¿Por qué el anarcocapitalismo?

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La agenda política de la democracia moderna afirma que el gobierno podría prevenir y acabar con el desempleo, las crisis económicas, las recesiones, depresiones, la inflación, la deflación y la desigualdad, y que el Estado podría proporcionar educación, salud y seguridad social para todos. Las promesas del aumento de la renta y de estabilidad laboral dominan las campañas políticas. Pero la política nunca cumplió esas afirmaciones. En el futuro, el sistema de política partidaria todavía menos cumplirá sus reivindicaciones.

En cuanto a las políticas tradicionales que no funcionaron en el pasado, aún menos funcionarán en el nuevo milenio. La respuesta ya no es más de la política antigua, sino que necesitamos eliminar la política y el Estado. Tenemos que acabar con las políticas económicas y sociales  convencionales. La no más intervención del gobierno es la respuesta, es menos Estado y más capitalismo libre.

Las nuevas tecnologías contienen una solución de los problemas que ellos representan. Con respecto al progreso tecnológico destruyendo ocupaciones, las innovaciones hacen a la economía más productiva. Una mayor productividad es la llave para abrir la puerta de un futuro mejor.

Nuevas herramientas volverán obsoleto al aparato político y permitirán privatizar las funciones del gobierno y de la administración pública. Con el fin de la política partidaria y el dominio monopolista del Estado, un peso financiero colosal cae de los hombros de la población. Imagine un mundo donde el costo de vida es apenas una fracción del actual y las contribuciones exigen tan solo una parte insignificante de la renta. Con una productividad tan alta que el poder de compra de los salarios superaría por un factor significante los niveles del pasado, las ansiedades que hoy en día afligen a las personas sobre la seguridad laboral se disiparían.

La solución a nuestras preocupaciones económicas es mayor productividad y esta llega plenamente con una economía completamente libre. Esta es la promesa del anarcocapitalismo.

En contraste con un sistema de capitalismo libre y de una sociedad sin Estado, el sistema de la socialdemocracia contemporánea marcha para más gastos de gobierno, más deuda pública y más reglamentación. El funcionamiento interno del sistema actual lleva a más impuestos y más contribuciones. La deuda pública continuará aumentando.

El punto final del sistema existente de democracia partidaria, del Estado de bienestar social y del capitalismo de Estado no es la estabilidad, la riqueza ni la libertad, sino la quiebra, la miseria y la supresión. Sin un cambio hacia un orden libertario de una sociedad sin Estado, el camino lleva a un sistema en que las nuevas tecnologías se convertirán en instrumentos mortíferos de control estatal total en las manos de un régimen totalitario.

Para evitar un nuevo totalitarismo, la respuesta es más capitalismo y menos política. Tal orden libertario acabaría con la política partidaria a través de un sistema llamado «demarquía» o política por sorteo, que tiene un cuerpo legislativo seleccionado aleatoriamente. Un sistema político libre de la política de partidos, en conjunto con una introducción de un orden monetario basado en el mercado y la provisión privada de la ley y seguridad, minimizaría y finalmente aboliría el Estado como una organización monopolista de dominación. Un orden anarcocapitalista abriría el camino para las nuevas tecnologías. Estas nuevas tecnologías permiten frenar la avalancha de políticas y reglamentaciones públicas y, de esta forma, eliminará el actual sistema que es ineficiente, corrupto, injusto y, en su esencia, antidemocrático.

Este texto se basa en la introducción del libro “Fundamentos do Anarco-Capitalismo: Uma Nova Ordem para o Brasil e o Mundo” (kdp 2018, edición para Kindle y tapa dura).


Traducido del portugués por Oscar Eduardo Grau Rotela. La publicación original se encuentra aquí.

 

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