La Hiperinflación: Caso Venezuela

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En un artículo previo he hablado sobre la hiperinflación y la necesidad de entender bien el trabajo de Phillip Cagan quien desarrollo un estudio muy completo sobre este tema. Más preciso es abordar el tema no como una regla de un 50%  de inflación mensual o más, para declarar la existencia de hiperinflación, sino analizarla entorno a lo que Cagan establece como las determinantes de la hiperinflación: La variación en la tenencia de saldos reales de efectivo y Las expectativas de cambios en los precios.

En presencia del fenómeno hiperinflacionario los individuos disminuyen la tenencia de saldos reales en efectivo porque el dinero en su carácter real pierde velozmente el poder adquisitivo y al ser conservado solo permanece invariable su carácter nominal, permitiendo que la hiperinflación erosione y diluya el poder de compra en las variaciones que suceden cada vez más con mayor velocidad. En cambio esta disminución en los saldos reales alimenta un incremento en activos menos líquidos con la intención de resguardarse contra la hiperinflación, es así como se invierte en activos de rendimiento mixto, variable, bienes de muebles e inmuebles, de consumo no perecedero, entre otros.

El rendimiento que arrojan estas inversiones es superior al costo que supone mantener el dinero en la mano, es común también que se ejecuten también cambios a divisas con mayor estabilidad y fortaleza que permitan asimismo el resguardo real de la riqueza de los individuos, con una notable alza en la tasa de cambio de la moneda externa versus la domestica, producto del intercambio, esto es una consecuencia de la hiperinflación en lugar de una causa como algunos colegas estiman erróneamente.

En medio del proceso hiperinflacionario los individuos comienzan a percibir que las variaciones en los precios son cada vez más aceleradas y elevadas. Esta característica natural de la acción humana hace que tomen decisiones con la intención de protegerse de lo que está por venir.  Una vez que se advierte que el ritmo de variación en los precios es más acelerado las decisiones comienzan a tomarse con mayor anticipación y este proceso termina alimentando la elección entre la tenencia de saldos reales de efectivo o incrementar la inversión en activos no sujetos a la hiperinflación doméstica.

El trabajo de Phillip Cagan se enfocó en estudiar a seis economías de la Europa post II guerra mundial en las que se vivieron procesos de alta inflación y de manera muy acelerada. En  Alemania, Austria, Hungría, Grecia, Polonia y Rusia la inflación crecía a ritmo promedio de 50%-60% mensual, la velocidad de la variación en precios erosionaba aceleradamente el poder de compra de las monedas y ante esta situación se encontró que los individuos actuaban de acuerdo a las determinantes que establece Cagan.

El análisis que se le ha dado al trabajo de Cagan depende mucho del entendimiento que se tenga de la inflación. Para algunos colegas la inflación es solo el crecimiento acelerado de los niveles de precios –consecuencia-, en cambio para la Escuela Austriaca de Economía dentro de la que me incluyo, la inflación es la pérdida del poder adquisitivo del dinero como consecuencia de la emisión monetaria sin respaldo –causa-, que sucede en condiciones distintas a las que sucedería si el mercado se ocupara de la emisión monetaria, como fue por largo tiempo antes de la creación de la banca central.

Entender la inflación como un mal que tiene asidero en la emisión sin respaldo de la banca central nos hace comprender que no se puede analizar el fenómeno hiperinflacionario como una simple regla sobre la cual se está o no se está en hiperinflación, la inflación sea híper o no, es siempre un problema y su comportamiento no se puede solo reducir a explicarla como una consecuencia simple, sino analizarla como una causa directa de la existencia de la banca central y la emisión sin respaldo.

En estos países estudiados por Cagan las economías se encontraban en un proceso crítico y difícil natural de una etapa post guerra, en tal escenario y con la incapacidad de generar recursos, los gobiernos decidieron poner a funcionar la maquina impresora de dinero con la torpe intención de crear dinero de la nada para suplir lo que la economía no puede, ni está en condiciones de generar. Esta máquina funciono cada vez a un ritmo más acelerado y todos los turnos. El resultado final fue unas economías inundadas de dinero sin poder adquisitivo y un proceso hiperinflacionario tremendo. Aun cuando la impresión monetaria como financiamiento del déficit fiscal era una práctica recurrente para la época y la inflación promedio mundial estaba entorno al 20%-25% anual. El comportamiento en los países de la hiperinflación superaba ampliamente la media mundial.

Ante la interrogante y el análisis del caso de Venezuela a la luz del trabajo de Cagan y la Escuela Austriaca de Economía, es importante profundizar sobre la realidad del fenómeno hiperinflacionario. A pesar de que este país diste mucho de la realidad que atravesaron aquellos de la Europa post guerra, encontramos dos condiciones claves: producto de la profunda caída en los precios del petróleo –principal y única fuente de ingreso- y la descomposición del aparato productivo interno, la economía atraviesa una difícil etapa de recesión continuada del producto interno bruto (PIB) por más de dos años, -4% 2014, -10% 2015 y  -6% en 2016 según estimaciones del FMI. Además existe un proceso de alta inflación originada por el financiamiento del déficit fiscal con emisión monetaria.

En un escenario como este no existe la capacidad del aparato productivo para responder a las necesidades del mercado doméstico y el impacto de la caída del petróleo es mucho más fuerte si no existe capacidad de respuesta. En un momento de continuada recesión la opción ha sido intensificar el financiamiento del déficit fiscal con posteriores consecuencias a través de la inflación.

En medio del contexto mundial los países ya han aprendido que poner a funcionar la máquina de impresión para financiar el déficit solo deja consecuencias nefastas. A pesar de la historia esto no ha sucedido en Venezuela que repetidamente ha ocupado el puesto del país con más alta inflación del mundo: 56,2% (2013); 68,5% (2014) y pese que en 2015 no se ha publicado ninguna data sobre inflación por parte del Banco Central de Venezuela, las estimaciones de los organismos multilaterales se ubican entre 250% – 300%.

A pesar de que para algunos colegas que no han profundizado en el trabajo de Phillip Cagan Venezuela no se encuentra dentro de la “regla” de inflación de 50% o más mensual. Es imperioso resaltar dos cosas: una es que el mismo Cagan no establece tal regla – invito  a profundizar en mi artículo anterior La Hiperinflación–  y otra el contexto mundial cambio ampliamente.

En el 2013 la inflación de Venezuela fue 8 veces la de África, 14 veces la de Asia y Pacifico, 37 veces la de Unión Europea, 8 veces la de Latinoamérica y 14 veces el promedio mundial. En 2014 fue 10 veces la de África, 20 veces la de Asia y Pacifico, 137 veces la de Unión Europea, 9 veces la de Latinoamérica y 20 veces la del promedio mundial. Para 2015 se estima que la inflación de Venezuela sea 34 veces la de África, 93 la de Asia y Pacifico, 2500 veces la de Unión Europea, 22 veces la de Latinoamérica y 76 veces la del promedio mundial.

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En la mejor de las comparaciones al cierre del 2015 la inflación de Venezuela solo seria 22 veces la inflación promedio de Latinoamérica y en el peor seria 2500 veces la inflación de la Unión Europea. En ambos casos la realidad del fenómeno inflacionario que ha vivido y está viviendo el país es absolutamente preocupante, no podemos solo apreciar una regla que no existe, para considerar una economía como hiperinflacionaria, debemos además imperiosamente revisar el contexto y el comportamiento de los individuos. Es así como es mucho más rentable en Venezuela invertir ahora en activos menos líquidos que permanecer en efectivo, los ciudadanos lo saben y actúan tal como lo hacían aquellos que estudio Cagan, además fruto de la realidad y la política reiterada del gobierno han aprendido a anticipar los hechos y poder protegerse actuando con la misma naturaleza que sucede en los fenómenos hiperinflacionarios de Europa post II Guerra Mundial.

Con todos estos datos y análisis queda claro que lo que vive Venezuela es una Hiperinflación tan devastadora como las anteriores. Es tarea de nosotros los economistas proveer la luz para su análisis, entendimiento y discusión.

Willians Ruiz – @williansruiz

Director de Liberty & Capital – FreeMarket Consulting

Director Ejecutivo del Instituto Ludwig von Mises Venezuela

Profesor de Teoría y Política Monetaria – Universidad de Carabobo

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