El manifiesto de Josiah Warren

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Josiah Warren es considerado el padre del anarquismo estadounidense. Su lectura es un verdadero tesoro para quienes se consideran anarquistas o libertarios. Esto se debe, en gran medida, a su gran influencia en autores como Benjamín R. Tucker. A su vez, por centrar su pensamiento en la soberanía del individuo, temática olvidada por mucho tiempo, recuperada y mejorada luego por autores como Murray N. Rothbard. Si bien Warren es considerado por la historia de las ideas como el anarquista angloamericano más antiguo conocido, a la vez que uno de precursores del anarquismo de mercado, él llamó en algún momento a sus ideas conservadurismo americano bajo la premisa de que un libre mercado de pequeños propietarios como el que él proponía representaba la continuidad de una tradición de la sociedad angloamericana. Warren también está catalogado dentro de la rama de los anarquistas reformistas del anarquismo clásico, aquellos que veían con desdén la violencia política en cambio admirada por los anarquistas revolucionarios.

El pensamiento de Warren podría definirse como un camino de aprendizaje de un hombre que se pone en acción. Su trayecto destacará por su continua participación en comunidades experimentales llevando al límite algunas ideas de la economía clásica liberal. Son de este tipo de comunidades desde donde emergerán sus conclusiones, las cuales hoy podemos leer en este humilde documento. En los errores económicos de estos experimentos de Warren podemos ver el intento de aplicación «en laboratorio» de lo que autores posteriores llamarán competencia perfecta o economía de giro uniforme – un mercado tan competitivo que iguale en extremo a todos los agentes, y que presupone una situación estática donde no se están generando innovaciones empresariales y tecnológicas que desigualen el mercado – y que ha sido tan criticada por los economistas austriacos como Ludwig von Mises, Hayek, Schumpeter o Rothbard.

Podemos disculpar las premisas económicas equivocadas de Warren sobre el funcionamiento de la competencia y la innovación porque en su época la economía clásica era lo común y la economía austriaca aun no se había desarrollado, mientras podemos admirar su intuición anticipada a su tiempo de que la respuesta a los grandes problemas sociales de la humanidad pasa por maximizar el mercado (que él llama comercio equitativo) y no por rechazar o limitar el mercado, o admirar la intuición de Warren respecto a que los procesos de privatización (que él llama desconexión) ayudan a mejorar la calidad de vida de las sociedades.

El texto de este manifiesto de de 1841 fue rescatado y reimpreso en la década de 1950 por el editor Joseph Ishill, quien escribió la nota introductoria que también presentamos.

Nota introductoria

Josiah Warren fue, sin duda alguna, el primero de los anarquistas americanos. Como tal, consagró su vida al mejoramiento de la humanidad. A pesar de sus tendencias individualistas, tan características de nuestros viejos pioneros americanos, poseía un corazón y un espíritu abiertos a TODOS, y se pronunciaba por una sociedad donde la paz y la tranquilidad fuesen los factores dominantes.

También es verdad que, por tradición y por naturaleza, Warren era un rebelde nato, un rebelde contra todas las injusticias y penalidades humanas. Sus escritos señalan claramente el camino hacia la liberación y la aniquilación de todas las formas arcaicas de esclavitud y, antes que nadie, mantiene claramente su fe en la SOBERANÍA DEL INDIVIDUO. Hoy el mundo entero vive bajo un eclipse total de confusión y desilusión, eclipse debido sobre todo a un perverso “ismo” que ha oscurecido casi completamente el horizonte del universo y amenaza con destruir cruelmente los principios democráticos basados en la verdad y la justicia. Esta amenaza, esperamos, pasará también al olvido.

Al traer a la luz, nuevamente, este interesante documento, pensamos nosotros que podría llenar un vacío para los estudiantes interesados en los asuntos libertarios. Y estoy seguro de que un estudioso como el Dr. Paul Eltzbacher, auto de un interesantísimo trabajo titulado “Anarquismo”, hubiese hecho buen uso de cualquier material escrito por Josiah Warren. Pero, lamentablemente, ninguna obra de este autor podía encontrarse en Europa. En los Estados Unidos, tan sólo algunos pequeños fragmentos pudieran, quizás, hallarse en algún archivo histórico. A propósito de este abandono por parte de nuestros bibliotecarios, me gustaría citar un fragmento de la introducción del Dr. Eltzbacher a su obra: “Existe en la actualidad una gran confusión en las ideas que se tienen sobre el anarquismo, y no sólo entre las masa sino también entre los estudiosos y estadistas” y, poco más adelante, en la misma introducción, agrega: “Los escritos anarquistas están muy escasamente representados en nuestras bibliotecas públicas. Algunos de ellos son tan raros que resulta muy difícil para un individuo adquirir siquiera el más destacado de ellos.”

Esto fue escrito hace cerca de medio siglo, y hoy es todavía considerado por los ardientes seguidores de esta filosofía como el más auténtico y confiable estudio sobre el tema. Existe una edición americana de este trabajo, publicada por Benjamín R. Tucker en 1908, pero hace tiempo se halla fuera de circulación. Acerca de las publicaciones de Josiah Warren me gustaría citar aquí a otro gran estudioso y bibliófilo, el Dr. Max Nettlau. Lo que sigue es un extracto de una carta inédita dirigida por él a Ewing C. Baskette, con fecha del 26 de mayo de 1936, en el que menciona una de las primeras publicaciones de Warren, “El revolucionario pacífico” (1833).

“Me gustaría saber si alguien ha visto un ejemplar alguna vez. Si hay una copia en cualquier parte, ésta tiene un valor enorme y debe pasar inmediatamente a alguna de las bibliotecas más importantes de Nueva York o Washington.”

Desgraciadamente, ninguna de las bibliotecas mencionadas lo posee. Yo, por mi parte, haré mi mayor esfuerzo para reimprimir otros artículos de este autor, tanto como el tiempo y las fuerzas me lo permitan

Joseph Ishill, septiembre de 1952.

 

Manifiesto

En el extranjero se ha dejado la impresión de que me dedico a conformar sociedades. Se trata de un grave error, el cual me siento obligado a corregir.

Aquellos que han escuchado o leído algo de mí sobre el tema, saben que uno de los puntos principales en los que he insistido es, que la formación de las sociedades o de cualquier otra combinación artificial ES el primer, el más grande, y el error más fatal cometido por los legisladores y los reformadores.

Todos estos tipos de combinaciones requieren ceder la soberanía natural del INDIVIDUO sobre su persona, tiempo, propiedad y responsabilidades al gobierno de la combinación. Esto tiende a menoscabar al individuo, lo reduce a una simple pieza de maquina; involucrando a otros en la responsabilidad por sus actos, y estar involucrado en las responsabilidades por los actos y sentimientos de sus asociados; él vive & actúa, sin un control adecuado sobre sus propios asuntos, sin certeza de los resultados de sus acciones, y casi sin tener cerebro, se atreve a usarlo por cuenta propia; y consecuentemente nunca se percata de los grandes fines para los cuales la sociedad ha sido expresamente formada.

Una parte, al menos, de los que han asistido a las reuniones públicas, saben que un COMERCIO EQUITATIVO se encuentra fundado en un principio exactamente opuesto a la combinación; tal vez este principio pueda ser llamada el de la individualidad. Deja a cada uno en posesión imperturbable de su soberanía natural y propia de su misma persona, tiempo, propiedad y responsabilidades; & no requiere o se espera que nadie renuncie a ninguna «porción» de su libertad natural al unirse a cualquier sociedad; ni hacerse de ninguna manera responsable de los actos o sentimientos de nadie más que de sí mismo; ni hay alguna cláusula por la cual incluso la mayoría pueda ejercer algún tipo de gobierno sobre la persona, el tiempo, la propiedad temporal o las responsabilidades de un solo individuo.

Las combinaciones y todas las instituciones construidas sobre ellas son invenciones del hombre; y por consiguiente, participan la miopía y otras imperfecciones humanas; mientras que el COMERCIO EQUITATIVO es un simple desarrollo de principios que, aunque nuevos para el público, son tan antiguos como la creación e igual de duraderos.

Este entendimiento es muy natural; porque, todos los intentos de reformas radicales han sido conocidos por fundarse en combinaciones; el fracaso de todos ellos ha destruido la confianza, y el público, sin ser consciente de ningún otro principio, ha llegado a la conclusión de que esta es otra propuesta del mismo tipo y que debe fracasar como el resto. Yo respeto aquel juicio y creo con ellos, que todo intento de mejorar su condición social mediante la formación de sociedades o cualquier combinación artificial (sea cual fuere el ingenio ideado, por muy bien intencionado u honesto que sea,) debe derrotar y derrotará a sus propios fines y defraudará a todos los que se han dedicado a ellos.

El fracaso de los experimentos sobre el sistema comunitario en New Harmony durante los dos años de prueba de 1825 a 1827, fue demostración suficiente para mi mente, y me llevó a la convicción de que el proceso de combinación no es capaz de trabajar las grandes finalidades de la sociedad; pero el principio opuesto, el de la individualidad y el proceso de la DESCONEXIÓN,  después de una investigación muy estrecha y severa se evidenció que poseían o conducían a todas las facultades redentoras y regeneradoras necesarias para la solución completa del gran problema social. De hecho, parecían prometer demasiado por lo que resulta difícil de creer, la esperanza es desmesurada; tanto, que el descubridor (si es que debemos llamarlo así) no se atreve a revelar sus pensamientos a sus conocidos más cercanos por temor a que se le considere demente. Su único camino, por lo tanto, era probarlo todo en la PRÁCTICA antes de traerlo ante el público.

Seguidamente se inició un nuevo curso de investigaciones y experimentos, el primero de los cuales fue la «Time Store» en Cincinnati, que se inauguró en mayo de 1827. Tal proyecto se llevó a cabo durante tres años, finalizando con el propósito de llevar los principios a todo el comercio existente; y el intervalo entre ese tiempo y el presente se ha empleado (en la medida que las circunstancias privadas lo permitan) ya sea en desarrollos posteriores o en preparación para ellos.

Los principios han sido aplicados a la gestión y educación de los niños,  los que van a revelar el error radical y la gran causa de la derrota en este importante tema.

Los principios también se han aplicado a la compra y venta de tierras y de casi todos los demás tipos de propiedad, y al intercambio de casi todo tipo de mano de obra, incluyendo la de los comerciantes, abogados, médicos, profesores, directores de pensión, etc., a través de todo el trayecto la soberanía del individuo fue estrictamente preservada e invariablemente respetada. Ninguna legislación de la clase que fuere asumió el control del individuo en ningún caso; y tal fue la individualidad de acción que cientos de personas participaron en la Time Store sin comprender muchos de sus principios o finalidades; pero se percataron de que les interesaba actuar de tal manera, demostrando así que el negocio de la comunidad puede ser llevado a esta condición por un proceso natural e irresistible; sin combinación, sin organización, sin leyes, sin gobierno, sin la entrega de ninguna «porción» de la libertad natural del individuo; demostrando también que la reforma no necesita esperar hasta que el mundo se vuelva sabio; pero la operación práctica constituye un proceso de reeducación que nadie puede estimar sin experiencia, y que los instruidos son los más lentos en adquirir.

Tal, también ha sido la individualidad completa de acción a lo largo de todos los experimentos que aunque centenares de personas han tomado parte en ellos, no se identifican de ninguna manera como sector, partido o una sociedad; el público en general no los conoce y no los conocerá; excepto en la medida en que cada  individuo opte por identificarse con estos principios.

La influencia pública es el verdadero gobierno del mundo. La imprenta hace que este poder gobierne; por lo tanto, entre los preparativos para la introducción general de estos temas se encuentran las siguientes simplificaciones de la labor de imprenta y grabado que traen dicho poder al interior de los hogares y dentro de las capacidades de casi cualquier persona independiente del sexo de quien elija usarla; así pues, este y cualquier otro tema de reforma real debe ser realizado de manera independiente de la prensa común, cuyos directores están generalmente demasiado interesados en las cosas como están, demasiado bajo influencia pública o demasiada superficialidad en sus hábitos de pensamiento para hacer de este tema justicia en sus comienzos.

Los experimentos y los preparativos se encuentran concluidos, y los resultados están registrados o en la posesión de testigos vivos, y ahora se están convirtiendo en la base de operaciones prácticas en este vecindario. Aquellos que deseen familiarizarse con el tema pueden obtener el folleto de detalles en las reuniones públicas o leyendo LA GAZETA DE COMERCIO EQUITATIVO que se publicará con este fin; pero las siguientes líneas son algunas de las más destacadas características del COMERCIO EQUITATIVO.

Se trata de establecer un principio del comercio equitativo y permanente que pone fin a todas las fluctuaciones graves de los precios y, por consiguiente, a todas las inseguridades y ruinas que producen estas fluctuaciones; y de levantar a los que ya están arruinados.

Tiende a poner fin a todo tipo de especulaciones.

Posee un medio de circulación sólido y racional, real y definitivo, representativo de la riqueza. Se basa exclusivamente en el trabajo como único capital legítimo. Este medio circulante tiene la tendencia natural a disminuir gradualmente el valor y el uso del dinero y, finalmente, a dejarlo sin poder; y por consiguiente a arrasar con todas las masas aplastantes de fraude, iniquidad, crueldad y la imposición que se construyen sobre ella.

El medio de circulación es emitido solo por los que trabajan, repentinamente se verían investidos con toda la riqueza y todo el poder; aquellos que no trabajaron, por ser ricos en el momento, de repente se volverían pobres e impotentes.

Abre el camino al empleo para quienes lo deseen, por la simple disposición que tiene una tendencia natural a mantener la oferta en proporción racional a la demanda.

Soluciona el enorme y difícil problema de la maquinaria contra el trabajo. Sobre este principio, en proporción como la maquinaria despide a los trabajadores de sus empleos, trabaja para ellos; y el camino es siempre abierto a un nuevo empleo, ya que el comercio equitativo elimina los beneficios del misterio, ignora los aprendizajes habituales y pone todo tipo de conocimientos al alcance de quienes los desean.

La necesidad de que cada uno pague con su propio trabajo lo que consume, ofrece el único control legítimo y eficaz al lujo excesivo, que tantas veces ha arruinado a los individuos, estados e imperios; y que ahora nos ha llevado a una bancarrota casi universal.

El comercio equitativo no proporciona ninguna oficina a ser ocupada por los ambiciosos y aspirantes, no hay oportunidad para la elevación de algunos sobre las personas o sobre la propiedad de otros; no hay, por lo tanto, ninguna tentación aquí para tales personas; y no se encontrarán entre los primeros en adoptar el COMERCIO EQUITATIVO. Apela, en principio a los más oprimidos, los humildes, los  humillados, & en primer lugar serán adoptados por ellos y por aquellos que no tienen ningún deseo de vivir de los demás, y por aquellos entre los ricos o pobres cuyas cualidades morales o intelectuales superiores les permiten apreciar algunas de las bendiciones indescriptibles que resultarían de tal estado de existencia humana.

Estas son algunas de las características más destacadas del COMERCIO EQUITATIVO; y será percibido precisamente como los rasgos que una gran revolución redentora debería poseer; pero son tan extraordinarios, tan fuera del curso común y corriente de las cosas que serán denunciados por algunos como visionarios e impracticables. Yo estoy preparado para todo esto, y también estoy dispuesto para demostrar que las aplicaciones más importantes de estos principios ya se han hecho; y han demostrado su solides más allá de todas las contradicciones exitosas; y para ver que sobre estos principios, es perfectamente factible para casi cualquier persona comenzar de inmediato a disfrutar de algunas de las ventajas aquí expuestas; y gradualmente emanciparse de la aplastante perversidad y sufrimiento de (lo que se llama) la sociedad civilizada; y esto sin unirse a ninguna sociedad o de alguna otra manera renunciar a cualquier «porción» de su soberanía natural e «inalienable» sobre su persona, tiempo o propiedad, y sin convertirse en responsable de los actos o sentimientos de otras personas que hayan realizado transacciones basándose en estos principios.

JOSIAH WARREN, New Harmony, Nov. 27, 1841.

Un sentimiento muy común de nuestra época es que hay algún mal profundo y radical en alguna parte ahora y que los legisladores se han mostrado incapaces para descubrirlo o remediarlo. Con toda la deferencia debida a otros juicios, yo me he dedicado a señalar lo que parece constituir este mal y sus remedios naturales, legítimos y eficaces y lo seguiré haciendo dondequiera que este asunto reciba la atención y el respeto que su indecible importancia le confiere. He esperado que alguna persona capaz de un razonamiento correcto se dedique a investigar el tema y ver si puede encontrar un motivo para oponerse al COMERCIO EQUITATIVO Quiero señalar, por ello, la absoluta imbecilidad y la debilidad sorprendente de cualquier objeción que pueda hacerse contra él. Cualquier objeción, para ser tenida en cuenta, debe confinarse a este asunto, y sus tendencias naturales: la DESCONEXIÓN con todos los demás y con todo lo que no sean consideraciones meramente personales. Yo rechazo todo las controversias ruidosas, prolijas, confusas y personales. Este asunto se presta para el estudio sosegado y la pregunta honrada; y, después de ser expuesto (como yo pienso hacer) justamente ante el público, deberá ser estimado por cada individuo según su particular medida de comprensión, y no deberá realizar ninguna clase de violencia, restricción o coacción sobre el individuo.

JOSIAH WARREN

 

Nota final

Este Manifiesto fue originalmente escrito y publicado por Josiah Warren en 1841 e impreso por el autor en su propia imprenta, inventado y diseñado por él mismo. La presente reimpresión está basada en una copia del fotóstato original proporcionada por Sr. Ewing C. Baskette, a quien agradecemos encarecidamente que haya descubierto tan extraño y valioso documento histórico. Las tipografías usadas en el documento original son Garamond y Claustro Oldstyle.

Oriole PressSeptiembre de 1952

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