La mitología del seguro social de anualidades “ganadas” en primas “pagadas” que se han ido acumulando en “reservas” de fondos es un engaño fiscal sin paliativos. La Seguridad Social es en realidad solo un sistema de pago de transferencias intergeneracionales.
Me atrevo a decir que mejor sería seguir el consejo de Erik von Kuehnelt-Leddihn y, en lugar de buscar hacer al mundo seguro para la democracia, tratemos de hacerlo seguro frente a la democracia. En todas partes, pero principalmente en Estados Unidos.
Ya sea historia o fantasía, el juego de tronos (el uso de medios políticos) impide la expansión de ideas económicas sensatas e impide buenas políticas económicas.
El analfabetismo económico es generalizado, pero ¿por qué debería ser esto un problema? El grado de ignorancia es aún mayor en la microelectrónica y programación informática, y eso que la tecnología informática aún no es nada asombrosa.
Una confusión económica desastrosa, que es compartida casi universalmente, tanto por hombres corrientes como por los economistas profesionales, es la creencia en que la caída de precios constituye deflación y por tanto debe temerse y, si es posible, impedirse.
Nelson Maica C. habla de los liberales en Analítica. Por supuesto se menciona y cita a Mises, Hayek, etc.: http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/2016985.asp
Henry Hazzlitt había abandonado el New York Times por desacuerdos ideológicos sobre la política económica de posguerra. Una vez lo hizo, fue libre de expresar sus ideas sobre los temas importantes del momento, entre los cuales estaba el Plan Marshall.
eremy Bentham (1748–1832) empezó siendo un devoto seguidor de Adam Smith, aunque mucho más sólidamente ligado al concepto del laissez—faire. Durante su relativamente corto periodo de interés por la economía, se fue convirtiendo en cada vez más estatista.
Luis Christian Rivas Salazar, en Los Tiempos, menciona al maestro Mises: http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20130605/no-hay-papel_215651_464107.html