El experimento de Milgram
La cruda realidad, insistía Martin, es que “quienes ansían las comodidades y seguridad de la subordinación superan a los ‘espíritus libres’ y no hay evidencia creíble de que esta relación vaya a cambiar”.
La cruda realidad, insistía Martin, es que “quienes ansían las comodidades y seguridad de la subordinación superan a los ‘espíritus libres’ y no hay evidencia creíble de que esta relación vaya a cambiar”.
Otorgar derechos de autor a recursos escasos, pero no a ideas, es precisamente lo que hace falta para promover la acción con éxito, así como el progreso y la prosperidad de la sociedad.
No hace mucho, el mito de Lincoln era aceptado en todas partes. El mejor presidente, el salvador de la Unión, etc… ya me entendéis. Su verdadero papel (como dictador, impulsor….
Desde tiempo inmemorial, los intereses de los negocios han intentado utilizar el poder público para mejorar sus rentabilidades y limitar la libertad de los competidores.
Axel Kaiser, en Libertad Digital nos da una lista de libros antiestatistas: http://libros.libertaddigital.com/remedios-antiestatistas-1276239973.html Hermógenes Pérez de Arce cita a Hazlitt en El Mostrador: http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/03/15/la-encuestocracia-ha-hablado/
La inflación se origina cuando el gobernante de un país, como un rey, fuerza a sus ciudadanos a darle todas sus monedas de oro bajo el pretexto de que una nueva moneda de oro va a reemplazar a la vieja.
La belleza está en los ojos del que mira y sólo una persona puede hacer una valoración subjetiva de una obra de arte basándose en la satisfacción que ella obtiene.
Atilio A. Borón alaba a Marx en Página 12 y califica de “boberías” a los escritos de Hayek: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-189607-2012-03-15.html
El auge augusteo, como se ha dicho antes, fue parcialmente el resultado de un gran programa de gasto. Fue posible principalmente por el botín cobrado en Egipto. Pero el dinero acabó terminándose.
El segundo párrafo de “How the Next President Should Fix the U.S. Economy”, de un tal Justin Fox, explica el problema real tal y como lo ve Time: los estadounidenses disfrutan de demasiada libertad económica.