaba a su título de nobleza austriaca hereditaria, pero mantenía el nombre de Ludwig von Mises como nom de plume. Ver su currículum vitae fechado el 13 de mayo de 1958; Grove City Archive: fichero U.S. Army War College.

[93] Ver  Mises a Kammer, carta fechada el 10 de febrero de 1946; Grove City Archive: fichero Kammer für Handel, Gewerbe und Industrie.

[94] Gipson poseía Caxton Printers Ltd. en Caldwell, Idaho. Su hermano era el famoso historiador de las colonias americanas, Lawrence Henry Gipson. Hizo su fortuna como impresor comercial y una tienda de suministros de oficina. Los beneficios los invertía en su afición: publicar la literatura que le gustaba, como libros libertario-conservadores (por ejemplo, Nuestro enemigo, el estado, de Nock, The Revolution Was, de Garet Garrett, y  Liberty or Equality, de Kuehnelt-Leddihn). Mises le conoció en enero de 1947. Gipson ofreció espontáneamente ayuda para aquellos a quienes Mises pensaba que la necesitaban en los duros años de posguerra. Mises nombró a tres austriacos (Brockhausen, Charmatz y Friedrich Köhler, que había sido su abogado durante muchos años en Viena) y tres alemanes  (Passow, Eugen Fink, un catedrático de filosofía en Friburgo y antiguo ayudante de Edmund Husserl, y Karl Hagedorn, un abogado de Hamburgo y amigo de la familia de Margit). Al año siguiente, Gipson repitió su oferta (y lo hizo una vez más en la primavera de 1953). Mises puso luego en contacto a Gipson con Erik von Kuehnelt-Leddihn, que se convirtió en autor de Caxton Printers. En una carta fechada el 25 de octubre de 1952, apoyaba con entusiasmo Liberty or Equality, de Kuehnelt-Leddihn, así como tres de los libros de Garrett. (Grove City Archive: fichero Gipson).

[95] Ver Mises a Hans Cohrssen, carta fechada el 12 de febrero de 1946; Grove City Archive: fichero Cohrssen. Mises pedía aquí a Cohrssen que enviara un paquete de comida a Helene Bettelheim-Gabillon.

[96] Ver Elsa Brockhausen a Mises, carta fechada el 4 de mayo de 1947; Grove City Archive: fichero Brockhausen.

[97] Ver Charmatz a Mises, cartas fechadas el 26 de febrero y el 4 de mayo de 1947; Grove City Archive: fichero Charmatz.

[98] «Ich sehne mich nicht danach, dem Pöbel zu begegnen, der bei dem Niedermetzeln ausgezeichneter Männer Beifall geklatscht hat». Ver Carl Brockhausen a Mises, carta fechada el 22 de julio de 1947; Grove City Archive: fichero Brockhausen. Brockhausen habló también de este asunto en cartas posteriores, preguntando a Mises si había recibido su información. En una carta fecha el 4 de julio de 1949, Brockhausen, con más de 90 años, decía que estaba a punto de ver las cuentas de los crímenes de guerra nazis.

[99] A principios de marzo de 1940, Mises había declarado su disposición a contribuir a la reconstrucción de “nuestra devastada [verwüstetes] Austria”. Ver Mises a Plöchl, carta fechada el 2 de abril de 1940; Grove City Archive: fichero Plöchl. Está claro que el uso temprano de este vocabulario le hacía difícil aceptar las consiguientes devastaciones.

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