La estúpida idea de negar la inflación

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Los precios son un mecanismo de transmisión de información por excelencia en el mercado, a través de ellos se toman decisiones de inversión, consumo o ahorro. Es así como los consumidores pueden optar por diferentes precios, diferentes bienes y servicios para satisfacer sus necesidades dentro de su renta disponible. Pueden también los empresarios hacer ajustes a la cadena productiva al recibir las señales enviadas por este mecanismo de coordinación natural y espontaneo, ajustando los niveles de producción, incorporando mejoras, innovando, investigando o haciendo el producto más competitivo.

La existencia de precios libres y sin interferencias es fundamental para que los sujetos realicen el cálculo económico –valorar de los distintos escenarios y medios disponibles, optar entre invertir, ahorrar o consumir con el objetivo claro de alcanzar el fin propuesto- es por ello que una vez son interrumpidos en su función y son fijados arbitrariamente por un órgano de coordinación centralizada son creadas distorsiones que afectan el natural desempeño de la economía.

Cuando se impide el libre desenvolvimiento del sistema natural de precios también se impide la posibilidad de los individuos para realizar el cálculo económico, cálculo necesario y esencial para el normal y óptimo desempeño de la economía.

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El sistema socialista presentando por Karl Marx y sus seguidores procura establecer un sistema de control de precios a través de la figura del planificador central –El Estado-, quien haciendo uso de un conocimiento superior al de cualquiera de los individuos o incluso a la suma de todos ellos, puede realizar mayores y mejores asignaciones que el proceso de orden espontaneo del mercado –donde cada individuo puede tomar una decisión particular en base la información disponible, el uso del conocimiento y la naturaleza de sus necesidades y los fines propuestos-.

La eliminación de los precios libres supone una necesidad máxima para el sistema socialista, pues si se toman decisiones alejadas a la realidad –arbitrariamente- no puede existir otro indicador que desvirtúe estas las acciones y sí existe una planificación centralizada es imposible aceptar la presencia de mecanismos de coordinación espontaneo del mercado, superior en todo caso a los fijados árbitramente.

Sin Cálculo económico no puede haber economía. El hecho de que el cálculo económico es irrealizable en la sociedad socialista, tiene por consecuencia que no sea ahí posible actividad económica alguna, en el sentido en que entendemos esta palabra.” Ludwig von Mises en su teorema sobre la imposibilidad del socialismo hace una contribución esencial para comprender la inviabilidad del tal sistema económico; se pretende coordinar la sociedad a través de la planificación centralizada buscando suplantar las decisiones que corresponden natural y espontáneamente a los individuos en el mercado, el socialismo procura también la desaparición del dinero como instrumento que optimiza el intercambio, se planea en cambio regresar al ineficiente y enredado sistema de trueque.

En tal sentido al no poder efectivamente realizarse la formación de precios y al impedirse el mecanismo natural de transmisión de información se generan distorsiones que anulan el correcto cálculo económico, sumergiendo a la economía en un caos y a los individuos en la desdicha y miseria que supone no poder llevar a cabo sus acciones de manera libre y natural, teniendo escasez en lugar de producción, inflación en lugar de precios estables y recesión en lugar de crecimiento.

La planificación centralizada del nuevo siglo ha traído las viejas ideas con nuevos rostros y con algunos disfraces en la retórica, pero en el fondo ocultan las mismas pretensiones de los postulados de Marx. Por más de 17 años Venezuela se ha encontrado envuelta dentro de un sistema político abiertamente socialista, con una tendencia más álgida en los últimos periodos de gobierno y con profundización hacia un sistema económico socialista.

El ingreso creciente y abundante producto de la renta petrolera sirvió como cortina para ocultar el mal manejo y desempeño dudoso de la economía, durante el periodo de gobierno socialista se estima que por concepto de venta petrolera ingreso un aproximado de U$D 1.000.000.000.000 –cálculos propios en base a producción y precios de la cesta petrolera venezolana- una cifra sorprendente y que sirvió para mucho: chequera política, financiamiento político externo, financiar e implantar el eje socialista latinoamericano, corrupción, enriquecimiento de familiares y piezas claves del gobierno sometimiento de la producción nacional a costa de importaciones subsidiadas, etc.

A pesar de los abundantes ingresos y el control casi absoluto de la economía el apetito socialista sigue siendo insaciable, es por ello que acudieron a la emisión monetaria como vía para cubrir el financiamiento interno, después de todo ¿por qué gastar dólares? si se puede imprimir bolívares sin costo alguno.

El desastre oculto bajo la cortina de los altos precios del petróleo quedo a la luz cuando se produjo una contundente caída en los precios del petróleo a mediados de 2014, siendo palpable el esquelético estado de la economía y los males sembrados en el socialismo.

La respuesta oficial a tal situación fue el oscurantismo económico, negando la publicación de cifras oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV) del Producto Interno Bruto (PIB) e Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), entre otros más indicadores de relevancia. El informe del PIB que debe ser presentado cada trimestre no fue presentado ni individual, ni de forma conjunta en ningún lapso de 2014, solo se dio balance en enero de 2015, faltando aun el desempeño del último trimestre de 2014, con el INPC que corresponde a un informe mensual, en 2014 no se presentó en ningún mes, solo un balance anual en enero de 2015. En 2014 se estima que la economía cayo en más de 5% y que la inflación real fue superior a 80%, ambos datos se diferencian de lo presentado por el BCV con una caída del PIB en promedio de 4% -sin el IV trimestre 2014- y una inflación de 68,5%.

El año 2014 estuvo plagado de duda y desconfianza por el oscurantismo que se implanto en la producción y presentación de cifras económicas, luego de un año de retraso poco podían advertir y servir para la toma de decisiones tales informes. Durante todo el 2015 el proceso de ocultamiento fue mucho peor, pero ello no evitaba que la economía se sumergiera en segundo año de recesión prolongada y en el proceso de Hiperinflación. Luego de la desconfianza merecida no existe ningún motivo para darle credibilidad y seriedad a la información presentada por el BCV, además de ser altamente extemporánea.

Algo que desconocen o ignoran los que hacen política económica desde el socialismo es que el ocultar  las cifras no condiciona la realidad, las cifras en cambio son un reflejo de la realidad, son una fotografía de lo que ya ha sucedido, si se ocultan las cifras no se lograra con ello evitar lo que ha sucedido y seguirá sucediendo.

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Transcurrido todo el año 2015 sin información económica alguna y habiendo pasado 13 días ya del 2016 aún no se presenta informe alguno sobre el desempeño de la economía y sus indicadores claves de cada periodo en 2015. Por el contrario el nuevo ministro de “economía productiva” apuesta a la estúpida retórica de negar la existencia de la inflación y acusar a la guerra económica como la principal responsable.

Hay muchas cosas que deben ser pertinentes para enseñarle a este ministro, lo primero es que debería tomar un curso de economía en cualquier universidad del país o incluso en cualquier instituto en línea para que tenga claro muy bien los conceptos en la economía

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Lo otro es que la inflación no es el crecimiento acelerado de los niveles de precios, no, eso es solo la consecuencia de la misma, la inflación es la creación de dinero por encima del desempeño de la economía para financiar el déficit fiscal –causa- haciendo uso del monopolio de emisión que goza la banca central se crea dinero por encima de lo que se crearía en condiciones de emisión privada, se INFLA la economía haciendo parecer que efectivamente el desempeño de la economía es otro, cuando en realidad lo que sucede es que se genera dinero de la nada que erosiona los salarios, inversiones, ahorros de los ciudadanos a favor del financiamiento del Estado, dinero que incrementa en términos nominales pero decrece en términos reales, cada billete adicional impreso sin respaldo se consume el poder adquisitivo del otro que efectivamente si lo tiene.

Otra cuestión es que las cifras estadísticas son un reflejo pasado de la realidad, es decir; la recolección estadística solo tiene capacidad de mostrar los hechos ya acontecidos para estudiarlos, agruparlos y aprovecharlos en diferentes estudios. Por lo tanto ocultar estos datos no tiene ninguna incidencia sobre lo ya sucedido y mantener esta conducta no evita que lo que está pasando en la economía continúe su curso, por el contrario agrava esta situación. Así pues señor ministro negar la existencia de la inflación no supone ningún milagro y mucho menos una política, negarla solo deja en evidencia que el mal en la economía es superior a las expectativas de los ciudadanos, negarla es tontamente tapar el financiamiento continuo y acelerado que se está realizando al déficit fiscal como producto de la mala administración de los recursos y la caída de los precios del petróleo.

Negar la inflación señor ministro es una estúpida idea, porque precisamente es economía lo que usted trata de negar, y la economía tanto como el mercado no depende de la voluntad de un solo individuo, sino de miles y millones que interactúan en el mercado.

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Es imposible que un venezolano cualquiera pueda acudir al mercado, a la bodega o la farmacia esperando que al negar la inflación los productos bajen de precios y por otro lado las expectativas de cambios en los precios se extingan. No se puede negar la inflación cuando el dinero en la billetera o en los bolsillos parece diluirse y ser de agua, Negar la inflación es absurdo y hasta estúpido porque tal acción no repercute en nada.

Negar la inflación no soluciona el episodio Hiperinflacionario en el cual estamos metidos, por el contrario lo agrava, la expectativa de cambio en los precios se dispara de manera acelerada y tiene variaciones cada vez más corta, ante esta absurda idea la gente entiende que no tiene sentido alguno mantener dinero en efectivo y corre a resguardarse en cualquier bien que le permita preservar su dinero. Ocultar las cifras y negar la inflación no evitara que el INPC alcance el 300% y el PIB caiga en 10%.

No niegue su responsabilidad y la de su gobierno sobre los hechos económicos, asúmala con valentía, sea eficiente y haga su trabajo, no malgaste el sueldo que pagan todos los contribuyentes de impuestos y la renta petrolera de los venezolanos en ideas estúpidas como esa, haga su trabajo y justifique su sueldo.

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Willians Ruiz  – @williansruiz

Director de Liberty & Capital – FreeMarket Consulting.

Director Ejecutivo Instituto Ludwig von Mises Venezuela.

Profesor de Teoría y Política Monetaria – Universidad de Carabobo.

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