Hoppe y el rescate
¿Por qué estamos los individuos tan limitados o al menos consideramos cuidadosamente las consecuencias de las decisiones financieras drásticas, mientras que la clase política no lo hace?
¿Por qué estamos los individuos tan limitados o al menos consideramos cuidadosamente las consecuencias de las decisiones financieras drásticas, mientras que la clase política no lo hace?
No necesitamos ahora diversos métodos estadísticos para validar la teoría económica, que se deriva del hecho de que las acciones humanas son conscientes y tienen un propósito.
Álvaro Lodares, uno de los nuestros, es entrevistado en República.com: http://www.republica.com/2012/03/20/entrevista-a-alvaro-lodares_467811/ Nelson Maica, en Analítica, nos pide que tengamos presente a Hayek. De acuerdo: http://www.analitica.com/va/politica/opinion/8086918.asp
Igual que la muy publicitada guerra contra las drogas que ha estado librando (y perdiendo) el gobierno de EEUU durante décadas, éste está condenado a perder esta guerra subrepticia contra el efectivo.
Producid un montón de algo y valdrá menos. Y dadas las pérdidas de Fannie y Freddie, la garantía del contribuyente y el inicio de la jubilación de los baby boomers, sólo el impuesto de la inflación funcionará.
@J. Jacks escribe en Cotizalia, acerca del Sr. Sinn, miembro de la “Escuela del Ordoliberalismo (similar a la austriaca)”. Esto parece que el autor le parece malo: http://www.cotizalia.com/opinion/desde-londres/2012/03/20/las-mentiras-del-sr-sinn-sobre-esos-vagos-paises-del-sur-6790/
La inflación es un incremento en la cantidad de dinero y crédito. Su consecuencia principal es la subida de los precios. Por esto, las políticas monetarias del gobierno son totalmente responsables.
En el fondo, los políticos profesionales sólo creen en su propia ambición. Como no tienen principios, les es fácil engañar a todo tipo de gente.
“…money is a commodity. Learning this simple lesson is one of the world’s most important tasks.” En 1962 (hace 50 años) se publicó por primera vez en español el libro….
Si los ciudadanos nos reclaman un serio recorte del gasto público, los acreedores extranjeros acabarán tomando las decisiones duras por nosotros y en términos mucho más rigurosos.