Un viejo soldado polaco que se había establecido en Londres tras la Segunda Guerra Mundial me expuso las enseñanzas de Hayek cuando yo tenía dieciséis años. Había luchado contra la maquinaria nazi como miembro de la Fuerza Real Aérea.
El Consejo de la Reserva Federal anunció recientemente los resultados preliminares y no auditados de sus operaciones de 2012. Para quienes advertimos contra las dramáticas operaciones de la Fed, los resultados no son una gran sorpresa.
Émerson Castaño González contrapone a Rawls y Hayek, a favor de este último (aunque lo llame erróneamente F.V. Hayek), en La Crónica del Quindío: http://www.cronicadelquindio.com/noticia-noticia_opinion-seccion-opinion-titulo-los_informantes-op-7207.htm
¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que nadie en la élite del poder de Washington quiere ocuparse seriamente de la mayor amenaza económica para la prosperidad futura que afronta hoy Estados Unidos: la creciente deuda pública y los déficits asociados a esta?
En la versión de Krugman de la Neolengua de Orwell, la destrucción crea riqueza, y la guerra, a pesar de no ser un ideal, es aceptable moralmente por producir riqueza económica.
Antonella Marty cita a Bastiat y cierra con Hayek su artículo en El Ojo Digital: http://www.elojodigital.com/contenido/11815-expropiese-eslogan-latinoamericano
Tan malos son los tipos bajos impuestos por la Fed para quienes tratan de vivir de sus ahorros pasados que el periodista Mark Whitehouse apunta que los bajos tipos hacen que los jóvenes no guarden fondos para el futuro, ya sea para emergencias o jubilación.
Solo aceptando la responsabilidad para resolver un problema puede uno esperar resolverlo. Esa es en definitiva la razón de por qué el mercado funciona y la confianza en la legislación no.
Pablo E. Chacón escribe en Télam un artículo sobre Foucault, pasando por alguien que pasó por Hayek: http://www.telam.com.ar/notas/201302/8558-el-crepusculo-de-la-filantropia.html