José Carlos Rodríguez, en Intereconomía, no recuerda a los profetas de Stalin, mencionando de paso la “demoledora crítica” del socialismo por Mises: http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/internacional/los-profetas-stalin-20130305
Irónicamente,la prosperidad que gozaron los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial no fue consecuencia de una agenda política cuidadosamente elaborada, sino más bien un producto colateral de lo que el gobierno dejó de hacer.
Con mucho, el funcionamiento más secreto y menos revisable del gobierno federal no es, como cabría esperar, el de la CIA, la DIA o alguna otra agencia supersecreta de inteligencia.
Es esencial que se rechacen los nuevos ataques del Departamento de Justicia a Microsoft, ya que el éxito o fracaso de sus argumentos supone consecuencias importantes para el futuro del desarrollo tecnológico y la libertad empresarial.
La grandeza moral de Lincoln se basa en el mito de que guerreó contra el sur para abolir la esclavitud. En el mejor de los casos, es una noble mentira pensada para legitimar el régimen unionista.
En la sección de “Cartas de los lectores” de La Nación encontramos una carta de Carlos E. Ibáñez que cita oprtunamente a Hayek: http://www.lanacion.com.ar/1559810-cartas-de-los-lectores Pablo Boullosa, en Animal Político,….
Enfrentamos el gran problema estratégico de todos los credos “radicales” de la historia: ¿Cómo podemos alcanzar, desde nuestro actual e imperfecto mundo gobernado por el Estado, el gran objetivo de la libertad?
Lo más importante a destacar es que es imposible aislar los costos de cualquier impuesto. La mayoría de la gente piensa que cada persona paga sus impuestos, pero esta creencia es demostrablemente falsa.
Durante más de cuatro mil años dictadores, déspotas y políticos de todos los colores han visto a los controles de precios como la promesa definitiva al público de “algo por nada”.