El escritor del que estoy hablando hoy escribió una novela en la que un ciudadano de un estado totalitario del futuro conoce a una mujer y se obsesiona con ella. A través de dicha relación comienza su oposición clandestina.
Carlos Goedder vuelve, en El Diario Exterior, sobre la polémica entre Hayek y Keynes. La pena es que al que alaba es a Keynes: http://www.eldiarioexterior.com/carlos-goedder-41031.htm Luis Palacios, en La….
Enric Llopis, en Rebelión, comenta unos cursos socialistas en la Universidad de Verano de Valencia, entre ellos uno contra “el ideario ultraconservador de pensadores como Friedrich Hayek o Robert Nozick”…..
Antes de celebrar los bombardeos de Afganistán con la esperanza de su extensión a otros países, parémonos y miremos atrás a los últimos cincuenta años de locura de EEUU en Oriente Medio.
La piedra angular del pensamiento de Hutt es su redefinición de la Ley de Say, una doctrina esencial de la teoría macroeconómica cuyo significado se había visto casi completamente oscurecido por la revolución keynesiana.
¿Hay alguna escapatoria al mundo de Hamilton? Todo depende de nosotros. El últimos capítulo del libro, “Acabando con la maldición”, pide una “devolución del poder”.
Un tema constante en los comentarios sobre Ron Paul es que no es realmente un republicano, principalmente porque disiente del partido en política exterior.
Cinco Días traduce un artículo de Martin Hutchinson en el que indica el avance de la escuela austriaca en EEUU: http://www.cincodias.com/articulo/opinion/eeuu-ideario-economico/20120605cdscdiopi_8/
La devaluación equivalía a la admisión de un fraude. La banco central del país había impreso y circulado más unidades de moneda de las que podía redimir al precio de moneda frente a oro que había prometido a sus contrapartes comerciales.
El florecimiento de la sociedad depende de dos factores: el poder intelectual de hombres extraordinarios para concebir teorías sensatas y la capacidad de éstos y otros hombres para hacer estas ideologías comprensibles para la mayoría.