Bernardo Rabassa, en Diario Crítico, recuerda a muchos liberales ilustres, entre ellos von Mises, Rodríguez Braun o Juan de Mariana: http://www.diariocritico.com/opinion-analisis/bernardo-rabassa/430246 Gustavo Monge, en El Confidencial, sobre Vaclav….
Jefferson creía que la propiedad privada es un derecho natural y que la única función propia del gobierno es proteger el disfrute individual de los derechos naturales.
Se está asentando una comprensión importante de que la vía para desenmarañar la economía keynesiana pasa por la Ley de Say. El propio Keynes no pudo ser más claro acerca de la importancia de la Ley de Say para toda la estructura de su argumentación.
Álvaro Velásquez carga contra los liberales en Sgilo21, citando a la escuela austriaca, pero en este caso parece que sabe de qué habla: http://www.s21.com.gt/dialogo-critico/2013/03/07/poesia-liberal-umercantilismo Marcelo Ostria Trigo cita….
No tiene sentido hacer planes salvo que el determinismo causal sea verdadero; aun así, si el determinismo causal es verdadero, la misma base de la planificación centralizada se destruye, porque el planificador público está él mismo determinado.
Las relaciones entre la economía de guerra, el sistema bancario centralizado de la Reserva Federal y los poderosos bancos de Wall Street son, una característica definidora del capitalismo monopolista de estado que ha prevalecido.
José Carlos Rodríguez, en Intereconomía, no recuerda a los profetas de Stalin, mencionando de paso la “demoledora crítica” del socialismo por Mises: http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/internacional/los-profetas-stalin-20130305
Irónicamente,la prosperidad que gozaron los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial no fue consecuencia de una agenda política cuidadosamente elaborada, sino más bien un producto colateral de lo que el gobierno dejó de hacer.
Con mucho, el funcionamiento más secreto y menos revisable del gobierno federal no es, como cabría esperar, el de la CIA, la DIA o alguna otra agencia supersecreta de inteligencia.
Es esencial que se rechacen los nuevos ataques del Departamento de Justicia a Microsoft, ya que el éxito o fracaso de sus argumentos supone consecuencias importantes para el futuro del desarrollo tecnológico y la libertad empresarial.