Una confusión económica desastrosa, que es compartida casi universalmente, tanto por hombres corrientes como por los economistas profesionales, es la creencia en que la caída de precios constituye deflación y por tanto debe temerse y, si es posible, impedirse.
Nelson Maica C. habla de los liberales en Analítica. Por supuesto se menciona y cita a Mises, Hayek, etc.: http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/2016985.asp
Henry Hazzlitt había abandonado el New York Times por desacuerdos ideológicos sobre la política económica de posguerra. Una vez lo hizo, fue libre de expresar sus ideas sobre los temas importantes del momento, entre los cuales estaba el Plan Marshall.
eremy Bentham (1748–1832) empezó siendo un devoto seguidor de Adam Smith, aunque mucho más sólidamente ligado al concepto del laissez—faire. Durante su relativamente corto periodo de interés por la economía, se fue convirtiendo en cada vez más estatista.
Luis Christian Rivas Salazar, en Los Tiempos, menciona al maestro Mises: http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20130605/no-hay-papel_215651_464107.html
Repito, puedo entender los motivos por los cuales alguien pueda convertirse en un liberal clásico. Sin embargo, a medida que han pasado los años, cada vez se me ha hecho más difícil comprender que se pueda seguir siendo un liberal clásico.
Marc Grunert, editor de Québécois Libre, le preguntó sobre sus opiniones en asuntos como la guerra, el terrorismo, la aparición de un gobierno mundial, y cómo promover libertad. Montreal, Diciembre 7, 2002.
Cuando los defensores de la distribución centran su retórica contra los ricos en aquéllos con una gran porción de riqueza, se basan un mediciones seriamente incompletas y equívocas de la riqueza e ignoran variables cruciales.
Según Mitchell, hay dos tipos de defensores de las libertarios. Están los individualistas y los paleolibertarios. Los individualistas se caracterizan por los libertarios del personal del Instituto Cato y la revista Reason.