La economía del apocalipsis: Historia de dos CDC
Tenemos dos modelos de respuesta a una catástrofe a gran escala: planificación pública centralizada frente a una existencia dispersa, descentralizada y nómada.
Tenemos dos modelos de respuesta a una catástrofe a gran escala: planificación pública centralizada frente a una existencia dispersa, descentralizada y nómada.
Mario Bunge, entrevistado por Eduardo Quintana en ABC, califica de “pseudociencia social” a la escuela austriaca de economía “de von Mises y Hayek”: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/en-las-sociedades-civilizadas-se-debe-defender-el-estado-de-derecho-628920.html Maenciones a artículos liberales….
¿Hasta qué punto los contribuyentes quieren asegurarse de que sus dólares de impuestos sigan financiando el espionaje de la NSA a estadounidenses o la plantación de árboles en los jardines delanteros de los millonarios?
No resulta sorprendente que dos gigantes del pensamiento económico, Ludwig von Mises (1881-1973) y Murray Rothbard (1926-1995) no obtuvieran el premio de economía en memoria de Alfred Nobel.
Guillermo Barba sigue desarrollando sus artículos sobre la Nueva Escuela Austriaca de economía en Cambio: http://www.diariocambio.com.mx/2013/opinion/inteligencia-financiera/item/30010-3-parte-las-omisiones-de-ludwig-von-mises Guillermo Dupuy, en Libertad Digital, menciona a la Escuela Austriaca al final….
Para el propio Marx, todas las diferencias entre individuos eran “contradicciones” a eliminar bajo el comunismo, así que supuestamente la masa de los individuos tendría que ser uniforme e intercambiable.
Como decía Mises: “Si todo el mundo previera correctamente el estado futuro del mercado, los empresarios no obtendrían ningún beneficio ni sufrirían ninguna pérdida”.
Ángel Villarino, en un artículo en El Confidencial sobre el Tea Party nos indica que Justin Amash (le llama incorrectamente Justine) es “admirador de Hayek”. Bueno, al menos ya tiene algo….
Los libertarios no están a favor de nadie en particular. No distinguimos a los pobres, los ricos, la clase trabajadora, los industriales, los conservacionistas, los granjeros, los jóvenes, los viejos, los negros, los blancos o cualquier otro para un tratamiento especial.
El lacónico razonamiento de por qué debe ser abolido el Estado se sustenta en dos exposiciones. El Estado es una institución inmoral y es siempre ineficiente en la práctica.