Jonathan Gullible: Capítulo 26

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Verdadero creyente

Los aplausos comenzaron a desvanecerse y Joe Candidato se quedó parado sin moverse. El animador Phil estaba ansioso de no perder el ritmo así que palmeó a Joe en el brazo y le indicó la salida. Joe sonrió y no se movió. Phil levantó sus brazos y volvió el silencio.

Joe habló:

-Quiero presentarles a alguien.

-Claro, Joe, por supuesto, pero no tenemos mucho tiempo.

-Sólo llevará un minuto. Le he comentado acerca de uno de nuestros votantes genéricos, nuestro votante genérico número uno. -Joe se dio vuelta en dirección a la entrada e hizo un gesto para que alguien subiera al escenario. Al principio no sucedió nada, pero Joe fue insistente, como si estuviese persuadiendo a un niño tímido. Finalmente, apareció una mujer mayor, al comienzo agarrándose a un pliegue del telón, luego dando un paso adelante tentativamente.

Phil tomó la iniciativa y se apresuró a dar la bienvenida a esta menuda anciana.

-Damas y caballeros -dijo Phil nervioso, con más entusiasmo exagerado que lo usual-, qué suerte tenemos de tener una bonificación hoy. ¿Y a quién tenemos aquí?

La mujer estaba vestida con sencillez a cuadros blancos y negros, al igual que Joe. Su cara carecía de expresión, como si nunca hubiese sentido ninguna emoción. Su cabello gris estaba prolijamente peinado sobre sus orejas. En sus manos sostenía con firmeza una pequeña bolsa blanca y negra como si allí llevara sus tesoros más preciados.

Cuando llegó a donde estaba Joe, éste comenzó a hablar con monotonía: -Como usted sabe, Phil, el registro de votación de la isla ha sido lúgubre durante años, pero eso no ha desmoralizado a nuestra invitada, Phoebe. ¡Phoebe es la mejor votante de Corrumpo!

Los ojos de Phil se agrandaron de asombro: -¡Oh, la conozco! He oído tanto de usted, señora. No es otra que la reina de los votantes de todos los tiempos; la que sostiene el récord de votaciones; la campeona de los elegidos en la isla. Somos verdaderamente enaltecidos con la presencia nada menos que de ¡Phoebe Simon!

La multitud volvió a sacudirse en un generoso aplauso, aunque algunos se estaban escapando por la puerta de atrás y otros bostezaban detrás de sus programas.

-Phoebe -dijo el animador Phil-, ésta es una pregunta que estoy seguro que está en la mente de todos. -Hizo una pausa dejando que vuelva a reinar la calma en el auditorio. Destacándolo para que todos puedan oírlo, dijo- ¿por qué vota tan consistentemente?

Con una mirada de inocencia pura, Phoebe respondió en una voz suave y dulce:

-Bueno señor, votar es mi deber; eso me dice el Consejo. Dicen: No importa por quién vote, en tanto vote. Así que yo voto. He votado en cada elección desde que estuve apta hace sesenta años.

-¡Guau! -respondió Phil-. ¡Sesenta años! ¿No es increíble, amigos? -Una vez más la audiencia respondió-. Pero permítame que le haga la pregunta última de un votante. Phoebe, hay un dicho que sostiene que el menor de dos males sigue siendo un mal. Ahora dígame sinceramente, ¿vota aun cuando no le gusta ninguno de los candidatos?

-Todo el tiempo, señor. Mi padre me dijo una vez que si no votaba, entonces no tendría derecho a quejarme acerca de los funcionarios electos. Voto para defender mi derecho a quejarme.

-¡Lo ha dicho como una verdadera académica, Phoebe! Ahora dígame honestamente, ¿cree en las promesas de Joe?

-Por supuesto. Yo siempre creo. Si no creyera, ¿por qué habría de votar por él?

-¿Sabe lo que dicen los expertos sobre usted? Dicen que usted es la última verdadera creyente que hay en Corrumpo.

-Sí, señor, eso he oído -respondió Phoebe tan suavemente que casi no se oyó-. Les creo. Le creo a usted. Le creo a todos.

Dirigiéndose hacia el público, Phil puso una mano sobre su corazón y exclamó:

-Damas y caballeros, ¿han oído alguna vez algo tan dulce, tan infantil? ¿No es maravillosa la inocencia que aún se puede encontrar en esta isla demasiado cínica. -Entonces dirigiéndose nuevamente hacia su invitada, preguntó-: Y Phoebe, ¿alguna vez le falló su representante?

-Oh, sí -se estremeció Phoebe-, siempre me fallan. Una y otra vez. Me han traicionado tantas veces. Pero apoyo a mi representante, sin importar nada. -Ella agarró el brazo de Joe y lo presionó firmemente-. Y siempre lo haré. No puedo imaginarme la vida sin Joe y ¡todos mis ex representantes antes que él!

Entonces alguien gritó desde la audiencia: ¿Por qué cree aun después de tantos pesares?

Ella levantó su mirada hacia Joe con gran dolor y respondió:

-Creo que tiene un buen corazón. Creo que puede cambiar; que lo puedo ayudar a cambiar. Creo que muy dentro de sí realmente se preocupa por mí. Simplemente no me comprende.

-¡Aww! -suspiró el auditorio al unísono.

-Amigos, esto llena mis ojos de lágrimas. Pero, Phoebe, éstas son lágrimas de preocupación tanto como de alegría. ¿Alguien de su familia le ha dicho que quería que se uniera a Votantes Anónimos?

-¡Oh no, señor! -dijo encogiéndose-. Votantes Anónimos es para personas con problemas. Yo no tengo ningún problema. ¿Usted piensa que tengo un problema?

-Phoebe, algunos expertos sostienen que los votantes abusivos siempre están volviendo a sus representantes sin importar cuánto sufran.

Levantando su mirada confiadamente hacia Joe, la mujer preguntó:

-¿Tengo un problema, Joe? A mí no me parece. -Al verlo sonreír, ella suspiró-: Apoyo a mi representante.

Fuera del escenario sonó un timbre avisándole a Phil que estaban sin tiempo. Phil gritó para que todos pudiesen oírlo: -¿Qué sería de nosotros si no fuera por el servicio de los verdaderos creyentes? Bueno, damas y caballeros, eso es todo por hoy. Muchas gracias por habernos acompañado. Demostrémosles a Phoebe y a Joe; ¡cuánto los amamos!

La multitud estalló en un aplauso entusiasta, felices de que el verdadero espectáculo estuviera por comenzar.

Traducido del inglés por Hernán Alberro.

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